Evaluando el crecimiento de la familia

Dos animales significan doble cariño, dobles caricias y juegos, un nuevo catálogo de locuras que te harán reír todos los días, pero ¿todo el mundo debería traer a casa a un segundo animal? ¿O a un tercero? ¿Eres candidato idóneo para ello?

Paco Colmenares

Cuando recién llega a casa un perro o gato, nuestro amigo parece el mejor y el único, y creemos que ninguno es como él –lo que es cierto, cada uno es único- pero también empezamos a sensibilizarnos con otros animales.

Esa puerta se abre para aceptar que quizá todos, como tu hoy amado amigo, necesitan del cariño que le das a él. ¿Cabría otro animal en ese espacio vacío? ¿Serían amigos? ¿Hermanos?

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Debemos entender que dos animales no necesariamente se verán como “hermanos” desde el momento en que se vean, serás tú quien logre esa meta con un poco de paciencia, y sobre todo, presencia.

Cada cosa que necesita tu amigo, consume tiempo. Salir a pasear, jugar con él, darle de comer, llevarlo al médico, bañarlo y hasta acomodar el “tiradero” que deja cuando se pone juguetón.

Dado que muchas cosas entre hermanos perros/gatos se hacen al mismo tiempo, los minutos que requieres para atenderlos no se duplican, pero sí se incrementan. No estaría mal pensar en un 25% extra del tiempo por cada nuevo animal.

Pero pensemos en el costo. ¿Cuánto gastas en tu primer mascota? ¿Eso sí se duplica? Sí, casi siempre.

Quizá en donde podría no ser el doble de costo, sería en la comida, pues la mayor parte de las veces comprar presentaciones más grandes conviene. Pero las vacunas, baño, revisiones y tratamientos, casi nunca son más baratos, ni 2×1, así que deberías calcular tus gastos casi al 100% más por cada nuevo hermano.

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El comportamiento

Si un par de animales llegan juntos desde el principio a casa, hay muchas posibilidades de que haya menos celos y menos disputas por los recursos, pero si uno llegó antes que el otro, debes estar dispuesto a verlos y atenderlos los primeros días, y a darles la educación correcta.

Y al final, también debes controlar en recurso más valioso para muchos animales: tú mismo. Los celos por el amor de papá humano, existen también en los animales de casa.

No existen recetas, pero hay algunos panoramas más o menos comunes ante los escenario de crecimiento más frecuentes.

Por ejemplo, si llega un adulto, cuando ya tienes otro adulto, es quizá el escenario más sencillo de evaluar, porque ambos tienen un carácter más definido. De donde sea que adoptes al nuevo, debes poder observar su comportamiento antes, y deberías integrarlo solo si es evidente que ambos son tolerantes con otros miembros. Cuida que “el nuevo” no llegue a acaparar y usar todo lo que “el primero” tenía. Dale cosas propias y evita “heredar” entre hermanos.

Si es mezcla, adulto cachorro, es distinto. Si el adulto es perro y ya se lleva bien con otros perros, puede no haber mucho conflicto, pero ten en cuenta que Cachorro querrá jugar más que Adulto, y lo puede desesperar fácil. En gatos, quizá el adulto no desarrolle la hermandad más profunda del universo, pero puede que tengan un relación de Maestro – Aprendiz muy útil. Curioso: los gatos machos castrados, pueden ser maravillosas niñeras para gatitos.

Juntar dos gatos adultos puede ser una mezcla compleja. Hay ejercicios muy sencillos de integración, poco a poco, que pueden lograr maravillas, pero si lo haces sólo por intuición, puedes encontrarte –en el mejor de los casos- en medio de una guerra de hisseos y gritos.

Y juntar perros con gatos, se puede, claro que se puede, pero ve preparando el tiempo y los recursos para consultar con un etólogo. No son enemigos automáticos, pero es el escenario más complejo.

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Cuándo no crecer la familia

Cuando quieres una parejita para que se reproduzcan: Pésima idea. Déjale eso a profesionales. Tener macho y hembra sin esterilizar en casa, significan días insoportables durante los celos.

Cuando quieres un animal para equilibrar la “propiedad” entre tus hijos: El que los niños entiendan que “el perro es tuyo y el gato es mío” o que dos animales son objetos con etiqueta de propiedad, más que enseñarles responsabilidad, puede comenzar una competencia absurda.

Cuando rebasan tu presupuesto monetario, o de tiempo: Reconoce lo que NO puedes hacer y el espacio que NO tienes. Tener más animales de los que te alcanza, también es maltrato.

Los animales deben disfrutarse, no padecerse.

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