Perros detectores de enfermedades

Es sabido que los perros poseen gran sentido del olfato. Poseen cerca de 220 millones de receptores olfativos y pueden oler cosas que podrían ser imperceptibles para nosotros. Es por ello que, en el ámbito de las enfermedades pueden detectar pequeños cambios en el cuerpo humano, a través de la segregación de hormonas, las cuales liberan compuestos orgánicos volátiles. Por supuesto, es importante mencionar que para detectar estas anomalías necesitan un entrenamiento especial para alertar cuando algún episodio grave de salud está por aparecer.

 

Cáncer

Pueden detectar el cáncer de piel, mama y de vejiga. Algunos investigadores han estudiado seriamente las habilidades de los perros detectores y han hecho una gran cantidad de pruebas con pacientes con cáncer y personas
sanas. A veces los canes pueden hacer un trabajo mejor que los seres humanos en estos estudios, teniendo muy bajo rango de error.

 

Baja azúcar en la sangre

Estos perros detectores son de gran ayuda para los diabéticos, ya que saben si el nivel de azúcar en la sangre de su propietario ha cambiado, ya sea que baje o suba. Están entrenados para detectar cuando el paciente presenta un problema y lo alertan, dándole tiempo para verificar sus niveles de azúcar y de ser el caso, se suministren insulina.

 

Migrañas

Para los pacientes afectados por este mal, la detección temprana puede significar ahorrarse el sufrimiento de
pasar horas con intenso dolor y prevenir el malestar con ayuda del medicamento adecuado. Los canes detectores pueden percibir cambios en el aroma de la serotonina, la sustancia química que se dispara cuando el cuerpo está a punto de tener una migraña.

 

Convulsiones

Es una de las áreas más polémicas donde se utilizan perros entrenados para alertar esta condición médica.
Si bien el nivel de precisión y la capacidad de entrenamiento en estos casos todavía están en duda, existe una creciente evidencia de que pueden detectar la aparición de un ataque.

 

Narcolepsia

Es un trastorno cerebral que afecta la capacidad de controlar los ciclos de sueño. Es una condición peligrosa
porque la persona que la sufre podría tener un accidente. Los perros entrenados responden a un ataque
colocándose sobre el regazo del paciente, lo que impide que caiga al suelo; en algunos casos, incluso pueden dar una advertencia de hasta cinco minutos antes del episodio.

 

Miedo y estrés

La noción antigua de que los perros pueden “oler el miedo”, es cierta. Esta especie puede percibir mediante el olfato cuando sentimos miedo o experimentamos un mayor nivel de estrés, incluso si no mostramos signos externos evidentes. Lo que llega hasta su nariz es el aumento de las hormonas que nuestros cuerpos liberan para responder a situaciones de estrés, incluyendo adrenalina y cortisol.