¿Cómo saber si mi gato disfruta de mis caricias?

Dra Claudia Edwards-Humane Society International México-FMVZ UNAM

Acariciar a tu gato puede ser en ocasiones un placer y otras una trampa mortal. ¿Por qué digo esto? Está comprobado científicamente que hacerlo ayuda a disminuir la presión arterial. Sin embargo, existen ocasiones en las que al acariciar a tu minino terminas arañado y mordido. Esto se suele atribuir a rasgos negativos en los gatos, pero está muy alejado de la realidad.

La piel de los gatos

Los felinos tienen distribuida por toda su piel unas células que perciben el tacto fino, el dolor y la presión, se les conoce como Merckel. Tú también las tienes en las yemas de los dedos, los labios y las plantas de los pies (de ahí la sensibilidad humana a las cosquillas en los pies y a los besos). Pero como dije antes, los mininos las tienen en toda la piel y son realmente interesantes: en ellas tienen pequeñas vesículas que liberan hormonas y neurotransmisores, así que cada vez que tocas a tu michi, su piel libera información que le llega directamente al cerebro. Interesante ¿no crees? 

Pero estas células “aprenden” lentamente, es decir, se pueden acostumbrar a ser tocadas y no estar hipersensibles todo el tiempo; si el gatito es acariciado desde que está en el vientre de la madre de manera continua, será probable que de grande no se canse de que lo acaricies y hasta sea súper empalagoso. 

¿Cómo saber si mi gato lo disfruta o no?

Aprender a conocer a tu felino es vital para identificar si está bien, si tiene una vida que disfruta (y por supuesto si también disfruta de tu amor). 

Es una especie muy expresiva y sólo hay que aprender a “leerla”. De hecho, identificar si siente o no dolor es algo que se comienza a medir en los hospitales y clínicas veterinarias. Como ya mencioné, las células de Merckel perciben el dolor, por eso cuando un gato es tocado y sus células no están acostumbradas, agrede. 

Normalmente avisa cuando las caricias le comienzan a molestar y si no te detienes, se verá forzado a morder y a rasguñar para terminar con el estímulo. Con esta explicación espero que quede muy claro que los gatos no son malos, ni huraños, ¡y mucho menos traicioneros! Sólo hay que aprender a entenderlos ¡y listo!

¿En qué debo fijarme para saber si le molestan las caricias?

Postura corporal: colocarse con el vientre hacia arriba o una variable semejante, es una postura defensiva que le permite tener las patas traseras libres y así tener 18 garras para defenderse, evadir o intentar huir. 

La cola: cuando la mueve de un lado a otro, rápidamente, como dando latigazos. 

Expresión facial: notarás dilatadas sus pupilas, con las orejas y los bigotes hacia atrás, miedo en su cara. O también las orejas pueden estar hacia los lados y observes enojo en su rostro.

Vocalización: puede estar relacionada con dolor o miedo. 

Dónde acariciar

Cada célula de Merckel es independiente, esto quiere decir que tu michi puede ser acaricia do en algunas partes (y disfrutarlo), pero en otras, no. Esto depende de cómo fue el contacto físico que tuvo las primeras semanas de vida. Cada gato es diferente.

En general las personas tienden a acariciar la cabeza y lomo (y por lo tanto el gato se acostumbra), pero casi nadie les toca el vientre, la cola o las patas. A algunos les gusta que les den pequeñas palmaditas en la grupa, donde comienza su colita. Pero en general les encanta restregarse con los cachetes, por lo que disfrutan ser acariciados ahí, también entre las orejas y que se las rasquen. Aprende a entender a tu gato y a acariciarlo en donde lo disfrute. 

Consejos para no salir arañado en el intento

¡No lo acaricies a contrapelo!, porque lo estimula de manera negativa. Él percibe cuando su pelo se mueve para identificar el desplazamiento de presas o depredadores, por lo que constantemente tiene la necesidad de peinarlo en la dirección correcta; si lo acaricias así, puede ser que no lo disfrute.

• Si te muerde cuando lo acaricias, te recomiendo agendar una cita con un veterinario especializado en Etología clínica para que te ayude con un tratamiento.

• Si le gusta el cepillado, es una buena manera de interactuar con él y ayudarlo a tener una piel y pelo más saludables.

• Notarás si tu gato ama ser acariciado cuando en pocos minutos lo escuches ronronear y veas que se repega a ti. 

Recuerda que los gatos son únicos, así que no te extrañes si el tuyo hace todo lo contrario a lo que he descrito, ¡por eso los amamos más! Hasta la próxima. 

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