Abrazar o no abrazar a tu perro, esa es la cuestión

MVZ Dipl Marco Aurelio Núñez López, Fear Free Certified® Professional

Se sabe que los perros son nuestros mejores amigos y nos ayudan a combatir problemas emocionales, pero un estudio ha revelado que, si bien nos sentimos bien al darles un abrazo, esto podría provocarles incomodidad.

Dicho estudio (The Data Says Don’t Hug the Dog!, algo así como “la evidencia dice no abraces al perro”), fue publicado en la revista Psychology Today por el profesor Stanley Coren, emérito en psicología y experto en perros de la Universidad de British Columbia.

Él observó una selección aleatoria de 250 fotos en el buscador de imágenes de Google y Flickr en el cual personas abrazaban perros y determinó que, en 4 de 5 casos, éstos exhibían al menos un signo de estrés. Así es, en sólo 250 fotos. El Dr. Coren admite que su análisis no es un estudio formal, pero está respaldado por muchos expertos. Los resultados indicaron que en la web circulan imágenes de personas felices abrazando a lo que parecen ser canes infelices.

En total, 81.6 % de las fotos mostraron que emitían al menos un signo de incomodidad, estrés o ansiedad. Sólo el 7.6 % se podrían calificar que se sienten cómodos, mientras el resto (10.8 %) mostraban respuestas neutras o ambiguas a este contacto físico.

Pero, ¿por qué no les gusta?

Como se mencionó en el anterior artículo, hay varios factores. Analicemos:

  • Tu perro no entiende qué le estás tratando de decir. En la niñez te enseñan que los abrazos son un signo de afecto… ahora imagina que nadie te lo enseñó o que no forma parte de tu comunicación natural. Además los perros pertenecen al grupo llamado cursorial animals, cuyos instintos primarios son para correr. Imagina que alguien trata de lastimarte o limitar tu movimiento, que es más o menos lo que tu can intuye cuando lo abrazas. Esto le puede generar miedo, ansiedad y estrés (a menos que tengas su consentimiento).
  • No tiene la confianza de ser abrazado por un extraño. Por supuesto, dependiendo del canito, podría disfrutar un abrazo de su familia y con quienes se sienta cómodo. Pero, ¿cómo te sentirías si un extraño apareciera y te abrazara de la nada? Puede que estés bien con eso, pero lo más probable es que te sientas muy incómodo, por lo que no deberías hacerlo para evitar un incidente.
  • Tolerar un abrazo es un comportamiento aprendido. A los perros que les gustan los abrazos se les ha enseñado desde una edad temprana a entenderlo como una interacción positiva, ¡pero no te desanimes!, con asesoría etológica también puedes lograrlo con un can adulto.
  • El lenguaje corporal indica incomodidad. Si buscas en la web imágenes o videos de gente que abraza perros, verás con frecuencia que apartan la cabeza para evitar el contacto visual, muestran los dientes, bostezan, se lamen os labios, chillan o ladran, jadean, muestran mayormente la parte blanca de los ojos (ojo de media luna) o están entrecerrados, o las orejas hacia atrás. Todas estas son señales de estrés.
  • Sensibilidad al entorno. Si sólo eres tú y él en el hogar, hay menor probabilidad de que muestre signos de estrés. Pero si estás en un entorno diferente, estará percibiendo una gran cantidad de estímulos sensoriales, aumentando su estado de excitación, y esto debe ser considerado si tolera los abrazos.
  • El dolor. Por último, ¿y si padece una afección que desconoces, como una infección del oído, un tirón muscular o artritis, y en realidad lo estás lastimando en tu intento de apapacharlo? (No olvides sus revisiones veterinarias periódicas).

¿Con qué actividades puedes mostrar tu afecto?

  • Jugar. Háganlo durante 10 o 20 minutos, una o dos veces al día; esta puede ser una forma de fortalecer el vínculo con él, ya sea jugando con un frisbee, aventando la pelota o creando juguetes caseros para su actividad mental.
  • Mantener su rutina de paseos. Sí, llegas cansado a casa, pero no hay nada más bonito que tu canito esperándote. Y claro, él espera dos cosas, tu llegada y el paseo. Este también es una actividad enriquecedora que promueve una relación positiva entre él, el ambiente y tú.
  • Entrenar. ¡Te sorprenderá lo que él puede aprender! A través de asesoría etológica, puedes enseñarle a realizar ejercicios geniales que te permitan entablar una mejor comunicación con él.
  • Premiar. Utiliza los premios que más le gustan en ciertos momentos, principalmente cuando se comporte de mejor manera, ¡así lograrás tener un amigo ejemplar!
  • Platicar. Ok, no siempre entiende lo que le dices, pero sí puede interpretar cómo se lo dices. Si quieres demostrarle que lo amas, sólo háblale en un tono bajo y suave.
  • Acariciar. ¿Qué tal un suave masaje debajo de su barbilla, pecho y abdomen?, generalmente estos tipos de contacto los disfrutará. Pero al igual que con los abrazos, observa su lenguaje corporal para ver si se siente cómodo con esta interacción.

En conclusión, ya sabes que no a todos los perros les gustan los abrazos, que una parte fundamental es observar las señales que te da su cuerpo para ver si puedes acercarte y tocarlo. ¿No quiere?, ¡no lo obligues! Demuéstrale amor de otras maneras.

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