Un perro nuevo en casa

Si estás planeando adquirir un nuevo perro o ya tienes uno, has comenzado con una de las mejores experiencias y decisiones de tu vida, ya que tendrás a un amigo cariñoso que te proporcionará amor incondicional y compañía fiel durante muchos años, pero implica una enorme responsabilidad.

La vida de una mascota depende por completo de su propietario. Necesitará cuidados diarios como proporcionarle comida, agua fresca, un lugar apropiado para orinar y defecar, hacer ejercicio y llevarlo algunas veces al veterinario. Es también importante enseñarle cómo comportarse dentro de casa y aprenda las normas a seguir.

Existen diferentes razas y variedades de perros que de manera natural desarrollan muchas cualidades, pero al igual que sucede con las personas, se les debe enseñar lo que es correcto y lo que no debe hacerse. Ninguna mascota trae un “chip” interno que le haga entender claramente que la sala no es un buen lugar para hacer pipí o que un zapato no es un juguete para morder. Si no se le enseña ¡no lo sabrá! Y tampoco lo habrá hecho para “molestar” o porque quiere “portarse mal”, simplemente lo desconoce.

Algunas mascotas aprenden rápidamente, pero otras necesitan más tiempo o apoyo; esto dependerá de la edad, la raza, experiencias previas, entre otros. La enseñanza puede ser una experiencia agradable y duradera o por el contrario, un recuerdo lleno de miedo o dolor; la decisión correcta la toma el propietario. Siempre es bueno pedir la orientación de un Médico Veterinario o un etólogo calificado.

 

 

¡Bienvenido!

  • Cuando llega el nuevo miembro de la familia se debe estar preparado para dedicarle tiempo, establecer un vínculo fuerte y enseñarle con paciencia las reglas. Se le debe permitir ir explorando las partes de la casa poco a poco, para que no se sienta perdido o desorientado.
  • La primera noche será “inolvidable”, ya que un cachorro al inicio podrá llorar indefinidamente porque extraña a su madre y hermanos. Si es adulto quizá estará más tranquilo, pero lo importante será que en las primeras noches tenga un espacio limitado y definido en lo que se acostumbra a su nuevo hogar.
  • Se deben también resguardar sustancias potencialmente tóxicas que pueda ingerir, cables u objetos de valor que pueda morder o romper. Como no sabe aún cómo comportarse, es responsabilidad del propietario no dejar estos objetos a su alcance y estar prevenido.

 

Puntos importantes a considerar antes de la llegada de un perro nuevo a casa:

  1. Si llegará a un hogar donde ya hay mascotas o si será único.
  2. Saber o establecer si es un cachorro o un adulto.
  3. Conocer y preparar con antelación las cinco necesidades básicas: alimentación,  educación, conocimiento claro de espacios y pertenencias, definir el tiempo para acompañarlo y ejercitarlo, además de elegir un servicio médico veterinario.

 

¿Hay más animales de compañía?

Si ya hay una o más mascotas en casa, se deben considerar varios aspectos antes de llevar al nuevo perro a casa. Lo primero es analizar cómo es la mascota que ya se tiene, su carácter, qué tan sociable es, si ha sido muy territorial previamente, por poner unos ejemplos. Esto con la finalidad de evitar alguna pelea o situación desagradable, por ello es recomendable pedir el consejo de un profesional.

 

 

Siempre se debe presentar a las mascotas con anterioridad y en un lugar neutro, es decir, fuera del “territorio” de la mascota que vive en casa; aun algunos perros sociables pueden tener actitudes agresivas si se sienten invadidos en su espacio. Esto es más sencillo en el caso de los adultos, donde se puede elegir un parque que no hayan visitado antes, y tener algunos encuentros casuales y sociales antes de la introducción a casa.

Con los cachorros, principalmente debido a sus calendarios incompletos de vacunación, se deben elegir espacios interiores o más controlados, donde la presentación permita que el animalito sea quien se acerque al adulto y no sea el propietario el que lo haga. El espacio para empezar a conocerse no debe ser muy significativo para el que vive ahí, esto es, no cerca de donde está su cama o alimento.

En general se debe evitar prestar toda la atención al recién llegado, y más bien se debe premiar con caricias y palabras al que vive en casa, para evitar celos o sentimientos de competencia. Darle “su lugar” al que llegó primero, ayudará a que la relación futura sea más amistosa. Los primeros días las mascotas recién presentadas no deben estar juntas sin supervisión, hasta estar seguros de que se llevan bien.

 

¿El perro nuevo es cachorro o adulto?

