¿Es normal querer más a mi mascota que a otras personas?

¿La relación con tu mascota es tan profunda y especial que a veces te preguntas si debes preocuparte?

Si vives con una mascota seguro habrás desarrollado un vínculo tan fuerte y especial que le puedes llamar ‘amor’: sufres cuando no estás a su lado, te preguntas si estará bien cuando le dejas solo en casa y eres feliz paseando con tu perro o tumbado en el sofá con tu gato.

Estudios avalan el amor por las mascotas 

La ciencia está de parte de aquellos que disfrutamos de este vínculo tan especial con nuestros amigos animales. Un estudio publicado en la Society&Animal Jorunal revela que algunos seres humanos muestran un grado de empatía mayor hacia los perros que hacia otras personas. 

Una de las razones por las que experimentamos este inmenso amor es la búsqueda del amor incondicional. Vanesa Carral, psicóloga y adiestradora canina de Wamiz y codirectora del centro Dogtor Animal, explica que este sentimiento que nos une a nuestras mascotas responde a esa necesidad incansable del amor puro, ilimitado con el que soñamos. Y es que los animales de compañía nos quieren en cualquier momento y situación, tanto si estamos tristes, enfadados, si hemos triunfado o fracasado, si somos sociales o solitarios. Y, por supuesto, independientemente de nuestro físico.

Los animales, asimismo, son percibidos, como los niños, como seres inocentes que necesitan nuestra protección y cuidado. Es más, cuando una mascota está bajo nuestra responsabilidad, el cerebro segrega la misma hormona que se estimula en el amor de pareja o hacia los hijos, la oxitocina, nos cuentan desde Wamiz. Por tanto, el cerebro no discrimina el tipo de amor. 

Además, como sabemos, los beneficios de compartir nuestra vida con una mascota son muchos. Uno de los fundamentales es el sentirse más acompañado, necesitado y amado, lo que nos libera de ese sentimiento de soledad.

¿Se puede convertir en un problema?

¿Es normal querer más a nuestro perro que a las personas? Según nos responde el psicólogo Rafael San Román, depende de lo que consideremos normal.

“Las personas somos muy diversas y desarrollamos nuestros afectos de maneras muy distintas. Las hay, por tanto, que desarrollan una relación muy especial con sus mascotas y estas satisfacen unas necesidades psicológicas que otras personas no pueden”, acota San Román

El amor hacia los animales es algo muy saludable; así los humanos debemos relacionarnos con ellos de forma correcta y positiva. Sin embargo, si el amor hacia los animales se vuelve patológico no estamos hablando de ‘amor’, sino de otra cosa como, por ejemplo, de obsesión.

San Román advierte que si una persona prefiere antes la compañía de su mascota que a las personas y no puede interactuar con otros seres humanos, podemos estar hablando de alguna dificultad en nuestras habilidades sociales.

Asimismo, recalca el experto, aunque la relación con los animales es muy buena y necesaria, debemos tener las suficientes herramientas para poder disfrutar en compañía de otras personas, independientemente de que seamos más solitarios.

Si no es así, podemos ocultar un trastorno, especialmente, si nos aislamos de los demás y no somos capaces de establecer relaciones de calidad con otras personas ni realizar, sin dificultad, los intercambios sociales de la vida diaria.

Con información de Hola.

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