¿Los perros pueden tomar cerveza?

¡Por supuesto que no! El alcohol (cerveza, vodka, tequila, entre otros) nunca debe ser permitido ni fomentado para nuestros amigos animales. Los riesgos que implica son enormes.   

¿Moda o costumbre? 

En la cultura occidental (en la musulmana está estrictamente prohibido) el consumo de alcohol se ha relacionado a una situación digamos que “normal”, incluso llega a ser bien vista desde el punto de vista social y hasta admirada y deseada. En diversos medios y plataformas, hemos sido bombardeados por escenas de festividades, acontecimientos cotidianos, reuniones y demás donde forma parte importante. 

Se habla además de las bondades de beber, por ejemplo, una copa de vino al día por sus propiedades como antioxidante, para combatir el colesterol, la hipertensión, fortalecer el sistema inmune y evitar las enfermedades cardiacas. Pero hay que recalcar que esto únicamente aplica a los humanos

¿Qué efecto tiene el alcohol en los animales de compañía? 

Aun y cuando conozcamos la típica anécdota de alguien que da “probadas” de su copa al perro y supuestamente éste lo “disfruta”, los efectos que tiene en las mascotas no se relacionan directamente al consumo, mucho menos que lo hagan de manera consciente. 

Vamos, un animal no va a beber por sentirse triste, por festejar, ni mucho menos por relajarse; en dado caso accederá a tomar ese trago de cerveza porque le ha agradado su sabor y demás ingredientes que detecte en la bebida. Pero no pasemos por alto los efectos posteriores de incoordinación, vómito, cambios en la conducta, orinar o defecar en lugares no indicados, que además de desagradables, suelen ser los efectos más leves de un primer consumo.   

Si en el humano el principal órgano afectado es el hígado, ocurre algo diferente en los perros. El alcohol ingerido en mayor o menor proporción se convierte en etanol, el cual es muy tóxico para ellos, y si bien la cerveza pudiera ser de las bebidas menos dañinas (por tener un menor porcentaje), en aquellas como el vodka o la ginebra (que contienen hasta más del 40 %), las posibilidades de intoxicación se magnifican. 

Entonces, si cometemos la estupidez de hacer beber alcohol a nuestra mascota, tiene que eliminarlo del cuerpo, y a diferencia nuestra que tenemos otros medios de eliminación (como el sudor), no cuenta con las mismas glándulas sudoríparas, así que sólo puede de eliminarlo mediante los riñones, haciéndolos trabajar y afectándole incluso de forma irreversible.  

Consecuencias 

Y con relativa frecuencia (más en las festividades) llegan a emergencias perros que, de forma accidental o por tontería de los propietarios, han consumido una cantidad tal de alcohol que pone en riesgo su vida. En el mejor de los casos será algo pasajero, pero en el peor pueden colapsar y fallecer.  

En resumen: nadie en su sano juicio daría de beber alcohol a niños, y nuestros animales de compañía son como ellos en muchos aspectos: son nuestros niños. Así que ¿puede tomar cerveza nuestro perro? No. Como dice la canción de Juan Gabriel, “pero qué necesidad”.