La primera visita al veterinario

Ahora que nuestro amigo peludo está en casa nos aqueja una gran pregunta: ¿está sano? Así se haya adquirido en un criadero, tienda o particular, si fue adoptado de algún albergue o refugio nos dirán que sí, incluso nos mencionarán que está vacunado o desparasitado, pero ¿es cierto?

Realmente nada nos garantiza que sea sano y mucho menos si él se cruzó en nuestro camino y decidió seguirnos a casa; ahora bien, lo que tenemos que hacer antes de salir corriendo al veterinario es dejar que se “acostumbre” a su nuevo hogar y que nosotros empecemos a conocer qué es lo normal en él.

Lo que sí nos debe preocupar y salir corriendo al veterinario una vez que nuestro nuevo amiguito ha llegado al hogar, es si vomita o tiene diarrea, mucho más si se trata de un cachorro, ya que esta condición puede llevar a una deshidratación severa y complicaciones graves en su salud.

Si no presenta nada de esto lo ideal es que nuestro amigo pase por lo menos una semana en “observación” para detectar alguna anormalidad si es que la hubiese. Durante este periodo nosotros debemos asignar un horario de comida recordemos que los cachorros requieren comer pequeñas cantidades en intervalos de tres a cuatro horas y debemos mantener agua libre acceso.

Debemos asignar un área de descanso y un área para que pueda realizar sus necesidades; ésta deberá ser de fácil acceso y limpieza para evitar sorpresas futuras. Una vez seleccionado el veterinario que lo atenderá, debemos prepararnos para acudir a la primera revisión; necesitaremos una transportadora, para que se sienta cómodo y protegido, así como evitar situaciones incómodas con otras mascotas, una manta para que pueda descansar plácidamente, así como un contenedor pequeño de agua y un plato para que pueda beber una vez que lleguemos al consultorio.

Es muy importante evitar dar alimento y agua previo a salir rumbo al consultorio o durante el
traslado, ya que esto puede estimular las náuseas y el vómito, lo cual generará una experiencia
desagradable para nosotros y nuestra mascota. Todo esto si es un cachorro, si es un perro ya adulto podríamos omitir la transportadora y llevarlo sujeto de su collar y correa.

¿Qué sucederá en la primera visita si es un cachorro?

Se hará una inspección general del animalito abarcando nariz, ojos, boca, orejas, piel, extremidades, órganos internos, y si fuese necesario algún estudio especial para descartar alguna enfermedad. En esta revisión el veterinario hará sus recomendaciones sobre vacunación, desparasitación interna y externa y la esterilización basado en los hallazgos al examen físico general. Aquí es muy importante mantener una comunicación fluida con el profesional de la salud para sacar el mejor provecho de esta visita, puesto que de este punto partirá el inicio de la medicina preventiva de nuestra mascota y su óptimo desarrollo.

En esta visita a nosotros como veterinarios lo que más nos preocupa es detectar alteraciones en el desarrollo (tamaño, longitud de extremidades, molestia en articulaciones, dentición completa,
malformaciones como paladar hendido), enfermedades que pueden ser transmitidas de la madre al hijo como parasitosis, padecimientos que pueden adquirir en el medio ambiente (parasitosis,
conjuntivitis), y afecciones virales (coronavirus, parvovirus, distemper).

Así mismo el estado nutricional del cachorro; recordemos que un cachorro gordito no es igual a uno sano. Es importante evaluar la dieta y la ración diaria basada en las kilocalorías por día que requiere y que cualquier deficiencia en esta etapa del desarrollo puede traer padecimientos importantes en un futuro.

Es importante que durante esta visita nos tomemos el tiempo necesario para aclarar todas nuestras dudas sobre la raza, educación, enfermedades, planificación de viajes futuros y manejos médicos previos a algún viaje. Generalmente ahí se iniciará un protocolo de desparasitación seguido del calendario de vacunación; es muy importante no desesperarse, ya que son individuales y responden basados en la estimulación de su sistema inmunológico. Es importante recalcar que aún es un sistema inmaduro y se le debe dar un lapso de tiempo (15 días) entre cada estímulo para que responda de la mejor manera y proteja de manera adecuada a nuestro pequeño peludo.

Es fundamental que si es nervioso no reforcemos conductas como aullidos o llantos: el acariciarlo o cargarlo favorece este comportamiento y podría desencadenar mecanismos de defensa/huida; lo más importante mientras esperamos es mantener una actitud relajada y tranquila, si lo notamos nervioso habrá que distraerlo hablándole tranquila y relajadamente mostrándole su juguete favorito o bien darle una vuelta.

Cómo hacer más agradables las consultas

Para facilitar las visitas se recomienda acordar con tu veterinario consultas en donde sólo acudan para que se le dé un premio; esto ayudará a la asociación positiva de la visita al consultorio y facilitará que nuestro pequeño no genere ansiedad ante las idas con el médico.

Cuando se inicie su calendario de vacunación, se tendrá que aplicar una inyección y muchas veces nosotros estamos muy ansiosos porque no nos gustan las inyecciones; recordemos que nuestro animalito asociará nuestro lenguaje corporal y podría terminar siendo una experiencia muy desagradable. Entonces lo que debemos hacer es sujetarlo firmemente y abrazarlo para que el veterinario pueda aplicar la inyección; si nosotros nos ponemos muy ansiosos lo mejor será informar esto al médico y dejar que un ayudante sujete a nuestro chiquitín en el momento de la aplicación; esto generará un ambiente favorable y nuestra mascota no tendrá aberraciones o traumas derivados de la inyección.

Recordemos que los cachorros responden ante nuestro lenguaje corporal y tenderán a imitarnos; si estamos nerviosos, también lo estarán, pero si nos mantenemos tranquilos también se sentirán así. Si su actitud es relajada, podemos recompensarlo con apapachos a lo largo del cuello y lo asociará con una recompensa, procurando mantenerse así en las siguientes visitas.