Arañas cabeza de flecha: las mejores ingenieras en la naturaleza

¿Has considerado alguna vez que las telarañas son más complejas de lo que a simple vista se ve? Existen tipos de arácnidos que llevan su obra más allá, como las arañas cabeza de flecha, una de las mejores especies ingenieras de la naturaleza.

Del género Hyptiotes, las arañas cabeza de flecha, mismas que habitan en Estados Unidos y en diferentes partes del mundo, construyen sus telarañas en forma de triángulo, anclándose ellas mismas a una diminuta línea con una seda proveniente de su abdomen. Esto con la finalidad de tirar de una línea de apoyo central para hacer que la estructura se tense aún más.

Tras construir una telaraña con forma de triángulo, se anclan a sí mismas a una línea pequeña con una seda que sale de su abdomen y tiran de una línea de apoyo central, haciendo que la estructura se vuelva cada vez más tensa. Además, sus cuerpos actúan como un mecanismo de lanzamiento.

Una vez que un insecto se estrella contra esta red, las arañas cabeza de flecha se sueltan de su anclaje y aflojan la seda de su abdomen para lanzarse (a ellas mismas y a la telaraña) hacia adelante, y así capturar finalmente a su presa.

Daniel Maksuta, estudiante de doctorado de la Universidad de Akron en Ohio y coautor de un estudio acerca de este tipo de arácnidos, explicó a National Geographic que: “Algunas veces, la araña podría incluso ‘recargar’ y ‘disparar’ la red varias veces para asegurarse de incapacitar a su presa”. La telaraña, entonces, se convierte en un tipo de “ballesta”.

De igual forma, estas redes almacenan y liberan una cantidad inconmensurable de energía. La telaraña de una Hyptiotes cavatus acelera a más de 770 metros por segundo cuadrado, lo que equivale a 26 veces el máximo de aceleración de un trasbordador espacial de la NASA.

Los especialistas involucrados en el estudio que mide el impulso y aceleración que tienen estos arácnidos aseguran que es el único ejemplo que existe (o al menos que se ha descubierto hasta la fecha) con la capacidad de amplificar su fuerza a través de un objeto exterior que multiplica su propia energía.

Aunado a esto, cada vez que una araña tira de su red, el efecto que causa es parecido al que se produce al girar una manivela para prepararse para lanzar una catapulta. La elasticidad de la telaraña le permite almacenar la fuerza de muchas contracciones (un brazo solo puede generar tanta fuerza con una única contracción) y liberarla de un golpe. Así que no solo la energía se amplifica, sino la fuerza. Esta energía aumentada, provista por la red cargada de tensión, es el factor definitivo que permite a las arañas capturar a su presa.

En observaciones de laboratorio, se ha podido observar que las arañas que no lanzaban sus redes fallaban para capturar a sus presas en un 100% de las veces, mientras que las que sí utilizaban su red alcanzaban el éxito en un 70%, aproximadamente.

A pesar de que existen más de 45,000 especies arácnidas y un sinfín de usos para la seda que producen, las Hyptiotes resaltan.