¿Cómo tratar las convulsiones?

Una convulsión es una descarga eléctrica cerebral anormal (debido a anomalías en la función o estructura cerebral), que es transitoria, descontrolada e involuntaria. Ocurre de forma repentina y cesa de manera espontánea, durando uno o dos minutos. Si dura cinco o más, es grave y se le llama status convulsivo, pero si es recurrente se considera como epilepsia.

Etapas de las convulsiones

Aura: es el inicio, donde el animal presenta cambios de conducta como inquietud, se oculta o busca atención. Puede ocurrir pocos minutos e incluso horas previas a la convulsión como tal.

Ictus: es cuando se desarrolla y se pueden presentar alteraciones del movimiento automáticas (fase tónica), como rigidez, apertura de la boca, hiperextensión corporal (extensión más allá del límite normal); en la fase clónica hay movimientos desordenados de la cabeza, tronco y extremidades “pedaleo” y espasmos, así como debilidad y fatiga.

Posictial: es posterior al ataque; este periodo de recuperación puede durar de minutos a días, y se notará al animal desorientado, con dificultad para caminar (ataxia), ceguera, incluso agresividad; si las convulsiones son intensas estos síntomas pueden ser permanentes debido al daño cerebral ocasionado.

Tipos de convulsiones

Convulsión generalizada: es la más frecuente, cuando los cambios eléctricos se diseminan hacia ambos hemisferios del cerebro. Puede haber o no signos de aura antes mencionados, ictus e incluso sonidos (gruñidos, ladridos, gemidos). Hay recuperación gradual, aunque puede observarse depresión, sed, hambre o deambulación sin sentido. Aunque poco frecuente, puede haber una pérdida de la conciencia por un tiempo breve.

Convulsión parcial: se relaciona con una lesión cerebral localizada que disemina la descarga eléctrica a las neuronas vecinas del mismo hemisferio; puede ser simple (el estado de conciencia no se afecta) o compleja (cuando sí lo afecta).

Suele presentarse en forma asimétrica con movimientos de grupos musculares aislados, esto es, sólo una extremidad o lado de la cara, o la cabeza. También puede haber alucinaciones (como si cazara moscas, por ejemplo) o cambios de conducta (agresión, automutilación, aullidos). Ocasionalmente puede haber vómito y diarrea.

Convulsión parcial con generalización: en este caso involucra a todo el cerebro. En muchos pacientes la generalización es secundaria a un ataque parcial sutil y es difícil de determinar. Puede afectar a perros y gatos de todas las edades y deberse a múltiples causas, clasificadas como sigue:

  • Endocraneanas: lesiones primarias en el sistema nervioso central que pueden ser progresivas o no progresivas; las primeras se expanden con el paso del tiempo afectando a cada vez más tejido neurológico; las segundas afectan al mismo tejido neuronal, pero pueden expandirse. Puede deberse a malformaciones congénitas, tumoraciones, enfermedades vasculares y degenerativas, así como enfermedades metabólicas.
  • Extracraneanas: son el producto de cambios bioquímicos y trastornos electrolíticos, clasificándose en externas e internas. En las externas están los traumatismos y las intoxicaciones (por ejemplo, consumo de etilenglicol o de plomo). Las internas comprenden trastornos vasculares, enfermedades metabólicas y deficiencias nutricionales.

Al realizar el diagnóstico, y si se descartan causas tanto endocraneanas como extracraneanas se denominará epilepsia idiopática o primaria, que es común en perros y gatos de seis meses a tres años; además se puede presentar en animales de todas las razas y mestizos, siendo más común (como padecimiento hereditario) en razas como Beagle, Dachshund, Cócker Spaniel, Setter irlandés, Cobrador de Labrador y Cobrador Dorado.

¿Qué hacer?

En caso de identificar o sospechar de un ataque convulsivo en nuestro animal de compañía, deberemos acudir de inmediato con nuestro veterinario de confianza, ya que las convulsiones son una emergencia médica porque pueden dañar al cerebro e incluso causar la muerte. El veterinario hará los protocolos de diagnóstico pertinentes según su evaluación e historial clínico, a la par de descartar otras enfermedades que pueden dar signos similares y confundirse con una convulsión (síncope por patologías cardiacas, trastornos del sueño), finalmente podrá ofrecer el tratamiento correspondiente.