Pet’s Life 47: La editorial

Los Editores: Paco Colmenares, Isabel Martínez

Avanzar, abrir las posibilidades a quien antes no ha tenido acceso, es siempre una buena noticia, pero enfrentará inevitable resistencia.

En los últimos días nos hemos topado con varios posts preocupados por la “humanización” que implica ampliar la existencia de servicios, productos y lugares pet friendly, es decir, dar acceso a nuestros animales de familia a cosas y espacios que antes no tenían.

Ante todo, nuestra responsabilidad es exponer e investigar esas posturas, buscando que nuestras conclusiones o recomendaciones derivadas de ellas, estén bien fundamentadas.

Que si llevarlos a sentarse a un restaurante es maltrato, que si comprarles cierto producto es innecesario, que si tenerlos más de cierto tiempo con nosotros es hiperapego.

Seamos claros: cualquier servicio o producto está sujeto a un abuso, o uso negligente, sin importar su diseño. Por ello, cualquier novedad debe acompañarse de educación e información para el usuario.

Un lugar pet friendly no sólo debe dar acceso, sino pensar en los escenarios y rediseñar el ambiente. Un servicio nuevo debe contemplar variables y hacer pruebas. Un producto no sólo necesita un diseño de producción, sino un control de calidad probado por expertos ajenos al productor.

Y en medio, estamos nosotros, los informadores que vean esas variables y elementos de la ecuación, para decirte que tan efectivo o útil es algo.

Y eso es un compromiso.

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