Mi gato no quiere comer

Uno de los aspectos básicos para diferenciar cuando un comportamiento alimenticio es natural a otro que no lo es, radica en entender cómo evolucionó esa especie y así poder interpretarlo.

 

La adaptación del gato y su comportamiento alimenticio

El gato doméstico evolucionó del gato montés del norte de África (F. silvestris lybica), que es un depredador más especializado que el lobo. Además, ha sido domesticado por un periodo mucho más corto que el perro, y en consecuencia está mucho menos modificado que su ancestro salvaje. Y a diferencia de los cánidos, ha conservado la capacidad de cazar de manera efectiva.

El hecho de que descienda de un depredador altamente especializado se manifiesta en su dentadura, la cual está conformada por grandes colmillos, que utiliza para sujetar y ultimar a sus presas, además de las muelas carniceras que le permiten cortar el tejido muscular; por otra parte, los incisivos y molares son relativamente pequeños.

Es un cazador solitario y suele ir tras presas de menor tamaño, lo que requiere cazar exitosamente varias veces al día. Esto se refleja en el patrón de alimentación de los gatos domésticos, los cuales tienen acceso libre al alimento durante toda la jornada, ya que deben realizar varias comidas pequeñas, repartidas a lo largo de las 24 horas.

Sin embargo, están más limitados en su elección de alimentos por la ausencia de ciertos procesos metabólicos. Estas pérdidas generan la demanda de ciertos nutrientes específicos que en la naturaleza sólo pueden satisfacerse con una dieta carnívora. Es probable que esta sea la principal razón de su evolución que les ha permitido conservar su capacidad para cazar.

 

 

Hábitos alimenticios de los gatos

Se trata de carnívoros estrictos, a diferencia de los perros, quienes son omnívoros e incluso podrían llegar a sobrevivir con una dieta vegetariana; en cambio los gatos, si no comen alimentos de origen animal (o productos hechos con base en estos ingredientes), pueden morir y esto es debido a que no sintetizan algunos nutrientes de gran importancia, entre los más relevantes están los siguientes:

Nutriente

Efecto en la salud del gato

Taurina Degeneración y consecuente respuesta inmune disminuida, pobre crecimiento y función reproductiva fallida.
Arginina La deficiencia de este aminoácido puede provocar signos clínicos de intoxicación por amoniaco, que pueden incluir vómito, hipersalivación y problemas nerviosos. De no corregirse, puede ser fatal en tan sólo unas horas.
Ácido araquidónico Problemas reproductivos, pobre condición de pelo y piel que pueden ocasionar una piel seca, irritada, escamosa, además de una apariencia opaca del pelaje.
Triptofano La deficiencia de este compuesto puede originar pérdida de apetito y también de peso.
Vitaminas del complejo B Problemas cutáneos, digestivos y hematológicos. 

 

Como podemos ver, estos elementos son esenciales para que los gatos puedan funcionar y vivir, y sólo los pueden obtener de productos de origen animal. Importante: esto no significa que deban comer sólo carne, ya que si se les alimenta solamente con carne se les puede ocasionar un desbalance nutricional muy grave.

 

Palatabilidad y temperatura

Una de las características más importantes de los alimentos de los felinos domésticos es la palatabilidad; esto es, que para ellos la textura y el sabor de la comida es fundamental, prefiriendo las texturas más bien suaves, por eso el alimento húmedo les es altamente palatable y los vuelve locos. La otra característica es la temperatura, pues los gatos cuando cazan devoran a sus presas inmediatamente, por lo que se encuentran aún calientes cuando son ingeridas, así que preferirán alimentos cercanos a su temperatura corporal.

 

Composición de los alimentos

Al elegir la comida comercial para nuestro gato hay que leer la etiqueta del empaque y revisar que la fuente de proteína sea principalmente de ingredientes de origen animal; por ello hay que tratar de buscar alimentos de calidad superior para mejorar la calidad de los nutrientes suministrados, así como facilitar la asimilación y digestibilidad del alimento.

El nutriente principal para esta especie son las proteínas, ya que no utiliza los carbohidratos como fuente primaria de energía, sino más bien usa, en primer lugar las proteínas, y en segundo término las grasas. Es aquí que hay una gran diferencia con los humanos y los perros, quienes principalmente empleamos los carbohidratos como fuente de energía.

