8 problemas comunes de los ojos en perros

Los ojos realizan una función casi milagrosa: convertir la luz reflejada en impulsos nerviosos que el cerebro utiliza para formar las imágenes del mundo. Para hacerlo bien, todas las partes del ojo deben estar saludables. Desafortunadamente, varias enfermedades pueden alterar la forma en que funcionan los ojos de nuestros compañeros peludos. Echemos un vistazo a algunos de los problemas oculares más comunes que experimentan los perros y cómo podemos manejarlos.

  1. Ojo de cereza

Los perros tienen tres párpados, dos que son fácilmente visibles y uno extra, el llamado tercer párpado, que normalmente se oculta debajo del ángulo interno del ojo y que es el hogar de una glándula que produce lágrimas. Por lo general dicha glándula no es visible, pero en algunos perros puede existir un problema congénito, una debilidad de los ligamentos que la mantienen en su lugar.

Cuando estos ligamentos fallan, la glándula se sale de su ubicación normal y se forma una bolita que se parece un poco a una cereza que estuviera atrapada en la esquina interna del ojo. Debido a que esta condición a menudo tiene una base genética, con el tiempo ambos ojos pueden verse afectados. Para tratar esta anomalía, el veterinario puede realizar una cirugía simple para volver a colocar la glándula en una posición normal.

2. Heridas corneales

La superficie del ojo está cubierta con un tejido delgado similar a la piel llamado córnea. Y al igual que la piel puede lesionarse, por lo que las laceraciones (cortes), punciones y úlceras son muy comunes en esta especie. Durante el juego es frecuente este tipo de heridas, como cuando corren a través de pastos altos o hierba y alguna varita rasguña el ojo.

En algunos casos, los problemas oculares (como la producción deficiente de lágrimas o una anatomía anormal), pueden poner a nuestras mascotas en riesgo de sufrir un problema de córnea. Un can con una herida en esta zona a menudo frota su ojo afectado, el cual también puede notarse enrojecido y presentar drenaje en exceso. Además, es posible que entrecierre los ojos debido al dolor.

El tratamiento para las heridas corneales consiste en prevenir o tratar infecciones con antibióticos en gotas oculares o en ungüentos, controlar el dolor y dejar que la córnea tenga tiempo para restaurarse. En casos severos, se puede necesitar cirugía u otros tratamientos para proteger o reparar la córnea y promover la curación.

3. Queratoconjuntivitis seca (QCS) u ojo seco

Cuando los perros desarrollan esta enfermedad, sus glándulas lagrimales producen menos lágrimas de lo normal. Éstas realizan funciones importantes, como eliminar el material dañino de la superficie del ojo y nutrir los tejidos corneales. Como es de esperar, la falta de humectación puede causar grandes problemas, como úlceras corneales, drenaje crónico de mucosidad en la zona y dolor.

Los casos leves a veces se pueden manejar con la aplicación de una solución de lágrimas artificiales, donde los medicamentos que estimulan su producción (por ejemplo, la ciclosporina) suelen ser necesarios. En casos muy graves existe la opción de una cirugía que redirige un conducto que transporta saliva para que humedezca el ojo.

4. Conjuntivitis (ojo rosado)

Las conjuntivas son las membranas mucosas que cubren el interior de los párpados, así como algunas partes del globo ocular. A la inflamación de dichas membranas se le conoce como conjuntivitis. Los síntomas incluyen una conjuntiva enrojecida e inflamada, drenaje ocular y malestar.

Este padecimiento debe considerarse como un síntoma de enfermedad, no una enfermedad en sí misma. Muchas afecciones causan conjuntivitis en los perros, incluida la irritación física (como el polvo o las pestañas que crecen hacia adentro), las infecciones (las más comunes son las bacterianas y virales), además de las reacciones alérgicas.

