Decálogo de los cuidados para el cachorro

Un primer paso sería hacer un análisis sobre lo que necesita y el estilo de vida que tienes (para muchos puede ser una gran experiencia, pero para otros no es compatible con su manera de vivir), también es importante consultar a un veterinario (de preferencia también con un etólogo clínico) sobre la elección del más apropiado, sobre su comportamiento y educación. Para facilitarte las cosas cuentas con esta guía de diez puntos.

1. Permítele ser perro.

Esta especie expresa un gran repertorio de conductas naturales propias de su especie, como explorar con la boca mordisqueando, así como con el olfato, vista, tacto, oído. Entonces rasca, escarba, se acicala, termorregula con el ambiente e incluso se impregna de heces, tierra, arena y otros sustratos con olores muchas veces “repugnantes”. Además ladra, salta, monta, juega, caza, pero tiene periodos de descanso y sueño. Necesita alimentarse y eliminar (orinar y defecar).
Requiere convivir con más perros, con humanos y otras especies; es decir, es sociable. Tiene la necesidad de aprender y tomar decisiones, de comunicarse y aprender a hacerlo tanto con su propia especie como con el humano.

Manifiesta además otras conductas (toda conducta está motivada por algo hormonal, fisiológico o ambiental), y como cachorro pueden estar exacerbadas, pero ser normales; algunas pueden ser controladas, modificadas y redirigidas, otras pueden extinguirse, pero hay otras instintivas (no pueden eliminarse). Sus órganos sensoriales le hacen percibir el mundo distinto a ti.

2. Medicina preventiva

Tanto la salud física como la mental comprometen su bienestar. Vacunación y desparasitación: según el lugar donde habite será vulnerable a diferentes agentes etiológicos (bacterias, virus, hongos, parásitos), por lo que son imprescindibles; el calendario de vacunación irá de acuerdo con la zona que habites.

Alimentación: tipo, cantidad, frecuencia, forma de proporcionar de acuerdo a su edad y peso; evita estómagos vacíos por tiempos prolongados.

Cuidado dental: la dureza del agua que cambia en diferentes lugares y el tipo de alimento ofrecido ya sea comercial, especializado y aquel casero (no suele estar balanceado) influirán en la dinámica de la microbiota oral.

La limpieza de los dientes es importante, ya sea por medio de juguetes, químicos, alimento, premios o hacerlo de forma manual, pero la revisión bucal debe ser periódica.

Esterilización: platícalo con tu veterinario para que indique cuándo sería oportuno. A largo plazo, la esterilización temprana tiene beneficios como evitar enfermedades asociadas a hormonas, reducir conductas sexuales como la monta, el marcaje con orina, la agresión intraespecie, entre otras. Además, en México puede ser una medida de la tenencia responsable para evitar la reproducción descontrolada e innecesaria.

Socialización: Tanto la etapa previa a sus primeras vacunas y la de socialización no se contraponen, se puede hacer con medidas de seguridad que prevengan contraer enfermedades.

3. Socialización

Para que conozca lo que es el mundo y a lo que estará expuesto cotidianamente, personas de diferente género y edad, distintas formas de interactuar; así como cargarlo, acariciarlo, texturas, olores, sonidos, sabores, cambios de temperatura, y situaciones como manejo médico, actividades diarias y las que salen de la rutina, contacto con otros perros de distinto tamaño, edad, sexo u otras especies, paseos a pie y en auto, confinamiento, aprender a estar solo, así como comandos de obediencia, trucos y claro, dónde debe de ir al baño.

4. Prevé tu estilo de vida y rutina

Como parte de los cuidados básicos debes entender que es un ser sociable. Si vives solo y por
motivos de trabajo estás fuera la mayor parte del día, y la convivencia con él será sólo cuando
llegues a casa en las noches para darle de comer y que se duerma porque estás cansado, estará
socialmente aislado, así que lamentablemente no eres candidato para tener un perro.
Dejarlo solo durante el día por tiempo prolongado, es no respetar su comportamiento social natural.

5. Establece una relación organizada entre tú y tu cachorro

La manera en la que interactúes con él, será la forma en que responda. Al ser pequeño solicita atención de varias maneras (gime, ladra, aúlla, mordisquea, te lleva juguetes, pone sus patas en ti, rasca puertas, en fin). Muchas conductas se incrementan cuando no le haces caso y son reforzadas si le gritas, empujas, regañas, o haces contacto visual. Considera que algunas veces dichas conductas disminuyen o cesan al ignorarlas por completo.
Lo importante es cómo quieres que se comporte en cualquier situación y que puedas predecir su reacción; para lograrlo, quienes convivan cotidianamente con él deben aplicar el mismo manejo para que sepan qué esperar bajo cualquier circunstancia.

