¿Cómo evito las peleas felinas en casa?

MVZ Ruy Baruch Bucio, Consulta privada en Etología clínica de gatos

“¡Eh, cálmense! ¡Quietos! ¡Ya basta!\” ¿Te suenan familiares esas palabras? ¿Tus gatos han llegado a pelear y no sabes cuál es el motivo? En esta ocasión te explicaré cuáles son algunas de las causas que pueden motivarlos a tener peleas entre ellos. Y qué debes hacer.

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Hay varios motivos por los cuales tus felinos pueden pelear dentro del hogar. Uno de los principales es la escasez de recursos básicos (desde comederos y bebederos, hasta areneros), y un pobre o nulo enriquecimiento ambiental. Es una especie sumamente territorial, por lo tanto, cuando percibe un ambiente limitado en recursos, esto puede generar que haya competencia por éstos y por ende, habrá conflictos. Así que para crear armonía en tu hogar es importante que proveas de suficientes recursos básicos.

La abundancia y la distribución son palabras clave que debes tomar en cuenta cuando tienes más de dos gatos. Pero ojo: de nada servirá tener abundancia si estos recursos se encuentran concentrados en una sola área de la casa.

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Competencia, conflictos y soluciones

Siempre es recomendable que haya un recurso más de acuerdo con el número de gatos en casa. Por ejemplo, si son tres gatunos, lo recomendable es tener cuatro areneros (no. de areneros = no. de gatos + 1) e insisto: tienen que estar distribuidos por todo el hogar. Pero no es la única causa de los pleitos.

Otro motivo por el cual pueden pelear es por el llamado “síndrome del nuevo”. Este problema se presenta cuando uno de los michis de la familia sufre alguna alteración en su aroma (también llamado “olor de la colonia”). Esta especie se identifica por una cuestión olfativa, y cuando este olor se altera por alguna situación (por ejemplo, llevar a uno a consulta, o bañarlo, perfumarlo, entre otros), esto puede ser motivo para desencadenar una serie de conflictos, e ir de un simple bufido hasta peleas físicas.

Estos pleitos surgen porque los demás mininos de la casa lo desconocen al presentar un olor muy diferente al de ellos, provocando que lo perciban como si fuera un gato completamente ajeno a la familia. Esto es comparable a los problemas que muchas personas presentan cuando adoptan a un nuevo gatito y lo llevan a casa, donde la mayor parte de las veces no es muy bien recibido por los felinos residentes y tienen que realizar todo un proceso de adaptación con el nuevo.

El aroma de cada gato

Cabe mencionar que este efecto es variable: habrá algunos que sean sumamente sensibles a estos cambios de olor y habrá a quien le valga un cacahuate si su compañero huele diferente a él. Si tus michis son de los sensibles a estos cambios de olor, entonces lo mejor será prevenir. Por ejemplo, si una de tus fieritas tiene que ir a la clínica, previo a salir de casa, con algún trapo o gasa vas a frotar mejillas, base de las orejitas, hombros y costillas de todos los demás.

Una vez que regreses con el que fue a consulta, lo frotarás con la gasa que previamente habías utilizado para “guardar” el olor de todo el clan y reimpregnarle el olor de colonia. Esto ayudará a minimizar el posible desconocimiento por parte de los demás miembros del clan.

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Consejos generales

No regañes o castigues: los regaños lo único que logran son generar más tensión entre ellos y, por lo tanto, las peleas aumentarán en frecuencia e intensidad.

  • Detener y separar: si observas que tus mininos están continuamente peleando, lo primero que tienes que hacer es no permitir más esas peleas, y en caso de ser necesario, separarlos en distintos cuartos.
  • Separa sin resultar agredido: si te toca presenciar una pela, ¡no intentes separarlos con tus manos, ya que podrían redirigir la agresión hacia ti! Lo más pertinente será que les avientes una cobija, sábana o algo que los cubra para “romper” esa tensión y así facilitar que cada uno se vaya por su lado.
  • Consulta veterinaria: no todos los problemas de comportamiento tienen un origen conductual. Siempre que notes algún cambio en la conducta de tu minino, lo más pertinente será que lo lleves con su vet para que lo revise y descarte cualquier problema médico.

Finalmente, una vez que se haya descartado alguna enfermedad, no dudes en acudir con un veterinario etólogo para que haga un abordaje conductual con tus mininos y te dé las mejores pautas a seguir.

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