¿Qué hago si me encuentro a un animal silvestre?

En ocasiones a los veterinarios nos llegan a consulta animales que provienen de vida libre, algunas veces rescatados por personas que, en un acto de buena fe, esperan reintroducirlos a su hábitat natural. Muchos de estos individuos suelen ser crías que parecen necesitar ayuda para sobrevivir pero, a menos que el animal esté realmente huérfano o se encuentre herido, no hay necesidad de rescatarlos. Una de las mayores organizaciones enfocadas en el bienestar animal a nivel mundial es la Sociedad Humanitaria de Estados Unidos, la cual nos da una serie de recomendaciones al respecto.

Qué hacer al encontrar un animal silvestre

Si es traído por un perro o un gato, hay evidencia de sangrado, tiene una extremidad rota, es un ave que no tiene plumas o casi no las tiene y está en el suelo, o si está cerca su progenitor pero está muerto o si el ejemplar se la ha pasa llorando y vagando todo el día, lo recomendable es buscar ayuda.

Si es necesario, debemos capturarlo con cuidado y transportarlo de manera segura a un lugar apropiado para su atención. Hay que tomar en cuenta que un animal silvestre intentará agredir o huir, ya que ellos no distinguen entre realizar una buena acción y tratar de lastimarlo.

Otra cuestión es tomar en cuenta los gastos que esto puede implicar: muchas veces si acudimos con un veterinario será necesario, además de pagar la consulta, realizarle estudios radiográficos, ultrasonidos, muestras de sangre, cirugías, entre otros. Algunas recomendaciones más puntuales respecto a lo que se debe de hacer si nos encontramos fauna silvestre, son las siguientes:

Aves

En el caso de encontrarnos a un ave sin plumas (o con muy pocas) en el suelo, es probable que haya caído del nido, por lo cual se recomienda devolverla ahí si esto no representa un peligro; es un mito que las aves abandonarán a sus crías si una persona las toca. En el caso de que tenga poco plumaje, puede pasar mucho frío en un nido improvisado, por lo que se le debe de colocar en su nido original. Si esto no es posible se deberá contactar a las autoridades pertinentes, recordemos que las aves crecen mejor cuando son criadas por sus padres.

Suponiendo que se trata de un ejemplar completamente emplumado, si el nido original fue destruido o es demasiado alto para alcanzarlo, hay que colgar una canasta de mimbre pequeña y poco profunda cerca de donde estaba el nido original. Las cestas tejidas de palos que se consiguen en las tiendas de jardín o en el departamento de florería de los supermercados funcionan bien, ya que se parecen a los nidos naturales y de ser el caso, dejan pasar la lluvia para que los polluelos no se ahoguen.

Las aves adultas no saltan a nada que no puedan ver, así que hay que asegurarnos que la cesta no sea demasiado profunda. Coloquemos a las crías en el nuevo nido y por el lapso de una hora vigilemos desde la distancia para asegurarnos que los padres regresen al nuevo nido para alimentar a sus polluelos. Si definitivamente no regresan, debemos contactar a las autoridades correspondientes.

Las aves con cuerpos totalmente emplumados, pero con plumas de la cola cortas o inexistentes, pueden ser juveniles. A ellas es posible que se les vea saltando en el suelo o intentando volar sin éxito, lo cual es completamente normal. Los polluelos pueden permanecer en el suelo durante algunos días o incluso una semana, pero son supervisados y alimentados por sus padres unas pocas veces cada hora antes de que aprendan a volar.

Se puede saber lo anterior observándolos desde la distancia para ver si otra ave (por lo regular uno de sus padres) vuela hacia ellos.

 

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Conejos

Los conejitos de al menos 10 cm de largo con los ojos abiertos, las orejas erectas y que saltan bien son independientes de su madre y se les debe permitir valerse por sí mismos. Las crías de conejos no lesionadas en un nido intacto también deben de dejarse solas. Aunque pueden parecer abandonadas porque su madre no está cerca, las madres visitan a sus crías muy pocas veces al día para evitar atraer a los depredadores.

Hay que evitar tocar a los gazapos, ya que olores extraños pueden hacer que la madre abandone a sus crías.

Ardillas

En algunos casos una cría de ardilla cae de un nido, el nido completo cae del árbol o un árbol caído contiene un nido intacto. Si nos percatamos cuando el bebé o el nido cayeron del árbol, hay que darle a la madre la oportunidad de reclamar a su cría y reubicarla en un nuevo lugar. Si el bebé no está lesionado, hay que dejarlo donde está, abandonar al área y mantener alejadas a las personas y mascotas.

Si hace frío afuera o si la cría no está completamente cubierta, debemos colocarla en una caja de zapatos con algo caliente debajo (como una bolsa con agua caliente o una almohadilla eléctrica, aislada con una tela de franela de bebé). No debemos cubrirla con nada o la madre no podría encontrarla. Al día siguiente, y si todavía no ha recibido la atención de sus padres, debemos contactar con las autoridades correspondientes.

Tlacuaches

Las crías de tlacuache nacen inmaduras, son apenas más grandes que una abeja y pasan aproximadamente dos meses amamantando dentro la bolsa de su madre. Cuando llegan a medir más de 18 cm (sin incluir la cola), tienen la edad suficiente para estar solas, pero si miden menos de ese tamaño se les considera huérfanas y se deberá contactar con las autoridades competentes.

Buscando ayuda para el animal

Una vez de que se encuentre seguro, hay que buscar ayuda con las autoridades encargadas. En otros países, una de las recomendaciones es comunicarse con un rehabilitador de fauna silvestre con licencia; se trata de una persona capacitada para llevar a cabo el manejo, rehabilitación y liberación de fauna silvestre. En la Ciudad de México, la Brigada de Vigilancia Animal de la Secretaría de Seguridad Pública, además de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa, que también funciona para el resto del país), son las instancias a las que podemos dirigirnos para solicitar información.

El transporte

Nunca hay que manejar a un animal silvestre sin antes consultar a un profesional, incluso una cría podría lastimarnos. Una vez que contactemos con alguien que pueda ayudar, describamos al ejemplar y su condición física con la mayor precisión posible.

A menos que nos indiquen lo contrario, debemos contenerlo en un recipiente seguro sin alimento durante el transporte, colocarlo en un lugar cálido, oscuro y tranquilo, alejado de las mascotas, niños, ruido y aire acondicionado. Hay que trasladarlo lo antes posible evitando hablar al mínimo, ya que un animal silvestre no está acostumbrado a la voz humana y puede estresarse.

Fauna silvestre como mascota

También hay que destacar el no mantener un animal de vida libre como mascota, ya que puede ser portador de enfermedades zoonóticas (que pueden ser transmitidas a nosotros). De la misma forma, podría adquirir alguna enfermedad y, al ser liberado, diseminarla. Razón por la cual, su liberación debe estar precedida, entre otras cosas, de un dictamen médico que garantice su salud.

 

MVZ Luis Alejandro Vázquez Santiago
Propedéutico de Fauna Silvestre
FMVZ UNAM

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