Cómo bañar a un gato (y sobrevivir)

 

MVZ Viridiana Terrones 

 

Cuando se tiene una mascota la higiene adquiere especial importancia, en especial si se trata de un animal de compañía que se encuentra en constante contacto con nosotros. Tal es el caso de los gatos, quienes se han convertido en compañeros muy frecuentes en los últimos años.

Existe la creencia popular de que odian el agua y que no se les puede bañar, pero la realidad es que no la detestan, sino que no les gusta lo desconocido. De primera instancia debemos saber que se trata de animales extremadamente limpios, si tenemos uno en casa seguramente habremos notado que utilizan gran parte de su tiempo acicalándose con la ayuda de su lengua; sin embargo, existen determinadas circunstancias que pueden provocar que sea necesario un baño. 

Si se les acostumbra desde pequeños a un proceso de bañado agradable y amigable, no supondrá un problema meterles al agua; pero si es un gato adulto que pocas veces o nunca ha tenido esta experiencia, se deberá hacer de forma gradual.

 

 

El proceso paso a paso

Los procedimientos de bañado en los gatos varían ligeramente de acuerdo con el tipo de pelo, pero como regla general todo buen baño debe ir previamente acompañado de un gratificante y profundo cepillado, agregándole a esto tacto y paciencia. La hora del baño, fuera de ser un procedimiento que lo estrese o nos genere heridas a causa de sus afiladas garras, puede ser un momento que genere un vínculo entre nuestro amigo peludo y nosotros. 

  • Para bañarlo es preferible usar el fregadero o un recipiente que se ajuste a su tamaño; es conveniente colocar algún tipo de tela en la superficie para evitar que se resbale y le genere estrés innecesario, utilizar agua tibia y algo muy importante, es emplear champú especial para felinos. Si vamos a realizar el baño directo del chorro de agua podemos dejarla correr unos minutos para que se acostumbre al sonido; en caso de hacerlo con baldes no arrojemos un chorro de forma rápida ni en gran cantidad. 

 

  • Una de las claves del éxito es evitar que le entre champú o agua tanto en sus orejas como en los ojos, lo que generalmente hace que se irriten tanto. Comencemos mojando el pelaje del cuello para luego dirigirnos hacia el dorso y posteriormente hacia los costados, patas y cola. Podemos hacerlo en forma de caricias para mantenerlo en calma, después verter un poco de champú de la misma manera. Finalizaremos el proceso retirando el champú con abundante agua de forma progresiva; este último paso es de suma importancia, ya que restos de jabón podrían incomodar sus rutinas de acicalamiento. 

 

 

  • Utilizaremos un paño húmedo o toallitas húmedas para limpiar su rostro y orejas. Después de esto envolveremos al gatito en una toalla y frotaremos enérgicamente hasta que se encuentre lo más seco posible. Podemos dejar que se seque al aire o con una secadora que genere el menor ruido posible para posteriormente proceder al cepillado final. 

 

También puede ser recomendable darle algún tipo de recompensa al finalizar el baño para que lo asocie con una experiencia positiva.