Como se mencionó con anterioridad, son animales que comen varias veces al día, lo cual produce que el nivel de enzimas que degradan las proteínas se mantenga en niveles constantes. En caso de que se alimenten con dietas que tienen bajos niveles de proteína, empezarán a utilizar los propios músculos así como las grasas almacenadas (que son las reservas proteicas) para la producción de energía, lo cual puede generar enfermedades metabólicas serias.

 

 

Anorexia

Se denomina así a la pérdida de apetito y es un signo clínico de varios problemas de salud en nuestros gatos, desde diabetes, enfermedad renal, lipidosis hepática, hipertiroidismo y pancreatitis, hasta conjuntivitis, asma y fiebre. El rechazar los alimentos también puede ser causado por el estado emocional del animal; puede que le disguste un nuevo alimento, o puede estar molesto si ha habido cambios radicales en el hogar, como la llegada de otro animal o un bebé, o incluso la muerte de algún compañero felino.

Independientemente de la causa, la anorexia puede tener un efecto dañino en la salud de un gato adulto si persiste por tan sólo 24 horas. Para un cachorro menor de seis semanas de edad, el no alimentarse por 12 horas, puede representar una amenaza grave para su salud.

Se estima que el 95 % de los padecimientos que presenta esta especie cursan por cierto grado de anorexia, es decir, casi cada vez que un ejemplar se siente enfermo no va a querer comer o comerá menos. Ahora bien, pueden dejar de comer por diversas circunstancias:

  • Estrés: es muy común que las situaciones desconocidas puedan afectar el comportamiento alimenticio de los gatos. Un viaje al veterinario, la llegada de un nuevo minino, la visita de personas, un cambio del alimento, un sustrato diferente al usado en la caja sanitaria, la pérdida de un ser querido (ya sea felino o humano), son algunas de las situaciones comunes que causan gran inquietud en nuestros mininos.

Para resolver la mayoría de estas situaciones se puede recurrir a feromonas sintéticas que por lo general ayudan a disminuir el estrés en unas cuantas horas. En caso de no notar mejoría incluso con el uso de estas sustancias, se recomienda solicitar apoyo a un veterinario especialista en etología para hacer un diagnóstico adecuado.

 

 

  • Neofobia: este comportamiento es típico en gatos que al desarrollarse no tuvieron acceso a diferentes tipos de alimento, sabores o texturas, y suelen rechazar los alimentos nuevos que les son presentados, lo cual puede ser un problema, por ejemplo, cuando el propietario no encuentra la dieta usual y tiene que cambiar temporalmente por una marca o presentación nueva.
  • Enfermedades bucales: en ocasiones el dolor causado por la enfermedad periodontal puede originar un rechazo del gato hacia el alimento, especialmente cuando se tratan de croquetas y más si tienen una superficie muy dura.
  • Enfermedades sistémicas: existe una gran cantidad de condiciones que afectan el apetito de los felinos, entre las principales tenemos: úlceras estomacales, úlceras intestinales, obstrucción gastrointestinal, cáncer, dolor por traumatismos, pérdida de la capacidad para oler, enfermedades autoinmunes, intoxicación por sustancias tóxicas, entre otras.

 

Debido a la extensa lista de problemas de salud que pueden causar la pérdida del apetito, se recomienda asistir al veterinario de confianza para que pueda hacer un correcto diagnóstico y en su caso descarte problemas adicionales.

 

¿Qué hacer?

Como hemos visto, los gatos son animales que pueden sufrir grave deterioro de su salud si permanecen en ayuno, en donde también son muchos los factores emocionales y físicos que pueden provocar la pérdida del apetito.

Por ello recomendamos que, ante cambios en el comportamiento y las modificaciones graves en sus hábitos alimenticios, se acuda al veterinario de confianza para poder hacer una revisión completa y poder determinar el origen de la falta de apetito de nuestro felino.

 

Si tu gato no quiere comer, puedes calentar una lata a baño María a unos 36 °C aproximadamente, para estimular su apetito.