Xolo, el dios perro mexicano

Según la creencia azteca, el perro de Xólotl fue creado por el dios para proteger a los vivos y guiar las almas de los muertos a través de los peligros del Mictlán, el inframundo.

También conocido en el mundo como el perro mexicano sin pelo, el Xoloitzcuintle recibe su nombre de dos palabras en el idioma azteca: Xolotl, el dios del rayo y la muerte, e itzcuintli, o perro.

Es una de las razas más antiguas de América; los investigadores creen que los antepasados del xoloitzcuintli (o ‘xolo’ para abreviar) acompañaron a los primeros migrantes de Asia, y se convirtieron en la raza que se ve hoy en día desde hace al menos 3.500 años.

La falta de pelo del xolo (salvo un mechón o dos de pelo en la parte superior de la cabeza o en la cola) es el resultado de una mutación genética que también es responsable de la falta de premolares. Este rasgo dental distintivo hace que la identificación de los restos de xolos en contextos arqueológicos sea relativamente fácil.

Sus cuerpos sin pelo también sirven como excelentes conductores de calor, lo que los convierte en una especie de antigua bolsa de agua caliente para los enfermos y los ancianos

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