Animales que hibernan, además de los osos

Los humanos sobrevivimos al invierno haciendo acopio de comidas que nos gustan, buenas pelis, camita o sofá y mantita. Pero, en el reino animal, la hibernación resulta mucho más interesante. Conoce las especies de animales que hibernan, además de los osos, y conoce todo sobre sus peculiares formas de sobrevivir al helado invierno.

 

Ranas que se congelan

 

Las ranas de bosque o ranas de la madera, autóctonas de los Estados Unidos, hacen frente al frío colocándose entre la hojarasca y congelándose durante meses. Cuando el mercurio sube, estos polos de rana se derriten y se marchan saltando. “La capacidad de la rana de la madera es insuperable”, afirma Jon Constanzo, biólogo de la Universidad de Miami en Ohio.

¿Cómo lo hacen?

Su secreto yace en un anticongelante natural que evita que se formen letales cristales de hielo en las células de la rana cuando deja de latir y respirar. La reciente investigación de Constanzo también sugiere que no orinar las ayuda a sobrevivir. Los niveles de urea, la principal sustancia química de la orina, se multiplican por 50 durante la hibernación y la flora intestinal convierte esos desechos en nitrógeno, que amortigua el frío.

 

Aves durmientes

 

Mientras sus amigas emplumadas viajan al sur, el chotacabras pachacua de Norteamérica cae en un sueño estacional que inspiró a los indios hopi a ponerle el nombre de “hölchoko”, (el que duerme).

Cuando su dieta de insectos empieza a escasear, el chotacabras pasa los días de invierno en un estado de inactividad total único entre las aves. Los animales reducen la temperatura corporal a 5 grados Celsius y disminuyen el consumo de oxígeno un 90 por ciento.

“Se sientan en el suelo junto a un nopal y no se mueven, ni siquiera si los coges”, afirma Mark Brigham, biólogo de la Universidad de Reina en Saskatchewan. “Mi estudiante construyó un refugio sobre ellos y algunas aves se quedaron allí sin moverse durante 10 semanas”.

Brigham compara el estilo de vida de esas aves con el de los murciélagos que hibernan, pero están mucho más expuestas al peligro: el explorador del siglo XIX Meriwether Lewis describió cómo había apuñalado a uno con un cuchillo. “Son muy extraños, sin duda”, afirma Brigham. “Es un misterio por qué lo hacen los chotacabras pero no otras aves”.

 

Murciélago japonés

 

El murciélago japonés Murina ussuriensis, del tamaño de una pelota de golf, pasa a ser, junto al oso polar, el único mamífero que hiberna en nieve para sobrevivir al invierno. Pero a diferencia de los osos, no tienen capas de grasa ni pelo que los aíslen. Para sobrevivir, disminuyen drásticamente su temperatura corporal y su ritmo cardiaco, minimizando el gasto energético.
Antes, no se sabía dónde pasaban los gélidos meses invernales, pero tras años de observación, los científicos aseguran que hibernan en hoyos cilíndricos bajo la nieve. Imágenes termográficas demuestran que aumentan rápidamente su temperatura corporal antes de emprender el vuelo. Salen poco después de que la nieve comience a derretirse y las madrigueras queden al descubierto. Los murciélagos pueden hibernar en la nieve porque les protege de depredadores, y les proporciona agua y aislamiento térmico.

Tortugas que respiran por el trasero

 

Los estanques norteamericanos cambian drásticamente del verano al invierno y las tortugas pintadas cambian con ellos. Cuando sus piscinas favoritas quedan cubiertas de hielo, estos reptiles reducen su temperatura corporal y ralentizan su metabolismo un 95 %. Con todo, necesitan algo de oxígeno.

“Son animales que respiran con pulmones y no pueden salir a la superficie para respirar aire durante la mitad de sus vidas”, explica Jacqueline Litzgus, ecóloga de la Universidad Laurentian en Ontario. “Me parecen alucinantes”.

En su lugar, las tortugas que hibernan obtienen el oxígeno limitado que necesitan a través del trasero en un proceso denominado respiración cloacal. Los vasos sanguíneos que rodean la cloaca —un orificio polivalente presente en muchos reptiles— son capaces de absorber oxígeno directamente del agua.

 

Lémures aletargados

 

El único primate que hiberna, depende de su cola para sobrevivir a los siete meses de estación seca de Madagascar. Los lémures enanos de cola gruesa pasan la mitad del año en un estado de letargo y viven de las grasas que han almacenado en la cola durante el festín previo a la hibernación.

Mientras se recluyen en árboles huecos, la temperatura corporal de los lémures desciende, su ritmo cardíaco desciende de 180 latidos por minuto a cuatro y respiran solo una vez cada 10 a 15 minutos.

En mamíferos, mantener largos periodos de letargo es complejo. El cerebro deja de funcionar a temperaturas corporales inferiores a 20 grados Celsius, el sueño no puede ocurrir en un cerebro inactivo y los largos periodos de privación de sueño provocan la muerte.

Pero “el lémur enano resuelve este problema”, explica Peter Klopfer, biólogo de la Universidad de Duke. “En intervalos de unos pocos días a unas pocas semanas, aumenta su temperatura corporal durante unas horas lo suficiente para permitir que el cerebro vuelva a funcionar”.

“Entonces, los lémures atraviesan episodios de sueño REM durante unas pocas horas. Eso ocurre varias veces a lo largo de seis o siete meses».

 

Supervivientes extremos

 

Quizá los tardígrados parezcan humildes criaturas microscópicas, pero en lo que a supervivencia en un estado latente se refiere, son quizá los animales más impresionantes de la Tierra. Los denominados “osos de agua” pueden sobrevivir sin comida ni agua durante 30 años gracias a la criptobiosis, estado durante el cual se deshacen de la mayor parte del agua del cuerpo y se convierten en una bolita seca.

Los tardígrados han sido sometidos –y han sobrevivido– a temperaturas máximas 151 grados Celsius y mínimas de -272,8 grados Celsius, unos extremos que no existen en la naturaleza. Los investigadores incluso los han sometido a dosis altas de radiación y los han mandado al vacío del espacio, y en ambas ocasiones salieron ilesos. De hecho, es probable que los tardígrados fueran capaces de sobrevivir a cualquier situación apocalíptica que se nos ocurriera.

 

Y tú, ¿pensabas que el invierno era duro?