El Pez León

Un extravagante invasor marino.

El pez león, hermoso individuo con aletas desplegadas como velo, habita las aguas del Océano Índico y Pacífico, como parte natural de esos ecosistemas. Lamentablemente, ahora lo encontramos en los mares mexicanos amenazando la vida de las especies nativas.

Ampliamente difundido entre los aficionados y profesionales de la acuariofilia, el Pez León (Pterois sp.) ha sido desde hace años un integrante favorito de los acuarios. Este pez, perteneciente a la familia Scorpaenidae (peces Piedra y peces Escorpión), llega a medir hasta 50 cm y a pesar hasta 4 kg. Habita principalmente arrecifes de coral en profundidades que van de 50 cm a 150 mts, aunque también lo podemos encontrar en lagunas, estuarios y manglares. Sus hábitos territoriales y sus preferencias de alimentación carnívoras los hace diestros depredadores en los lugares que habita, y le brinda amplias oportunidades de sobrevivencia en nuevos entornos.

Un peligro para los peces mexicanos

Este pez ha sido exportado a diferentes partes del mundo para ser comercializado como una especie ornamental. Sin embargo, ahora representa un riesgo para las especies de peces mexicanos en vida libre, ya que en los últimos años se han reportado una gran cantidad de avistamientos de esta especie en los mares mexicanos. ¿Cómo llegaron ahí y qué repercusión tienen en nuestros océanos?

Esta especie exótica (exótica en estas circunstancias, porque se encuentra fuera de su área de distribución natural) e invasora, debe su gran éxito entre otras cosas a sus características reproductivas, ya que se reproduce durante todo el año. Una hembra puede poner hasta 30 mil huevos en cada ocasión, lo cual ocurre al menos 7 veces al mes, los 12 meses del año. ¡¿Increíble, no?! Además, no tiene depredadores naturales en las aguas mexicanas, por lo que no existe equilibrio, al no formar parte de la cadena trófica.

Un problema muy serio

Los números son alarmantes y los avistamientos siguen en aumento. Hay que considerar que los individuos reportados seguramente solo representan una pequeña parte del total de individuos en nuestras aguas.

Y claro, ocupa nichos (nicho es el papel que cada organismo tiene en el ecosistema) que antes ocupaban los peces mexicanos, desplazándolos. Por si fuera poco se alimenta de decenas de especies de invertebrados y peces mexicanos, entre ellos: Halichoeres bivittatus, H. Carnot i, Malacoctenus triangulus, Scaridae sp, Labridae sp, Stenopus hispidus. Entre estas especies se encuentran los herbívoros, que son los peces que se alimentan de las algas y mantienen el control de éstas en los arrecifes de coral. La eliminación de los herbívoros en los arrecifes de coral por parte del Pez León causará un crecimiento desproporcionado de algas y la muerte de los corales y otros invertebrados, produciendo un gran desequilibrio en estos ecosistemas.

¿Cómo llegó al continente?

Hasta la fecha se sigue reuniendo evidencia para definir cómo entró esta especie a nuestro continente y aunque todavía no hay respuesta contundente, existen algunas teorías que nos ayudan a vislumbrar el panorama. Por una parte se comenta que los barcos de carga trasatlánticos pudieron acarrear las larvas de estos peces y llevarlos de un lugar a otro en sus rutas comerciales. Otra teoría que nos puede explicar la presencia de estos peces en mares mexicanos es la que habla de algunos ejemplares que fueron liberados de forma accidental al paso del huracán Andrew en 1992. Y por último se menciona que los acuaristas han colaborado al liberar estas especies cuando por alguna razón ya no pueden mantenerla en sus acuarios (sí, cuando crecen demasiado o se come a todos los habitantes del acuario).

La presencia de esta especie en México además de sus implicaciones ecológicas tiene implicaciones económicas y de salud pública muy importantes. Su particularidad de ser venenosos representa un riesgo para el humano. Las espinas dorsales, anales y pélvicas contienen una sustancia proteica que genera un intenso dolor cuando penetra la piel humana. Los principales síntomas son inflamación, dolor en el sitio de la picadura, dolor de cabeza, dificultad para respirar y somnolencia, entre otros.

La solución: capacitación

Desde hace varios años, organismos gubernamentales y no gubernamentales mantienen diferentes campañas para la erradicación de esta especie. Principalmente trabajando con las personas que laboran en las regiones marinas y costeras (pescadores y aficionados al buceo) para que reporten el avistamiento de esta especie para que sean capturados, o en su caso, se capacita a pescadores y buzos para que puedan llevar a cabo la extracción de estas especies.

A nivel científico, se mantienen diferentes censos para analizar la propagación de esta especie, así como la captura y análisis del contenido estomacal, lo que nos proporciona información importante para conocer las especies de las cuales se alimenta.

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