Infancias largas del reino animal

Sin duda, la infancia es una de las etapas que los humanos solemos disfrutar más; es un momento para crecer, recrearnos y, sobre todo, tener grandes aprendizajes que nos preparen hacia la vida adulta. Como tal, la infancia se define como el primer periodo de la vida que está comprendido entre el nacimiento y el inicio de la pubertad y los cambios hormonales (entre otros), que preparan a un organismo para alcanzar su capacidad reproductiva.

Según la Organización Mundial de Salud, en los humanos la infancia dura de ocho a diez años en promedio, sin embargo, en las demás especies los tiempos en los que se alcanza la pubertad varían, haciendo que la infancia pueda ser más larga o más corta.

Es importante mencionar que la duración de los eventos fisiológicos en los organismos tiene una relación estrecha con el tamaño corporal: mientras más grande es un animal, más lentos (y por lo tanto, largos) son sus procesos. Por dicha razón, aquellos más grandes tienden a tener infancias largas.

¿Quiénes son estos animales?

Sin duda, existen tres grandes especies, no sólo por su tamaño sino por su carisma, que se caracterizan por tener infancias largas, entre ellos los gorilas (con periodos que van de 10 a 13 años), las orcas (con ciclos de 10 a 12 años) y los elefantes (con etapas que van de los seis y hasta los 12 años). Sin embargo, no sólo hay mamíferos dentro de este grupo, ya que algunos autores mencionan que algunas variedades de cocodrilos pueden tener infancias tan largas como seis a 10 años.

Otro grupo de animales con periodos más cortos, pero no por ello menos carismáticos, incluye a los delfines y las morsas (de ocho a 10 años), las ballenas belugas (de ocho a nueve años), los hipopótamos y los monos capuchinos (siete a ocho años), los chimpancés (siete años en promedio), los pandas y los rinocerontes (de cinco a siete años); y algunas aves como los albatros (ocho a nueve años), la cacatúa palmera (de siete a ocho años) y el pingüino emperador (cinco a seis años).

La lista se va haciendo más grande en la medida en la que se reduce el periodo de duración de la infancia, sin embargo, aún tenemos especies muy interesantes como el manatí, el oso pardo, el oso polar y la jirafa (con periodos de tres a cinco años), el dromedario (tres a cuatro años), al igual que el perezoso de tres dedos, o el tapir (de dos a cuatro años) y el cisne (cinco años en promedio).

A pesar de todas estas variaciones de periodos infantiles en las diversas especies, no cabe duda de que todas ellas (incluyendo a aquellas que no enlistamos) son hermosas, particularmente cuando se trata de individuos en etapa infantil.

Se dice que este periodo es muy sensible debido a la alta capacidad de adaptación y aprendizaje que tienen los individuos en tal, ya que aquí es donde se define, en gran medida, nuestra personalidad de adultos; por esta razón debemos trabajar para tener niños ecológicamente responsables, que conozcan nuestra biodiversidad, nos ayuden a cuidar el planeta y a todos los que habitamos en él.