Un día con… Pablo Holman, Rocío García ¡y su familia gatuna!

Desde siempre, un sinfín de artistas ha compartido sus vidas con diversas especies. Están Frida Kahlo y Diego Rivera con sus queridos Xoloitzcuintles, o Freddie Mercury con sus múltiples y adorados gatos. Los casos son infinitos y uno de ellos es el de Pablo Holman y Rocío García, una enamorada pareja del medio artístico que posee una de las familias más lindas, pues se integra casi en su totalidad por felinos. Con amplia sonrisa, apoyado en el marco de la puerta, Pablo nos invitó a pasar al hogar que comparte con Rocío, y un brillo en sus ojos se encendía cada vez que mencionaba el nombre de alguno de sus pequeños: Ninja, Mía y Demetrio. 

Una familia “caturra”

Pablo y Rocío han convivido con gatos desde pequeños, su experiencia ha sido tan agradable que no dudaron en seguir teniéndolos cuando sus vidas se tornaron más independientes. Al establecerse juntos, lo hicieron de la mano (o mejor dicho, de la patita) de sus “caturros”, como cariñosamente se llaman entre ellos y a los gatos. Pero antes “todo comenzó con Amelie”, nos platicó Rocío, quien la tiene tatuada en el brazo.

Amelie, el primer amor 

“La rescaté del motor de un carro estacionado. De camino al supermercado, me detuvieron unos maullidos de bebé. Un señor me contó que la habían aventado de un camión de basura; ella, asustada, cruzó la calle y se resguardó ahí”. De esta manera dio inicio una aventura que cambiaría la vida de Rocío. 

“Nada de lo que intentaba para atraerla funcionaba. Tuve que esperar seis horas hasta que apareció el dueño del auto. Cuando por fin la rescaté, tenía un ojito mal y estaba totalmente negra por el aceite. Al bañarla descubrí que era blanquita y con manchas grises, ¡preciosa! Mi plan era cuidarla, vacunarla y darla en adopción, pero al empezar a conocerla me enamoré”.

Nos confesó que fue la primera gatita que tuvo viviendo sola, convirtiéndose así en su compañera. A los tres meses, una amiga suya tuvo que irse del país y le dio en adopción a un gatito negro que se volvería el inseparable mejor amigo de Amelie, Ninja. Sin embargo, al cabo de cuatro años, Amelie murió de una falla cardiaca. “Regresábamos de un viaje Pablo y yo, y a la mañana siguiente ella murió. Nos esperó. Pero la muerte… no lo podía entender”.

Ninja, el hijo ejemplar

Él es cariñoso pero selectivo, se deja llevar mucho por las vibras que las demás personas le inspiran. Si se acerca a ti, puedes sentirte afortunado: te ha elegido como amigo. Y como su nombre lo indica, camina cauteloso, ágil y grácil por la habitación, con una elegancia y un porte tan distintivos que lo colocan al instante en el spotlight

En palabras de sus padres humanos, es “un hijo ejemplar”, bien portado, en quien cabe la cordura. Pablo ya había conocido el amor felino años atrás, de hecho, con un minino muy parecido a Ninja. Su nombre era Brillo. “Afuera de mi casa en Chile dejaban cajas con gatitos bebés abandonados. Los cuidábamos y ya que crecían un poco, los dábamos en adopción en una plaza. Así que siempre tuve gatos”, recordó. “Después me puse a trabajar y no tuve mascota durante muchos años, hasta que (en la época de la banda) vivía solo en un cuarto y tenía a Brillo”. 

“Era como Ninja, pero después se puso gordísimo”, contó entre risas. Llegó el momento en el que no pudo continuar al lado de su amigo, el ritmo de vida personal y profesional se lo impedía. Al final, una fan se ofreció a adoptarlo. 

Años más tarde, Pablo conocería a Rocío, y ése sería el principio de una familia muy peculiar.  “Tras la muerte de Amelie dije que no volvería a tener otro gato hasta que mi corazón sanara, no había manera, sentía que la iba a suplir, me daba culpa. Pero Ninja empezó a manifestarse; necesitaba una compañera. Nosotros a menudo teníamos que ausentarnos por trabajo y Ninja se quedaba solito. Me metí a una página de Internet para adoptar a una hembra, y ahí la encontré”, comentó Rocío.

Mía, la princesa

Esta gatita venía de una familia cariñosa, era la consentida. “No conocía el sufrimiento, a diferencia de Amelie, lo curioso es que nació el mismo día que ella falleció. Fue algo místico, la señal de que tenía que estar aquí. Dos años después, en el mismo día que falleció Amelie y que nació Mía, nos dieron a Demetrio”, explicó orgullosa Rocío. 

La cara de Mía resulta familiar y eso se debe a que es una Ragdoll, la misma raza que la famosísima y querida Grumpy Cat. 

Demetrio, el bebé

“Mi sueño era tener un Esfinge”, reconoció Pablo. “Rocío también quería uno, así que al fin se nos hizo”. Su historia con los gatos es totalmente diferente a la de ella, pues a pesar de amarlos de toda la vida, cuando tuvo a su hija empezó a preocuparse por cuestiones que antes no le afectaban; por ejemplo, no dejaba de pensar que tenían las patitas sucias del arenero cuando se subían a la cama en la que ella dormía. 

