Chinches acuáticas gigantes: depredadoras por naturaleza

¿Te imaginas un insecto capaz de devorar desde peces hasta serpientes venenosas? Claro, para que esto fuera posible dicho organismo debería poseer un tamaño, fuerza o inteligencia singulares, como es el caso de la chinche acuática gigante.

Este tipo de chinches son depredadoras naturales. De acuerdo con Charles Swart, profesor del Trinity College en Connecticut, el modus operandi de dichos insectos es “quedarse quietos y esperar”; esto debido a que se mantienen en una posición estática, generalmente aferrándose a una planta acuática, y atacan a cualquier cosa que pase por ahí.

Las investigaciones indican que existen alrededor de 150 especies conocidas de chinches acuáticas gigantes, que habitan en diferentes océanos alrededor de todo el mundo. Las de mayor tamaño, de acuerdo a un estudio realizado el mes de marzo en la revista Entomological Science, viven en Sudamérica y pueden medir más de 10 centímetros. Sus nombres: Lethocerus grandis Lethocerus maximus.

A continuación, te damos 6 datos curiosos acerca de estos natural born killers subacuáticos:

Superdepredadores voraces y temerarios. La chinche acuática gigante NO discrimina a la hora de alimentarse. Prácticamente, come de todo. En 2011, Shin-ya Ohba, profesor adjunto de entomología en la Universidad de Nagasaki, Japón, documentó su primera observación de la chinche, mientras ésta devoraba una tortuga.

Sensación en Japón. Los entomólogos japoneses son apasionados del estudio de la chinche acuática gigante, especialmente por su morfología y por la manera en que estos insectos atacan a sus presas. En el país oriental existen cuatro especies autóctonas, especialmente la Kirkaldyia deyrolli (la chinche gigante más estudiada).

Maestras del disfraz. La chinche acuática gigante no se camufla, sin embargo, se confude con las plantas de color marrón en las que se posa en espera de su próxima víctima, colgando boca abajo y respirando por un “esnórquel” integrado a su fisionomía.

Ataque salvaje. La manera que tienen de terminar con sus presas podría considerarse ‘impiadosa’, y es que primero cierran de golpe sus patas delanteras, aprisionando el cuerpo del otro animal con todas sus extremidades.

Posteriormente, las chinches pican a sus presas con una probóscide similar a un cuchillo, inyectando enzimas y sustancias químicas anestésicas (aún se desconoce si estos químicos son venenosos). Por último, descomponen el tejido de las víctimas y lo absorben.

Cuando es una presa de mayor tamaño, como en el caso de las tortugas o las serpientes, el proceso de ingesta puede durar horas…¡mientras el animal capturado permanece con vida durante casi todo el proceso!

Aterrador, ¿cierto? Y se pone peor…

Madres infanticidas. Por si fuera poco, las chinches acuáticas gigantes arremeten contra los huevos de otras hembras y se los comen, esto con el propósito de encontrar una pareja.

“Al destruir los huevos de una competidora, una hembra puede conseguir a la pareja de ésta y asegurarse de que el macho cuide de sus huevos”, explicó Ohba para National Geographic.

En esta especie de insecto, los machos son quienes cuidan de los huevos y protegen las puestas.

Son muy importantes. Las chinches gigantes son superdepredadoras y terroríficas, sí, pero también contribuyen para mantener un ecosistema sano. De acuerdo con los expertos, se pueden conservar ecosistemas enteros a través de la propia conservación de las chinches acuáticas gigantes. En conclusión, ¡no son tan malas como parecen!