El tratamiento dependerá de la causa subyacente: los lavados de ojos con solución salina estéril se pueden usar para eliminar partículas que irritan al ojo, mientras que las infecciones bacterianas generalmente se resuelven cuando se tratan con un antibiótico recetado o una pomada.

Las posibilidades de que un can pierda el ojo por esta causa son muy bajas, pero es importante lavarse bien las manos después de aplicarle los medicamentos para los ojos. Si la condición empeora o no se resuelve en el transcurso de uno o dos días, hay que consultar de nuevo al veterinario.

5. Glaucoma

Dentro del ojo, la producción y el drenaje de fluidos se equilibran con precisión para mantener una presión constante. El glaucoma se produce cuando se rompe este equilibrio y aumenta la presión dentro del ojo. Los síntomas incluyen dolor, enrojecimiento, aumento de la producción de lágrimas, un tercer párpado visible, nubosidad corneal, pupilas dilatadas y, en casos avanzados, un ojo agrandado.

El no tratar este padecimiento a tiempo puede causar ceguera. El tratamiento puede incluir una combinación de medicamentos tópicos y orales que disminuyen la inflamación, así como la producción de líquido dentro del ojo y promueven el drenaje. La cirugía también puede ser una opción en algunos casos.

6. Cataratas

La lente natural del ojo (cristalino) está ubicada en el centro y suele ser clara, pero a veces una parte o la totalidad va a desarrollar una catarata opaca y turbia. Las cataratas impiden que la luz alcance la parte posterior del ojo, lo que ocasiona una visión deficiente o ceguera, dependiendo de su gravedad. A veces se confunden con el envejecimiento normal que afecta a las lentes de un perro llamada esclerosis lenticular. Ambas condiciones le dan a las pupilas (que normalmente tienen el centro de color negro) una apariencia blanca, gris o lechosa. Un veterinario puede notar la diferencia a través de un examen ocular estándar.

La cirugía de cataratas está disponible para perros cuando su visión se ve gravemente comprometida. Si esta no es una opción, es importante recalcar que la mayoría de los perros se adaptan bien a tener mala visión, ya que no es su sentido principal (el cual es el olfato).

7. Entropión

Algunos perros tienen párpados que giran hacia el interior del ojo, lo cual se llama entropión. El contacto, y más aún el roce de las pestañas, causan una irritación característica del ojo y con el tiempo ulceración, lo que resulta en dolor, aumento de la producción de lágrimas y más tarde, daño a la córnea. El entropión puede ser un problema congénito (que se nace con él) o puede desarrollarse como resultado de un estrabismo crónico.

Si se ha producido esta condición debido a una afección alterna, el veterinario puede suturar de forma temporal los párpados en una posición normal (es un procedimiento llamado tachado del párpado). En otros casos será necesaria una cirugía para reparar de forma permanente la anatomía anormal de los párpados.

8. Atrofia progresiva de la retina (APR)

Algunas enfermedades oculares en los perros pueden ser difíciles de detectar, como es el caso de la APR, una condición que hace que los perros se vuelvan ciegos de forma gradual, aunque sus ojos se aprecien bastante normales. El primer síntoma de la APR suele ser la dificultad para ver en la noche, pero no es inusual que los perros se comporten de forma normal hasta que su vista haya desaparecido casi por completo o se los lleve a un entorno desconocido.

Es una enfermedad común en varias razas y tiene un origen congénito. Desafortunadamente, no existe un tratamiento efectivo, pero la condición es indolora y los canes afectados por lo general se adaptan bien ante la ceguera.

Consultar con el veterinario

Por supuesto, hay muchas más afecciones que causan problemas oculares en nuestros compañeros caninos de las que se pueden citar aquí. Debido a que las afecciones oculares tienden a empeorar de manera rápida, es muy importante hablar con nuestro veterinario lo antes posible sobre cualquier inquietud que podamos tener sobre los ojos de nuestro can, y por supuesto no olvidar programar una cita para una revisión general cada seis meses.

Sharon Barrios Suárez

Directora editorial