Todo lo que debes saber de animales con discapacidad

Existe la discapacidad en animales de compañía y es nuestra responsabilidad. La Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF), precisa que abarca deficiencias, limitaciones de la actividad y restricciones a la participación.

Se calcula que más de mil millones de personas (un 15 % de la población mundial) padecen algún tipo de discapacidad y tienen dificultades importantes para funcionar entre 110 y 190 millones de individuos mayores de 15 años.

¿Cómo se relaciona esta condición con respecto a los animales de compañía?

Esta problemática en salud humana es parecida a la que se ve en veterinaria. No obstante, la discapacidad en animales es muy diversa, y ocurre cuando nuestro compañero no humano no es del todo funcional, es decir, requiere cuidados de enfermería y no es capaz de realizar las actividades propias de sus pares o congéneres.

Las alteraciones en la salud debidas a la propia discapacidad, propician condiciones como: dolor crónico, deformidades estructurales que alteran la marcha normal, constantes infecciones vesicales, incontinencia, inmovilidad, atrofias, úlceras por postración, arrastre y fricción, entre otras.

Este tipo de padecimientos se pueden presentar derivados de enfermedades crónico degenerativas, predisposición racial, así como por accidentes (traumatismos). Dentro de las enfermedades que suelen generar discapacidad están: osteoartrosis, obesidad, insuficiencia hepática, insuficiencia renal, hipotiroidismo, diabetes, cardiopatías, así como enfermedades oncológicas y neurológicas.

 

Enfermedades degenerativas

Al igual que en los humanos, entre las enfermedades degenerativas más comunes en animales domésticos está la osteoartrosis (OA), que es la forma de artritis más frecuente y que se manifiesta como un conjunto de enfermedades que se traslapan, posiblemente con diferentes etiologías, pero con una aparición biológica, morfológica y clínica similar en la que se ven afectados diferentes tejidos (por ejemplo, aquellos que forman parte de una articulación y que no se limita al cartílago).

Durante el proceso progresivo de esta enfermedad ocurren varias transformaciones relacionadas entre sí que concluyen en la degradación del cartílago con pérdida de proteoglicano, colágeno y del hueso subyacente, lo cual puede ser desencadenado por factores como la genética, los traumatismos (golpes), enfermedades metabólicas y del desarrollo, entre otros.

 

 

Esto significa que también se presenta en animales que han sufrido accidentes, ya sea por fracturas, mala evolución de los traumatismos o enfermedad de disco intervertebral debido a predisposición racial o por lesiones mecánicas (como las ocurridas durante las peleas entre perros).

Las estimaciones actuales de la prevalencia de artritis en perros senior (geriátricos) oscilan entre el 20 y el 25 %, además de que la obesidad y el sobrepeso (comunes en estos pacientes) hace que la discapacidad sea mayor.

Hay dolor articular, sensibilidad exacerbada, rigidez articular, crepitación y diferentes grados de
inflamación. Estos síntomas no son constantes, pero sí duraderos, y a veces son tan intensos que provocan falta de apetito, disminución de la actividad, posiciones anómalas para descansar y para andar. Es por ello que un adecuado control de peso, la utilización de analgésicos, antioxidantes y condroprotectores son indicados, así como el manejo de rehabilitación.

 

Por otra parte, la fisioterapia constante ayuda a disminuir los periodos prolongados de medicamentos analgésicos y antiinflamatorios, aunque no está exento de riesgos y complicaciones como trastornos metabólicos, hepatopatías (enfermedades del hígado), nefrotoxicidad (problemas con los riñones) y afectaciones del aparato digestivo.

 

Problemas oncológicos

También constituyen el principal problema de salud tanto en medicina humana como veterinaria. El cáncer es una enfermedad compleja que se desarrolla en los perros, siendo la principal causa de muerte en ejemplares de más de 10 años de edad, en donde la presentación de osteosarcomas, carcinoma de células de transición, tumores mamarios, linfoma y otros son comunes.

En estos casos las resecciones quirúrgicas y amputaciones dejan secuelas y discapacidades que deben ser atendidas por la familia; son momentos tristes y de mucha dedicación, en donde la mejor decisión es dar a un trato digno y una buena calidad de vida.

Si bien existe equipo y materiales que pueden servir de ayuda, como ortesis, prótesis, arneses o carritos para tener al paciente lo más cómodo y funcional posible, se deberán evitar posiciones anómalas (incómodas) o estáticas, para eso debemos cambiar de posición a nuestro animal, sacarlo del lugar donde duerme, que tome el sol por algunos minutos, mantenerlo parado frente a alguna ventana o distractor, tenerlo en la intemperie por un lapso breve (y con vigilancia), promover la marcha de manera autónoma, incitarlo a jugar, ladrar o que tenga la atención en algo que le sea atractivo.

 

 

Junto con el veterinario deberán ser considerados puntos y situaciones de riesgo, como el desarrollar el síndrome de reposo prolongado. En el plan de rehabilitación se consideran los avances y evoluciones favorables o no, tomando en cuenta tablas de calidad de vida, (escala de Karnofsky para perros y gatos), nutrición, modificación del medio ambiente y utilización de medicamentos.

Grado de actividad Escala de Karnofsky para perros y gatos
0 – Normal   Totalmente activo, actividad similar a antes de enfermar.
1 – Restringido Actividad restringida comparada a antes de enfermarse, pero capaz

de funcionar como un animal aceptable.

2 – Actividad comprometida Severamente restringida; ambulante únicamente para comer,

defecando y orinando en áreas aceptables.

3 – Incapacitado Completamente incapacitado; alimentación por medios mecánicos;
incapaz de restringir orina y defecación a áreas aceptables.

MVZ ESP y MC Tania Edith Arroyo Manzanilla
Académica del área de Rehabilitación HVE-UNAM
Médico de referencia en práctica privada
[email protected]
55.1653.5013