¿Puedo disfrazar a mi perro?

Este tema no deja de tener mucha polémica. En un extremo están quienes consideran que los animales deben de tener una vida lo más natural posible, que no deben de ser tratados como familia sino como lo que son; que no debemos colocarles suéteres o abrigos, que deben de comer lo más parecido a lo que los carnívoros salvajes tienen a su alcance en la naturaleza. Por otro lado, están aquellos que consideran al animal de compañía como una parte integral de su vida, le dan nombre y hasta el apellido de la familia, lo llenan de joyas, le visten conforme a la ocasión, le pintan sus uñas e incluso el pelo, y con orgullo dicen “es mi perrhijo”.  

¿Quién está en lo correcto?

Lo que sucede con el perro es que los cambios que ha tenido desde su domesticación (hace unos 35 mil años nos ha acompañado en nuestra propia evolución racional), es que es visto cada vez más como dependiente al 100 % del humano.

La realidad es que es muy difícil que alguien posea la verdad absoluta, pero de lo que sí estoy completamente seguro es que ninguna de esas opiniones, ni de todas las que son intermedias sobre la forma de tenerlos, se hacen con intención de dañar la integridad tanto física como mental de nuestros muy queridos animales de compañía. Claro que siempre habrá reglas lógicas y naturales que debemos de seguir, algunas como normas y otras más como leyes.

Así como cada uno trata de educar a los hijos como considera que es mejor para su buen desempeño en la vida, de la misma manera otros tratamos de tener a nuestros amados canes de la forma que se adapte a nuestra particular forma de pensar… y lo mismo sucede con la ropa para mascotas. La pregunta de si debemos disfrazar a la nuestra o no, tiene su respuesta en este mismo libre albedrío, y no en estos tiempos en que tratamos de imponer nuestro criterio a los demás.

 

El disfrazar a nuestro perro de “bruja”, “calavera”, “calabaza”, “Frida” y muchas opciones más, llenan las redes sociales con fotos y videos fabulosos, y no tiene una respuesta simple de si está bien o no, ya que cada uno en su personal opinión estará en lo correcto. No obstante, en el caso de que decidas disfrazar a tu querido amigo, sólo deberás cuidar algunos pequeños detalles: 

 

  • El atuendo debe estar fabricado de manera que no le lastime; esto es, que no esté muy ajustado o que pueda lesionar sus ojos, axilas o ingle, por ejemplo.
  • No debe contener pequeños objetos que pueda ingerir y ocasionarle obstrucción (incluso perforación intestinal), ya que podría enfermar de gravedad.
  • Algunos disfraces pueden tener cascabeles o exceder en mucho su visión o cubrirles los ojos, lo cual le estresará sobremanera.
  • El material no debe de provocar irritación por los pigmentos que contenga, tampoco acalorarle o que se desgarre fácilmente y producirle lesiones como enredarse en su cola, orejas o las extremidades.

 

Por último, el sentido común te dirá si tu animal de compañía disfruta de su disfraz, no le importa traerlo puesto, lo soporta o peor, lo sufre. Obsérvalo bien, él te lo dirá.