¿Le puedo dar aspirina a mi perro?

 

¿Quién no en casa, tras la desesperación de ver a su animal de compañía inmerso en dolor por una determinada situación, opta por tomar las aspirinas del botiquín y darle una dosis a su can con la finalidad de que esté mejor y “ya mañana se verá”?

Desafortunadamente en ese momento no se tiene el discernimiento de tomar en cuenta varias condiciones que nuestro animal de compañía podría tener, así que en lugar de ayudarle le estamos provocando un problema mucho más serio del inicial. Y esto se refiere a ofrecerle medicamentos de uso humano como la aspirina (ácido acetilsalicílico).

 

¿Qué pasa con la aspirina?

Sabemos que este medicamento ayuda a las personas a disminuir determinados tipos de dolores, pero desafortunadamente en el caso del perro y el gato la forma como es metabolizado les provoca trastornos serios.  

Se trata de un medicamento antiinflamatorio y como efecto complementario ayuda a disminuir el dolor, aunque por otro lado va a provocar algunos cambios en el organismo, que en el caso de estos animales de compañía son más evidentes debido a situaciones metabólicas diferentes a las que se tienen en humanos. 

 

 

Efectos de la aspirina en perros y gatos

Problemas gástricos: puede irritar la mucosa y hasta erosionarla, llegando a generar úlceras gástricas e incluso intestinales. Al dársela a nuestro perro o gato es común que vomiten sin causa aparente o lo hagan casi al momento de haber comido un poco, y los vómitos pueden ir acompañados de ciertas cantidades de sangrado, e incluso al defecar sus excrementos serán muy oscuros (a lo que se llama “melena”) o con rastros de sangre. 

El daño más severo en estos casos es que se genere una úlcera gástrica profunda y que llegue a perforar completamente la pared del estómago, llegando así a producir una peritonitis por la liberación de los jugos gástricos dentro del abdomen, además de manera secundaria ocasionará un dolor intenso que conlleva a evitar comer, haciendo así un círculo vicioso que va a provocar mayor deterioro del organismo.

Deficiencias en los riñones: es posible que después de haber administrado algunas dosis de aspirina vamos a observar que el consumo de agua empieza a ser mayor, así como la cantidad de orina se va a incrementar al principio, pero conforme pasa el tiempo va disminuyendo.

Esto no va a ocurrir porque ya esté normal, sino porque tiene problemas con sus riñones de forma secundaria por haber ingerido ese medicamento; entonces lo que sucede es que la aspirina provoca el bloqueo de ciertos procesos renales, lo cual ocurre de la siguiente manera: al llegar a los riñones la producción de estas prostaglandinas se ve disminuida, y si la cantidad ingerida es alta puede producir de insuficiencia renal aguda secundaria a intoxicación con antiinflamatorios. 

Problemas sanguíneos: otro efecto que se desarrolla al consumir la aspirina es la disminución de la producción de coágulos en sangre, por lo cual se ha llegado a usar para tratar pacientes humanos con riesgo de infartos, pero que podría provocar en las mascotas alteraciones en la coagulación que lleven a hemorragias.

Cambios metabólicos: pueden llegar a desarrollarse problemas como edema pulmonar con la consiguiente insuficiencia respiratoria, edema cerebral que provocará alteraciones nerviosas, como caminata descoordinada o ataxia, convulsiones, coma e incluso la muerte. 

 

Cuando el perro o gato sufre alguna de las alteraciones descritas no lo exime a que cualquiera de las otras no sucedan, así que si además de tener úlcera gástrica se le complica con la enfermedad renal y el proceso de hemorragias también, vamos a observar que la posibilidad de que se recupere de un daño tan complejo es muy poco probable.

 

 

Intoxicación 

Cuando se tiene una mascota intoxicada con aspirinas y no se tiene un tratamiento específico para este problema, se debe buscar estabilizar los trastornos que está sufriendo mediante una terapia de líquidos por vía intravenosa, se le suministrarán medicamentos que protejan las lesiones desarrolladas en la mucosa del estómago e intestino, así como aquellos que estabilicen la función de los riñones. Y en el caso de que presente alteraciones nerviosas, se deberá complementar además con un tratamiento anticonvulsivo.

Es importante saber que estos efectos, no sólo se observan en el caso de la ingestión de aspirina sino también con el suministro de cualquier antiinflamatorio (naproxeno, ibuprofeno, acetaminofén, piroxicam, meloxicam, carprofeno, entre otros), el cual puede ocasionar los signos ya descritos y otros problemas; por otra parte y dependiendo del metabolismo de cada producto, su vida media, dosis y eliminación del organismo, las lesiones serán más agresivas y rápidas en presentación, además de que su tratamiento de urgencia se dificulta por las secuelas que presentan.

Por ejemplo, en el caso de acetaminofén (paracetamol) en gatos y perros va a ocasionar necrosis hepática, además de que los glóbulos rojos (eritrocitos) en lugar de llevar oxígeno a las células del organismo, lo que harán será transportar dióxido de carbono ocasionando una “asfixia” celular,  por tanto muerte de las células y por último el fallecimiento de nuestro compañero animal.

 

En conclusión, al conocer el tipo de problemas que pueden causarle las aspirinas y otros medicamentos antiinflamatorios a nuestras mascotas, es mejor evitar dárselos y ponerse en contacto con el Médico Veterinario para tomar la mejor decisión en cuanto el tratamiento para el dolor, pero atención: si bien es factible que para un problema en particular el veterinario decida emplear alguna de estas drogas (pero sólo aquellas aceptadas para uso veterinario) sólo lo hará mediante la dosificación, intervalo y duración indicados en la literatura veterinaria y nunca basándose en comentarios de Internet o en dosificación para humanos.