¿Cuándo se recurre a la cesárea?

La cesárea es una cirugía que se realiza con frecuencia en la práctica médica de perras y gatas. El objetivo es obtener a los cachorros del útero de la hembra tan rápido como sea posible para preservar su salud y la de su madre. Antes de pensar en realizar una cesárea e inclusive permitir la cruza de una perra o gata, es recomendable conocer su estado general de salud, actualizar el cuadro de medicina preventiva y hacer un diagnóstico de enfermedades de transmisión sexual, tanto en ella como en el macho. A continuación mencionaremos los factores predisponentes para considerar la cesárea.

Perras y gatas de razas braquicéfalas

Son aquellas con hocicos chatos y cráneo ancho, que tienen gran predisposición a tener dificultades al parto por su conformación anatómica. Estas razas desarrollan productos con una cabeza prominente que, en muchas ocasiones, no puede pasar libremente por el canal de parto, cuyo diámetro está determinado por los huesos que conforman la cavidad pélvica, “atorándose” durante la labor de parto.

¿De qué se trata la cirugía?

Esta intervención tiene dos variantes: la primera se practica con mayor frecuencia en mascotas y consiste en “esterilizar” (retirando útero y ovarios) a la madre o preservando el aparato reproductor íntegro y sólo obtener a los cachorros; esta última suele practicarse en perras que pertenecen a algún criadero.

En ambos casos se hace una laparotomía (cirugía rutinaria hacia el interior del abdomen), se expone el útero, el cual es incidido en la porción del cuerpo para extraer a cada cachorro junto con su placenta, y se entregan a un veterinario preparado para recibirlos y reanimarlos de inmediato. En el caso de realizar la “esterilización”, se procede además a extraer los ovarios y el útero. Cuando el tutor de la perra decide no esterilizar, el útero se cierra, se regresa al abdomen y se realiza un cierre de todos los tejidos incididos.

Con respecto a los cachorros, deben someterse a un proceso de reanimación, ya que los medicamentos anestésicos utilizados en la madre los afectan directamente. Las metas iniciales son retirar todas las membranas de la placenta de vías respiratorias y cavidad oral, estimular la respiración, mantener la temperatura, retirar el meconio y ligar el cordón umbilical. El porcentaje de éxito de las maniobras de resucitación es variable y depende en gran medida de enfermedades que afecten la salud de los recién nacidos o del estado de sufrimiento fetal en el que se realice la cirugía cuando hay dificultades al parto. 

Cesárea de urgencia

Si bien hay razas predispuestas a pasar por una cesárea como parte de su cuidado reproductivo, se debe contemplar que cualquier perra o gata gestante es proclive a requerir una cesárea de urgencia si desarrolla distocia (complicaciones al parto). Por ello es de gran importancia dar seguimiento a la gestación y conocer los datos mínimos para tomar una decisión adecuada, los cuales son, como ya se mencionó, el tamaño de la camada, la viabilidad, la ausencia de sufrimiento fetal y fecha estimada de parto. Con esta información y la guía cercana del veterinario se puede distinguir entre un parto normal y una distocia.                                   

Dentro de los signos más comunes de distocia que ameritan atención de urgencia están el que haya un intervalo de más de 30 minutos entre la expulsión de un cachorro y otro, o la expulsión de uteroverdina (secreción verdosa originada del desprendimiento de la placenta) sin expulsión de cachorros en los próximos 10 minutos.

En el caso particular de las gatas, pueden suspender la labor de parto por varias horas. Sin embargo, este descanso no debe de rebasar las seis horas. Cualquiera de estos eventos marca la pauta para interrumpir el parto natural y acudir de urgencia a un hospital veterinario.

Cuidados posteriores a la cirugía

Una vez que la madre se ha recuperado inmediatamente después de la cirugía se debe verificar que exista producción de calostro en las mamas y estimular a los cachorros para alimentarse. Este proceso es de vital importancia, ya que el calostro sólo es aprovechado por las crías en las primeras 36 horas después de nacidas y es la forma natural de adquirir las defensas de la madre.

Respecto a ella, se debe tener presente el dolor que siente, ya que no se recomienda el uso de varios analgésicos durante la cirugía, ya que afectan los signos vitales de sus cachorros. Estos medicamentos serán aplicados por el veterinario después de la cesárea y también prescribirá los fármacos pertinentes para el cuidado posterior en casa.

La herida producida suele cicatrizar en un periodo entre siete y 12 días, siempre y cuando no existan complicaciones como infecciones o rechazo al material de sutura. Todos los cuidados al respecto de la incisión deben ser consultados con el veterinario y estar en contacto con él ante alguna anormalidad como enrojecimiento, cualquier tipo de secreción o signos de dolor.

Impacto de la cesárea en la conducta materna

Esta conducta se estimula durante el parto a través de la liberación de hormonas y el estímulo neurológico sobre el canal de parto, así como la estimulación de los cachorros con su aroma e interacción casi inmediata con la madre. Hay que recordar que cuando se realiza una cesárea, estos estímulos son interrumpidos abruptamente, así que ella, al despertar de la cirugía, va a carecer de señales que la aproximen para cuidar de sus cachorros.

Si bien la recomendación general es evitar la interacción del humano entre la relación madre-crías, en este caso es importante la vigilancia de estas últimas para verificar su temperatura, alimentación y eliminación adecuada, ya que existe una alta probabilidad de que los perritos nacidos por cesárea requieran de crianza artificial, inclusive durante las primeras tres semanas de vida.

Algunas conclusiones

La cesárea es un procedimiento que se realiza con mucha frecuencia en la medicina veterinaria de perras y gatas. Cuando se hace de manera programada, el porcentaje de supervivencia de los cachorros es significativamente mayor, así como la salud y pronóstico de la madre en comparación con una cirugía de urgencia.

Para estimar la salud de ambas partes se recomienda acudir con el Médico Veterinario incluso antes de cruzarla, con el objetivo de llevar a cabo una medicina preventiva, conocer su estado de salud general y hacer el diagnóstico de gestación en el momento oportuno después de la cruza o inseminación. Se debe tomar en cuenta que la cirugía requiere un tiempo de recuperación de la madre y que su conducta para el cuidado de los cachorros puede verse afectada, teniendo que proveer la crianza y cuidado inmediato de los bebés en su primera etapa de vida.