¿Qué hago si me encuentro un polluelo?

Es relativamente común llegar a encontrarnos a un polluelo de alguna ave, ya sea en el piso, al caminar por la calle o por el parque, y nuestro primer instinto casi siempre es levantarlo. Sin embargo, podría ser que no sea la primera opción que tenemos para ayudar.

Pasos a seguir en esta situación:

  1. No hacer nada. Esto será antes de intentar tomarlo, ¿por qué? Porque muchas veces se trata de aves que apenas están aprendiendo a volar y los padres las están animando a hacerlo desde lo alto del árbol (o muy cerca de él), así que hay que observarla a una distancia prudente donde no la perdamos de vista, pero sin que se sienta invadida. Ahora bien, si se trata de una cría sin plumas, lo ideal es intentar localizar el nido y regresarla, ya que muchas de ellas caen al intentar buscar a sus padres que salieron por alimento.

 

 

  1. Ponerlo a salvo. Si pasaron varios minutos y no hay vista o señal de alguna otra ave, lo preferible es acercarse con cuidado y observar cómo se comporta: si pía, si intenta aletear o desplazarse. Se sujeta delicadamente con un pañuelo o papel, de preferencia de color blanco para poder visualizar algún parásito, ya que muchas aves silvestres son portadoras de parásitos o bacterias que pueden transmitirnos enfermedades. Lo llevaremos debajo del árbol más cercano, incluso cubrirlo con hojas o pasto, y si es posible, regresar en un par de horas o más para verificar si ahí sigue; si el pasto está removido probablemente la mamá volvió y tiene todo bajo control.
  2. ¿Hay que alimentarlo? Evitaremos ofrecerle alimentos que creemos pueden ayudarlo, como leche, pan remojado con agua o galletas; la mayoría de las aves que encontramos son de dieta granívora, no digieren harinas (¡ni mucho menos lactosa!), así que alimentarlo de manera inmediata podría provocarle la muerte. Por lo tanto, sólo debemos asegurarnos que respire y no muestre heridas o presencia de sangre; en caso de ser así sólo podemos limpiar suavemente con una gasa húmeda con agua.

 

 

  1. Nadie llega… Si transcurrió más de medio día y nadie regresó por él, lo podemos cubrir y mantenerlo en un recipiente o caja con calor suficiente para poder trasladarlo a un veterinario (si realmente decidimos ayudarlo y hacernos responsables). Podemos ofrecer fuentes de calor, ya sea a través de un foco (acercar la mano para verificar que no queme), calcetines rellenos de arroz calentados al microondas o botellas con agua caliente envueltas en un trapo para evitar quemaduras. Un veterinario especialista en aves nos asesorará sobre los cuidados que podemos ofrecerle y recomendar si existe la posibilidad de readaptarlo a la vida libre.

 

Especies protegidas

Ahora bien, si encontramos una especie protegida o un ave rapaz, lo ideal es avisar a las instituciones pertinentes de estos casos (como la Brigada Animal) para que pasen a recogerlo. Mientras llegan podemos supervisar que no se encuentre en peligro, pero evitaremos tomarlo por nuestra propia cuenta para evitar resultar seriamente heridos.