Acciones que cambian vidas: la historia de Deisy

Silvia, mujer comprometida y preocupada por los animales en situación de calle o que son maltratados, vio todos los días y durante meses la triste situación de un par de perros en pésimas condiciones, en un local comercial de menos de tres metros cuadrados que usan para reparar llantas de camiones en una colonia de Naucalpan, en el Estado México. 

Estos animales permanecían amarrados todo el día, diariamente, incluso si los irresponsables dueños se iban el fin de semana, los dejaban dentro del local sin luz y con poco aire; un día “normal” para este par de víctimas era permanecer  atados sin espacio para moverse, no importando si llovía, hacía frío o mucho sol… Deisy y Nacho, a quienes así llamaremos (ambos tipo Pitbull), eran alimentados con desperdicios de comida y su estado físico era francamente malo.

 

Una luz encendida 

Pasado algún tiempo y después de levantar una denuncia ante la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México (Propaem), por fin las autoridades visitaron el lugar y advirtieron las condiciones de maltrato de ambos caninos, principalmente de Nacho, al cual decidieron retirar legalmente por considerar que su vida corría peligro, además de apercibir a los irresponsables que debían mejorar las condiciones de vida.

Desafortunadamente Deisy se quedó sola, y semanas después, lo más probable que producto de la cruza con su viejo compañero, tuvo cachorros, nunca se supo cuántos, pues el dueño los tapaba entre cajas y llantas, o algunas ocasiones los mantenía dentro del local. Por lo anterior una vez más se solicitó apoyo de las autoridades estatales sin aparente respuesta, pero por fortuna la entonces directora del Centro de Bienestar Animal de Naucalpan, envió a un par de trabajadores para hablar con el dueño de Deisy, logrando convencerlo de ceder en adopción a dos de tres cachorros; el tercero no corrió con la misma suerte y junto a su mamá, de nueva cuenta se quedaron en ese terrible lugar.

Al poco tiempo ese perrito tristemente desapareció, aunque al menos sus dos hermanos rescatados ahora están felices: uno fue pronto adoptado por una familia, que lo llamó Hope, mientras que Clarita, su hermana, vive en un refugio esperando ser adoptada, pero segura y tranquila mientras tanto.

 

No hay que perder la esperanza 

De forma terrible para Deisy pasaron meses, viviendo en semipenumbra, con mala comida, sin espacio, ni esparcimiento y, por desgracia, teniendo nuevos cachorros. Para los rescatistas y protectores era imposible verlos, pues como siempre, los tapaban con cajas y llantas; esta insostenible situación hizo que más que nunca las personas preocupadas por el bienestar de esta perrita y sus crías desarrollaran acciones para poder sacarlos de ese horrible lugar.

Fue así que de alguna forma alguien logró contactar al subprocurador de Propaem, quien se comprometió a ayudar, enviando una nueva inspección y advirtiendo una vez más al dueño sobre las condiciones de los perros y las mejoras inmediatas a realizar (algo que debió haber cumplido meses antes).

Sin embargo, es importante decir que el marco jurídico no les da suficientes herramientas a las autoridades de la materia para poder intervenir de forma contundente, algo que se repite por todo nuestro país de forma lamentable. Debido a la advertencia, ese fin de semana los irresponsables dueños se llevaron a los cachorros a un destino incierto, ella como siempre quedó atrás y sola, continuó encerrada en malas condiciones, pero eso permitió que en la inspección siguiente fuera por fin retirada o mejor dicho “cedida” (por cuestiones legales) por el propietario.

Propaem solicitó el apoyo para el resguardo legal a Defensoría Animal, A. C., donde la recibimos y nos hicimos cargo de ella, estableciendo su cuarentena, ofreciendo revisión médica e iniciando su proceso de rehabilitación física y conductual con mucha paciencia y amor. 

Deisy resultó ser, a pesar del sufrimiento que vivió, una perra muy dulce con la gente y otros animales; semanas más tarde y una vez recuperada y sana fue esterilizada, vacunada, desparasitada. Así que después de mucho tiempo y a pesar de soportar una vida de explotación y maltrato (como miles o tal vez millones de historias en México), tenía una nueva oportunidad de lograr una vida digna, lo cual se concretó ingresando al Programa de Adopción de Defensoría Animal y Petco México, gracias a lo cual ha encontrado un maravilloso hogar, lejos del lugar de su rescate, con una familia que la ama y respeta, y donde ha tenido la posibilidad de darse cuenta que aún existen humanos maravillosos.

 

El amor y el esfuerzo siempre vencen 

Deysi es el caso perfecto para ejemplificar que con el esfuerzo, las acciones, la perseverancia y la unión de los distintos actores de la sociedad, es posible lograr cosas maravillosas, donde aportar a favor de los animales y su bienestar es una causa justa, un valor intrínseco de respeto por la vida. Como humanos, el evitar sufrimiento, maltrato y crueldad es una acción fundamental para lograr una sociedad sana y libre de violencia y debe ser una obligación moral para cada ciudadano. 

 

Gracias infinitas a Silvia, Bernardo, y a esos héroes (algunas veces anónimos) que cada día luchan por una vida digna para aquellos que no tiene voz.

Emmanuel Pedraza
Director general de Defensoría Animal, A. C.
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