Cuando la mascota nueva es un cachorro, se requerirá un poco más de tiempo y paciencia para enseñarle las reglas y comportamientos esperados. El adulto quizá ya esté educado o por el contrario, si viene de un asilo, de la calle u otra casa, se deberán cambiar o modificar algunos hábitos.

El secreto relevante a considerar es que los perros responden muy bien a las rutinas y a las reglas claras y consistentes. Si de cachorro se le enseña a dormir en nuestra cama, cuando crezca querrá seguir haciéndolo; él no entenderá por qué si ya pesa 30 kg no debe hacerlo. Hay que ser consistentes desde el inicio sin importar si la mascota tiene dos meses o 14 años: se debe enseñarle lo que puede y no hacer; la coherencia del dueño le ayudará a tener una vida segura y feliz.

 

 

¿Cuáles son las necesidades básicas de una mascota?

Alimentación: lo ideal es tener en casa el alimento adecuado para el recién llegado, dependiendo de la etapa en la que se encuentre, será de cachorro, adulto o alimento especial. Si es posible, saber con anticipación qué marca o presentación consumía antes para continuarla o reemplazarla paulatinamente y evitar algún trastorno gastrointestinal.

En términos generales los cachorros comen de cuatro a cinco veces al día, y los adultos unas dos veces. Se debe establecer un lugar y de preferencia un horario fijo para ofrecer alimento. Siempre debe tener agua fresca a libre acceso.

Si ya vive otra mascota en casa, se separarán los platos de comida de cada uno para evitar conflictos por este recurso; preferentemente el recién llegado debe tener platos nuevos o distintos a los que usa su antecesor, al menos al principio, y el lugar de comida para cada uno debe ser claro.

Educación: desde el momento en que llega a casa la nueva mascota empieza la educación, sea adulto o cachorro, la forma de reaccionar y actuar del propietario le dirá qué es lo correcto y qué no. Si no es agradable que salte encima, no debe ser recompensado con caricias o atención; cuando esté sentado o más tranquilo, se le podrá acariciar o premiar con atención y palabras.

No es necesario ser rudo o infundirle miedo, basta con que no se le dé atención o caricias para que aprenda que va por buen o mal camino.

Siempre es recomendable que el nuevo reciba un entrenamiento básico, sobre todo los cachorros o los adultos a quienes no les enseñó cómo actuar dentro de una casa; puede acudirse a un entrenador, leer un buen libro sobre comportamiento o seguir los consejos generales del Médico Veterinario; lo importante es que los propietarios tengan acompañamiento para que la relación sea vivida con bienestar.

 

 

Conocimiento claro de espacios y pertenencias: al llegar a la nueva casa se debe tener ya asignado el lugar donde la mascota podrá orinar y evacuar. Si es cachorro al inicio deben ser espacios cercanos donde duerma y juegue, se pueden poner periódicos o pañales especiales para este fin y con el tiempo se irán recorriendo hacia el lugar deseado, una terraza, patio, u otro. Si es adulto se recomienda empezar a dar paseos varias veces al día para que identifique que esos serán los espacios donde pueda hacerlo.

Se sugiere que el primer lugar que explore o conozca al llegar a casa sea precisamente éste. Al inicio hay accidentes, pero siempre va a aprender; ayuda mucho tener un horario fijo de alimentación y corregir con paciencia.

Debe contar además con un espacio asignado donde dormir, una cama o cobija especial, y al menos inicialmente, que no comparta con algún congénere. Hay que tener una correa y collar para los paseos, así como una placa de identificación que incluya los datos claros del propietario. Contará con sus propios juguetes, para evitar que muerda otros objetos de la casa o entre en conflicto por el de otra mascota.

Definir tiempo para acompañarlo y ejercitarlo: necesita compañía de su nueva familia, si no se tiene suficiente tiempo disponible, es mejor valorar si llevarlo a casa es la mejor decisión. Hay que considerar su tamaño, raza y edad para saber si se tendrá el tiempo adecuado para acompañarlo y cubrir sus necesidades de actividad física y ejercicio. Los problemas que se desarrollan por no atender adecuadamente esta condición pueden ser ansiedad por separación, comportamientos destructivos, u otros.

Elegir un servicio médico: se debe elegir con anticipación quién atenderá a la nueva mascota, ya sea para continuar con el calendario de vacunación, para revisarla o atenderla en caso de enfermedad. Es recomendable una plática previa con su veterinario para estar preparados y resolver dudas e inquietudes.

 

Con todos estos sencillos consejos se podrá iniciar una de las relaciones que más proporciona calidad de vida y felicidad al ser humano: el tener la compañía de una mascota equilibrada y feliz. ¡Que haya mucho éxito!