10 datos sobre los Yorkies (que seguro no conocías)

Sin duda, son perros con mucha personalidad almacenada en cuerpos pequeños. Aprende más sobre esta raza enérgica con corazón de Terrier.

  1. Se iniciaron como perros ratoneros

Estos canes diminutos fueron criados, al igual que otros Terriers, para cazar ratas. Los mineros, los tejedores y otros dueños de negocios en Escocia usaron a estos minúsculos exterminadores para mantener sus espacios de trabajo libres de roedores, ya que debido a su tamaño compacto, los Yorkshire podían meterse en lugares pequeños, además de que su feroz carácter les ayudó a enfrentarse sin miedo a esos fieros contrincantes. Por otra parte, al igual que otros Terriers, también se usaron durante las cacerías para sacar a las presas de sus madrigueras.

  1. Los tejedores los llevaron a Inglaterra

Estos artesanos utilizaban los hilos que creaban los hiladores para dar origen una variedad de telas; elaboraban tweeds (tejido de lana grueso) en la región de los Borders (sureste), telas de algodón en el oeste de Escocia, telas de damasco en Dunfermline (centro), chales estampados en Paisley (parte occidental) y yute en Dundee (ciudad costera del este).

El caso es que cuando llegaron a trabajar a Inglaterra, a mediados de 1800, trajeron con ellos a estos pequeños perros. En muy poco tiempo, la raza se popularizó y comenzó a aparecer en exposiciones de canofilia en 1861.

  1. Tenían otro nombre

Cuando la raza se presentó por primera vez en Inglaterra, era conocida como Terrier escocés de pelo trozado (broken-hair). Mantuvo esta denominación durante casi una década, antes de que un periodista llamado Angus Sutherland opinara que el nombre debería cambiarse. Él creía que aunque esta variedad tenía su origen en Escocia, la raza no se perfeccionó como tal hasta que llegó a Yorkshire, Inglaterra. “Ya no debería llamarse Terrier escocés, sino Yorkshire Terrier, por haber mejorado allí”, informó Sutherland en la revista The Field. La gente pareció estar de acuerdo, ya que en el año 1870 el nombre fue cambiado oficialmente.

  1. Un perro, el padre de la raza

La mayoría considera a un Yorkie denominado Huddersfield Ben, como el padre de la raza. El diminuto semental era un campeón ratonero y un gran competidor en las exposiciones caninas, ya que había ganado más de 70 premios. Se trataba de un ejemplar fuerte, con un peso de 5 kg; no obstante, todas sus camadas producían cachorros de menos de 2.5 kg, que era el estándar en ese momento. Aunque sólo vivió hasta los seis años, dejó un legado impresionante: la mayoría de los Yorkies criados hoy en día para espectáculos, son parientes lejanos de su ancestro Ben.

  1. El primer perro de terapia, un Yorkie

Cuando el soldado estadounidense Bill Wynne encontró una Yorkshire Terrier en una madriguera en 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, la llamó Smoky y la acogió. Los dos viajaron por Nueva Guinea, y Smoky pronto comenzó a ayudar en medio de la guerra. Gracias a su pequeño tamaño y obediencia, pudo correr a través de tuberías y cables de comunicación bajo una antigua pista de aterrizaje japonesa. Cabe destacar que sin su ayuda, los soldados habrían tenido que cavar trincheras y exponerse al fuego enemigo.

Smoky también recorrió hospitales en todo el Pacífico y los Estados Unidos, trabajando como perro de terapia para soldados heridos en acción. Después de la conflagración, ella y Wynne fueron a Hollywood, donde actuó en varios programas de televisión. Tal fue su trascendencia que incluso hay un monumento dedicado a su memoria en Cleveland, Ohio, donde vivió y falleció en 1957 a los 14 años de edad.

  1. Son la envidia de Rapunzel

El pelo del Yorkie no se cae ni para de crecer, lo que significa que dependen de sus dueños para mantener su manto bajo control y sin nudos. Y si se deja desatendido, éste seguirá creciendo, al igual que lo haría en un humano; de hecho, puede llegar a medir hasta 60 cm. Si bien los perros de exhibición tienden a tener el pelo más largo por el cuidado y esmero que se les dedica, la mayoría de los propietarios de esta raza lo mantienen corto con la finalidad de evitar que se tropiecen con él o incluso se ensucie con la comida. Este look es conocido como “corte de cachorro”.

En el caso de elegir dejarlo largo, los criadores recomiendan recogerlo cuidadosamente en varios mechoncitos de pelo, para evitar que se le troce al jugar o caminar, así como impedir se ensucie y pueda mantenerse siempre bello.

  1. Una nueva raza a partir del Yorkie

En 1984, un pequeño Yorkie llamado Schneeflocken von Friedheck nació con marcas inusuales en tonalidades azul, blanco y dorado. Los criadores, Werner y Gertrud Biewer, decidieron tomar este cachorro único y crear una nueva raza. Con una cría cuidadosa y selectiva, establecieron un estándar distinto para esta clasificación que se conocería como el Biewer Terrier. En 2014, el American Kennel Club (AKC) aceptó provisionalmente a este New Yorkie como una raza registrada.

  1. Hacen sonidos curiosos

Los Yorkshire Terrier son propensos al reflejo nauseoso o al estornudo inverso. En lugar de expulsar el aire de la nariz en un estornudo normal, lo que harán será quedarse sin aliento y emitirán un sonido muy peculiar, como de ahogo. Si bien pudiera ser alarmante verlo y escucharlo, estos ruidos tienden a ser inofensivos y pasan después de unos minutos. Por lo general son provocados por el polen, el polvo, incluso por la presencia de limpiadores y perfumes.

9. Una de las primeras razas con registro en EU

Aunque no es una raza particularmente antigua, estos pequeños perros fueron una de las que primeramente se registraron en el AKC. Los Terriers de Yorkshire se registraron en 1885, junto con “clásicos” como el Beagle, el Basset Hound y el Bull Terrier.

  1. Pequeños, pero contarás siempre con ellos

Es verdad que los Yorkies son perros pequeños, que pesan un promedio 2 kg, pero pareciera ser que nadie les advirtió sobre eso y son temibles. Son tan osados que no tienen problemas en enfrentar animales considerablemente más grandes que ellos.

En agosto de 2015, Larry Yepez salió de su casa temprano por la mañana mientras aún estaba oscuro. Un oso había estado hurgando en su basura y lo atacó. Yepez dio una buena pelea, pero luchó por alejarse del agitado mamífero de 500 kg. Afortunadamente, su Yorkie estaba allí para mordisquear los talones del atacante y distraerlo lo suficiente como para que el dúo escapara rápidamente. Gracias a la intervención de su mascota, la víctima pudo conducir hasta el hospital y vivir para contarlo.

Sharon Barrios

Editora Animales de Compañía