“Cambié mi manera de verlos, los amaba pero era un poquito más indiferente, no era tan permisivo. Ahora, con la llegada de Demetrio, me regresó ese amor por los felinos. Y es que míralo, ¡cómo no amarlo!”.  

El balance perfecto

Pablo Holman es músico de corazón y profesión. Nació en Chile, y desde hace algunos años radica en nuestro país, dándose a conocer a principios de siglo junto a la banda de rock pop Kudai, con cuyos integrantes y tras un emotivo encuentro en 2017, tiene conciertos en puerta; pero, además, se encuentra próximo a lanzar un proyecto como solista que promete bastante. 

“Es un género un poco diferente al de Kudai, más R&B, más soul. Es música muy afín a la que yo escucho. El proyecto me emociona mucho”, expresó el artista ojiverde.

Rocío García, quien se autodenomina una crazy cat lady, es una actriz argentina; ella, al igual que Pablo, decidió vivir en México desde hace ya un tiempo y ha incursionando como presentadora y actriz (No manches, Frida y ¿Qué culpa tiene el niño?; aparece además en la serie Sense8, de Netflix, entre otras producciones). 

Este año, se lanzó como productora y directora de un proyecto propio: “Aspirante”, del formato falso documental y género comedia, el cual ha sido seleccionado entre los 10 mejores cortometrajes entre más de 600 participantes en la primera edición del Festival Comedia en Corto. También fue nominada como mejor actriz y guionista en dicho certamen. 

En 2015, ambos artistas se conocieron y al poco tiempo decidieron vivir juntos y formar una familia junto a sus increíbles gatos. Mantener una relación y estar inmersos en el medio artístico no es tarea fácil. Pero confiesan que su secreto es tener un respeto hacia la profesión del otro y una gran confianza. “El amor es lo más importante”, ésa es la fórmula del éxito para Pablo. “También nos ayuda que hacemos cosas pensando en el futuro, eso es algo cool”. 

Sin duda, el hecho de compartir sus vidas con estos tres hermosos felinos ha reforzado su vínculo como pareja, y todos los días nutren y refrescan su relación con mucho amor y diversión. Ambos tienen una personalidad 100 % felina, prueba de ello los domingos de spa que comparten con sus pequeños, quienes (al igual que ellos) son intuitivos, independientes y sumamente encantadores. 

“Me gusta que filtran la energía; yo sí creo que los gatos tienen una conexión con lo místico, cuidan el cuerpo energético, el cuerpo sutil. Mientras los perros cuidan el cuerpo físico, los felinos velan algo sustancial en uno. Por eso es bueno dormir con ellos, pues es en ese estado cuando se está más sensible, ausente del cuerpo físico, pero hay un guardián al lado que vela por él. Aunado a eso, me encanta que estén relacionados con las brujas”, comentó Rocío, quien vive en busca del significado más profundo de las cosas.  

Pablo tiene una manera más terrenal de ver la conexión entre sus mininos y él, pero no por eso menos íntima. “No soy tanto de perros. Siempre he dicho que si los tuviera sería viviendo en una casa grande, ellos la cuidarían. Y los gatos me fascinan porque son más independientes. No me siento mal cuando tenemos que salir a compromisos. Sé que ellos están bien. Eso me da paz. También me agrada el hecho de que constantemente se comunican con nosotros. No podría decir que me identifico más con uno que con otro, porque creo que cada uno tiene su momento”. 

Ellos definen a su familia como unida, amorosa, loca (y guapa). “Tenemos un gran sentido del humor. Todos somos muy divertidos, somos ligeros”, aclaró la actriz. 

Desde el corazón

“Si un día tuviera la oportunidad de comunicarme con Ninja, le diría que estoy muy orgullosa de él, porque es muy maduro. Si fuera una persona, sería alguien súper consciente, empático, compasivo; un ser cuya energía sirve mucho para equilibrar y destensar. Estoy agradecida con él por ser el hijo que no le quiere dar problemas a sus papás, por darme tanta tranquilidad”, compartió Rocío. En eso concuerda Pablo: “Es tan noble que si los demás hacen alguna travesura, actúa como si fuera el responsable y hasta siente que lo vas a regañar”.  

A Mía, Rocío le diría que: “es una reina consentida y que le agradezco mucho que llegara a aliviar el dolor y el vacío que me dejó Amelie. Le aseguraría que puede hacer lo que quiera, siempre la voy a amar. ¡Le perdono todo mientras me venga a amasar el estómago en las mañanas!”. 

Pablo tuvo unas palabras finales para Demetrio: “Es un bebé que ha venido a reforzar el amor que sentimos todos en esta familia. Es el primer gatito que adoptamos juntos, en pareja, Rocío y yo”. 

¡Gracias Pablo y Rocío por abrirnos las puertas de su casa y dejarnos pasar una tarde con su familia!

Laura Duque 
Jocelyn Moreno