Qué es la terapia con aves rapaces?

La necesidad de mantener una interacción con la naturaleza es parte de la salud humana, por lo que se ha demostrado que las personas que cuentan con algún animal de compañía (en este caso, ave) se muestran más motivadas, con mejor estado de salud y más sociables en comparación con alguien que no tiene ninguno. Estas observaciones han hecho que en los últimos años se desarrolle la terapia asistida con aves, y en este caso particular hablaremos de las rapaces.

El uso terapéutico de las aves rapaces data de finales del siglo XIX, cuando en Inglaterra se empleaban estos animales para tratar a personas con discapacidades intelectuales; tiempo después, ya en el siglo XX, se comenzó su uso en Alemania en pacientes epilépticos.

Actualmente en España se ha desarrollado la terapia con aves rapaces para personas con discapacidades, así como en niños y jóvenes con dificultades cognitivas. Hay que hacer hincapié que estas terapias son alternativas y ayudan al tratamiento o mejora de algunas enfermedades como la depresión, la ansiedad, el autismo o en problemas de aprendizaje.

¿En qué consiste la terapia?

Son sesiones de una o dos horas donde el paciente tiene un acercamiento directo con el ave, puede acariciarla, se realizan pequeñas demostraciones de vuelo o donde pueden manejarla (con ayuda del cetrero) para poder sujetarla con el guante. Esto ayuda mucho, ya que los pacientes se sienten reforzados al llamarla y que el ave obedezca a esto, toleran más la frustración y la espera. Además mejora su psicomotricidad al enseñarles cómo hacer el nudo cetrero con el fiador en el guante con una sola mano, así como favorece la elasticidad y el desplazamiento por el deseo de querer tocarlas.

Los resultados

Se reflejan en el aumento de capacidades comunicativas y de adaptación, la reducción de conductas agresivas, el desarrollo de la empatía, una mejora de la atención y concentración, optimización de habilidades sociales, el aumento de la coordinación psicomotriz, además de la motivación y el respeto hacia la naturaleza, pero sobre todo, para controlar o superar algunos miedos y fobias.

En cuanto al aprendizaje, adquieren nuevos conocimientos sobre todo lo relacionado con las aves, sus cuidados, su alimentación, su lugar de origen y manejo adecuado.

El ave rapaz que más se utiliza en estos casos es el aguililla de Harris (Parabuteo unicinctus) por su carácter relajado, versátil, dócil y maleable, lo que la vuelve la más popular en la cetrería. También se han llegado a manejar búhos y halcones, todos evidentemente entrenados y nada agresivos.

Esperemos que en México se vuelva mucho más popular esta práctica por la ayuda tan significativa que ha presentado en el tratamiento de estos padecimientos, y también en acercar a la sociedad a conocer más sobre las rapaces que imponen a la vista pero son bastante nobles, para aprender a respetar su hábitat y poder a ayudar a su conservación. En los zoológicos de la Ciudad de México existen exhibiciones donde puedes conocerlas, convivir y saber más de ellas.

Laura Martínez León