Otra manera de relación estructurada es fomentar la independencia tanto del cachorro como tuya, ya que en la cotidianidad habrá ocasiones en las que se quede a solas y debes enseñarle a entretenerse manipulando su ambiente con objetos aprobados por ti para evitar estados emocionales negativos.

6. Entrenamiento para ir al baño

Cada perro tiene preferencia por algún sustrato en donde orinar y defecar. Tú puedes influir en esta conducta y enseñarle el lugar que consideras es el más conveniente.
Si tienes una secuencia de actividades (rutinas) en las que planees a qué hora darle de comer, cada cuánto, los paseos, sus siestas, el tiempo de juego, en mucho te beneficiará para conocer cuándo necesita eliminar. Los cachorros lo realizan con mayor frecuencia, sobre todo cuando aún no controlan sus esfínteres.

7. Ejercicio

La actividad física varía en relación a la raza, edad, condición de salud, peso. Dependiendo de lo
anterior, ejercítalo de forma aeróbica 60 minutos, todos los días. Claro, no todos los cachorros
aguantarán ese tiempo de corrido; puedes dividirlo en fracciones durante el día. Si ya no quiere
jugar, se distrae fácilmente, se sienta o echa; puede ya estar cansado.

Con el ejercicio se mantienen en forma músculos y articulaciones, se secretan neuroquímicos que producen placer y si está relacionado contigo, se fortalece la relación; pero los de alto impacto sobre las articulaciones pueden causar problemas osteoarticulares a largo plazo.

8. Juego y juguetes

El juego es parte de la conducta natural del cachorro, y puede ser para que se entretenga solo, con otros perros de distintas edades y tamaños (tomando en cuenta las medidas preventivas), y con su familia humana, algo que también disfruta mucho.
Si lo mantienes ocupado en algo productivo como jugar con objetos permitidos, mejorará su habilidad mental y estimulará su aprendizaje, si le permites explorar cosas que pueda manipular; se reduce la posibilidad de que destruya plantas, zapatos u otra posesión preciada. Además se aburrirá menos, se cansará y serán mucho menores las conductas indeseables.

9. Ejercicios de obediencia y herramientas de control

A partir de la cuarta a la quinta semana de vida puede aprender comandos porque ya tiene la capacidad (a nivel neurológico y musculoesquelético), haciendo hincapié en que todo es nuevo para él y puede estar muy entusiasmado y motivado para llevar a cabo actividades juntos, dependiendo cómo le enseñes puede sentirse maravillado o sentir miedo y frustración, (no olvides que su cerebro continúa desarrollándose).

Enseñarle comandos forma parte de la relación que tiene contigo, favorece la confianza, estimula el autocontrol, predice la comunicación.

10. Descanso y sueño

Ambos forman parte de su salud mental y física. Aunque se encuentra en una etapa con mucha energía, la demanda para recuperar ese gasto es alta, ocupando alrededor de 12 o más horas de sueño, las cuales alterna en diferentes momentos y debe contemplarse como una actividad cotidiana.

Dependiendo de tu rutina, se pueden adecuar sus periodos de sueño, pero si pasa la mayor parte del día solo y duerme varias horas, tendrá más ganas de jugar, estará más activo y demandará más atención cuando llegues; aunado a que posee hábitos crepusculares, puede convertirse en una situación molesta si eres de los que regresan a casa por la tarde o noche a descansar.

En resumen, adquirir un cachorro puede ser una gran satisfacción, pero también es darte la
oportunidad de actuar de manera responsable no sólo hacia él, sino hacia ti mismo y también con la sociedad.

Muchos problemas conductuales tienen como origen la separación prematura de la madre y camada. Si es antes de la semana siete a ocho, perderá la oportunidad de conocer la comunicación canina. Evita métodos de “aprendizaje” a base de castigos físicos o mentales que causan un trauma de por vida, a veces difícil de rehabilitar. La atención temprana de conductas indeseables y entender la comunicación canina, pueden evitar la situación de perros sin hogar. La valoración temprana del estado de salud del cachorro por parte del veterinario ayuda a descartar o confirmar problemas congénitos.

MVZ Gabriela J Constantino Corzo