Cambio de piel en reptiles

Los reptiles mudan su piel periódicamente a medida que crecen. Este proceso a veces presenta complicaciones debido a fallas en el terrario, alimentación deficiente o problemas de salud.

Una de las características de los reptiles es que tienen el cuerpo cubierto de escamas. Esta cobertura es la que hace posible su vida en la tierra, ya que protege su piel contra la evaporación y la mantiene húmeda, pues los reptiles no tienen glándulas en la superficie.

Todos los reptiles crecen de manera continua, aunque mucho más lentamente a medida que su edad avanza. Conforme crecen, sus escamas se hacen más grandes; en vez de producir escamas nuevas, mudan su piel y las reemplazan por otras de mayor tamaño. Este proceso se denomina ecdisis.

La forma en que los reptiles y algunos anfibios mudan su piel es variable. Algunos la cambian por completo, como las serpientes, que crean una abertura en la piel vieja, en la zona de la cabeza, y simplemente se salen de esta “funda”, dejando atrás la piel en una sola pieza. Otros lo hacen en parches o desprenden escamas individuales.

En las tortugas terrestres, por ejemplo, las escamas viejas quedan adheridas a las nuevas, de modo que se forman los anillos de crecimiento del caparazón, aunque no se puede determinar la edad de una tortuga contándolos. A medida que pasan los años los anillos más pequeños se van desprendiendo gradualmente.

Los reptiles en cautiverio no escapan a este proceso natural de renovación y crecimiento, de modo que verás cómo tu mascota cambia su piel varias veces a lo largo de su vida. Cuando los reptiles son jóvenes crecen más rápido y mudan la piel más a menudo que los adultos. Si las condiciones de salud, alimentación, temperatura y humedad (ambiente en el terrario) son adecuadas, este cambio puede producirse tan seguido como una vez al mes, según la especie. La renovación completa demora entre una y dos semanas.

Cuando comienza a desprenderse la piel, se nota que ésta se vuelve más grisácea y opaca en algunos sectores del cuerpo o también que los ojos pierden claridad y transparencia. Normalmente el apetito se reduce considerablemente durante estos días y el animal puede verse agitado a medida que se le dificulta más la visión. Las serpientes, sobre todo, se frotan la cabeza contra rocas o ramas para desprender esta piel de la cabeza.

Ocasionalmente se producen problemas durante el cambio de piel, lo que se denomina disecdisis. Evita tocar demasiado a tu reptil durante la muda, porque esto puede alterarla, lo mismo que la temperatura o la humedad demasiado bajas, una dieta inadecuada, parásitos, infecciones o falta de objetos contra los cuales los reptiles puedan frotar su cuerpo.

La causa más frecuente es la falta de humedad ambiental. Es muy importante que conozcas el rango ideal de humedad para la especie que tienes, porque demasiada humedad también puede resultar perjudicial. Conviene instalar un higrómetro para ayudarte a mantener la humedad dentro de ese rango.

En los lagartos la piel se desprende en parches, y los problemas ocurren cuando alguna parte no logra desprenderse del cuerpo. Las zonas que suelen presentar problemas son alrededor de los dedos, en la cola o alrededor de las espinas dorsales en las iguanas. La piel que queda adherida puede transformarse en un anillo que comprime la circulación en dichas zonas y hasta puede provocar la pérdida de alguna de ellas. Para facilitar la muda puedes recurrir a un sitio húmedo dentro del terrario donde el reptil pueda frotarse para desprender los parches difíciles. Existen, por ejemplo, unas cuevas decorativas de goma espuma que retienen mucha humedad y tienen un aspecto muy real para adornar el terrario. También puedes ocuparte de rociar a tu reptil varias veces al día, instalar un humidificador automático o darle un baño tibio.

Continuará.