Tengo una nueva mascota, ¿y ahora qué?

Jesús Giovanni Juárez Cruz

Escritor y MVZ en Etho–Home

Tania Vanessa Arriaga Osnaya

Editora y MVZ con especialidad en Etología Clínica en Etho–Home

Ya adoptaste, compraste o te regalaron un perro o un gato… ¿y ahora no sabes qué hacer?

Comprender cuáles son sus necesidades básicas es fundamental para prevenir problemas de comportamiento, promover su bienestar integral y construir una relación sana. Su cuidado implica compromiso, tiempo, dedicación y paciencia durante todas las etapas del desarrollo, así como posibles enfermedades. 

Actualmente se estima que en México más de 500,000 perros y gatos son abandonados anualmente, y más de 18,000 son sacrificados como consecuencia de falsas expectativas o falta de información al adquirirlos. 

Dentro de sus necesidades fundamentales, la estimulación mental ocupa un lugar central y es tan relevante como la alimentación adecuada o una atención veterinaria. Esto es especialmente importante en animales jóvenes, ya que durante las primeras etapas de vida el sistema nervioso se encuentra en pleno desarrollo. 

La exposición a retos cognitivos y procesos de aprendizaje progresivo favorece un desarrollo emocional saludable. Encuentra actividades que ayudan a reducir la frustración, prevenir la ansiedad, disminuir la aparición de conductas destructivas, favorecer el equilibrio emocional y la capacidad de adaptación aquí.

La actividad física es un pilar esencial de la salud, pero debe integrarse con un proceso de habituación gradual y controlada. Lo mismo ocurre con la socialización: selecciona  la exposición a sonidos, personas, vehículos, superficies y otros peludos para evitar miedo o estrés, al mismo tiempo que proteges a tu mascota, sobre todo cuando aún no cuenta con un esquema de vacunación completo.

Establecer rutinas claras de alimentación, descanso, juego y eliminación contribuye a la estabilidad emocional y a la reducción del estrés. Es esencial que tu peludo cuente con un espacio propio donde pueda retirarse y descansar.

El uso de métodos aversivos, como collares de ahogo, castigos físicos, aislamiento o sometimiento comprometen su bienestar y suelen generar miedo, agresión, estrés crónico y deterioro del vínculo con el tutor. La evidencia científica respalda el refuerzo positivo y la comprensión del comportamiento natural de la especie. Educar no implica dominar, sino guiar y enseñar. 

Por eso, la intervención del Médico Veterinario Especialista en Etología Clínica resulta de gran valor. Estos profesionales están capacitados para evaluar, prevenir y tratar alteraciones del comportamiento considerando factores médicos, emocionales y ambientales, así como entendiendo que ciertas conductas no son desobediencia, sino una forma de comunicación. 

Compartir la vida con un perro o un gato es una experiencia inigualable, pero también conlleva una gran responsabilidad. Demuéstrales tu amor a través de la tenencia responsable, la adopción y el respeto por el bienestar animal.

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