Cómo tu mascota te ayuda a recuperarte de la enfermedad 🐰💉

Las enfermedades son algo natural. No son castigos, ni guerras entre individuos: son procesos de evolución constante que a veces resultan en consecuencias difíciles. Sin embargo, nuestra especie ha creado dos formas para enfrentarlas en las que se ha apoyado, protegido o asistido por animales. Quizá no lo habías pensado, pero les hacemos frente haciendo equipo con muchas más especies de las que podrías imaginar.

La primera forma: el poder de las especies

Esta se da casi sin querer, sólo con que haya más de una especie en el mismo lugar. Todo animal que pudiera hospedar un microorganismo dañino (virus, bacteria, parásito), dividirá el poder infeccioso de éste entre sus individuos. O sea, mientras más animales de familias parecidas haya, menos impactante será para la más débil.

Esto es el “paraguas biológico”, y ocurre todo el tiempo. Las sociedades o grupos humanos que viven con perros, gatos, aves, roedores y fauna natural a su alrededor, más que estar en riesgo por su cercanía, tienen probabilidades de atenuar a agentes infecciosos, pues éstos se van depositando antes en ellos, y como la mayoría no tiene el código genético para que se replique en su cuerpo, no pueden contagiar a más.

Imagina qué pasaría si en una ciudad sólo hubiera personas. Todo agente infeccioso caería en una sola especie y cuando fuera bastante fuerte para derribar las defensas internas, la propagación sería veloz e imparable. Por eso es tan bueno vivir en ciudades con parques y fauna.

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La segunda forma: siempre para ti

Esta se da en el otro extremo, cuando ya ha llegado el efecto y viene el proceso de recuperación. Hay muchísimos ejemplos de animales que inciden en el restablecimiento de enfermos (como las terapias que los involucran), pero hablaremos de los que sin ser especializados o entrenados, intervienen en el ritmo y la calidad de la recuperación. Y ocurre desde antes, pues ya estaban ahí como miembros de la familia.

Un proceso de enfermedad no pasa desapercibido para tus animales. Gatos y perros tienen una propensión a que su tranquilidad esté ligada a las rutinas, porque representan seguridad de los recursos. Si todos los días pasa algo bueno en horas luz similares y con secuencias parecidas que lo preceden, la expectativa se convierte en paz mental. 

Pero si algo cambia, no sólo “extrañan” ese hecho aislado, sino que se cuestionan si todo lo valioso para ellos, incluida tu compañía, cariño y presencia, seguirán en su vida.

Con esto dicho, entenderás que tras tu regreso (si estuviste hospitalizado o te alejaste para recuperarte), tus mascotas recobrarán su alegría, esperanza y tranquilidad. Esto es un aliciente para muchos enfermos, incluso aquellos sin más familia o amigos cercanos: “Debo esforzarme en mejorar, por el bien de mis compañeros”.

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Mascotas terapéuticas

Después viene el impacto en el humor diario. La recuperación puede ser, además de dolorosa, monótona y aburrida, por las actividades limitadas o el espacio cerrado. Tus animalitos van a combatirlo con chistes involuntarios por movimientos, gestos o sonidos inesperados, y sobre todo, porque el espacio de casa para ellos es mayormente satisfactorio, por lo cual su nivel de tolerancia es mayor.

Además, a menos de que te estés recuperando de algo que te haya inmunodeprimido, apenas hay razones para separarte de tu peludo (pero pon atención si tienes suturas, pues un animal joven puede ser brusco al demostrarte su afecto).

Si tu estado de ánimo y el recuperar la esperanza, así como las razones para luchar no fueran suficientes, están el movimiento y el ejercicio.

Alimentar a tu confidente animal, limpiar su espacio, acicalarlo o hasta bañarlo, pueden ser actividades a realizar, una vez que el médico autorice la fase de movimiento. Más adelante, los primeros paseos serán una bocanada de aire fresco que representarán una meta a corto plazo, así como un punto de inflexión en tu recuperación.

Ya lo sabes: no alejes a tu lomito en esos momentos, además de que te aporta la seguridad de que nunca estás solo.

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