Amistades peligrosas

Algunos de los videos de naturaleza más impresionantes que puedas hallar en línea, tienen que ver con la amistad.

Y es que dentro del esquema rígido de cazadores y presas que las películas nos han hecho creer como inamovible, se nos olvida que las especies animales aprenden de sus padres a sobrevivir, pero de su entorno obtienen información que los hace individuos, no máquinas repetitivas.

¿Has visto videos de cazadores que adoptan, lo que sería presas naturales, como cachorros propios? Desde leopardos con simios y leones con ungulados (gacelas, antílopes, cebras bebés), hasta lobos con ciervos y gatos con pequeñas aves; la amistad de las especies no está definida por su nombre, sino por el ambiente en el que se mueven en los primeros años.

El sentido de riesgo –beneficio

Dependiendo de lo que enfrentan, la cantidad de alimento y las amenazas alrededor, los animales desarrollan un sentido de riesgo –beneficio que les hace calcular cada experiencia individual–; es decir, si dos antagónicos naturales enfrentan una amenaza mayor, es más probable que trabajen juntos por sobrevivir, y si esto ocurre, es posible que la información genética de la siguiente generación promueva esta apertura a las amistades inusuales.

¿Sabes cómo identifican los delfines a sus amigos?

Algunos expertos estudian constantemente reservas gigantes como el Parque Nacional de Yellowstone, en Estados Unidos. En este lugar, las relaciones animales se van modificando constantemente, y es probablemente porque la presencia humana (la única especie que no es constante en su conducta, o sea, es menos predecible), representa tanto una amenaza, como un beneficio.

Por ejemplo, hay quienes reportan a osos y ciervos que interactúan con cercanía y sin miedo, casi amistosamente, lo que quizá se vea motivado porque estén cerca de asentamientos humanos en donde los osos han aprendido que es más fácil comer de los botes de basura, que perseguir al ciervo.

En la sabana africana, los incendios, la cacería y las sequías han enfrentado a cachorros de presas huérfanos, con hembras de depredadores satisfechas, lo que probablemente les da espacio a las segundas para comportarse más maternales y llevarse al cachorro, dejarlo crecer cerca, y a veces, hasta criarlo.

La adaptación animal, que podemos ver en casa entre perros, gatos, aves y/o hasta roedores, se replica por el mundo con resultados sorprendentes.

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