Beneficios de los perros niñera

“El perro le enseña al niño la fidelidad,

la  perseverancia…y a dar tres vueltas antes de acostarse”

Robert Charles Benchey, humorista norteamericano (1889-1945)

El perro lleva acompañando al ser humano desde hace siglos como un animal que aunque en su origen era útil para labores de cacería, pastoreo y  usos relacionados con labores del campo, también empezó siendo un animal de compañía que poco a poco se fue introduciendo en los hogares del todo el mundo. A lo largo de los siglos los humanos hemos ido creando razas y en la actualidad se pueden encontrar cientos de razas con características muy distintas con respecto al  tamaño, el pelaje, el carácter, el peso, etc. Aunque no todos los perros son adecuados para una convivencia con menores, existen una serie de razas que son perfectas para hogares con niños por su carácter calmado, por la paciencia y por ser ideales para el juego. El comportamiento del perro es una característica   fundamental a la hora de elegir un ejemplar  para un hogar con niños.

Desde sus orígenes  hasta nuestros días, los animales de compañía  han desempeñado un papel muy importante  en el desarrollo de los niños, no solo como guardianes protectores. Llevar  un perro a casa puede traer además de cariño y alegría, muchos beneficios. Gracias a esta estrecha convivencia, los perros son modelos a seguir en  las distintas etapas de los pequeños, estos aprenden  valores fundamentales, conocimientos básicos sobre la vida,  la muerte, el crecimiento, el sexo,  la reproducción, la salud, el dolor, la enfermedad, la  higiene y alimentación.

A los niños les encanta recibir un cachorro nuevo en la familia, pero generalmente no están al tanto de la gran responsabilidad que conlleva cuidar de él. Los padres adquieren perros para sus hijos por múltiples razones: Para que adquieran responsabilidades (cuestionable dependiendo de la edad de los niño y/o jóvenes), para que aprendan algo sobre un ser vivo, para divertirse, o simplemente para que sea un compañero (perros niñera). Los niños desarrollan la ternura  mejorando  aspectos de su personalidad, aprecian a un compañero que no es crítico con ellos y que les recibe entusiastamente en cualquier circunstancia.

Los beneficios que aportan los perros niñera son innumerables

La compañía de un animal puede mejorar la calidad de vida de todo ser humano, preservan el equilibrio físico y mental, facilitan la recreación, reducen el estrés y aminoran  algunos estados  de depresión. En los niños juegan un rol aún más importante, porque también contribuyen en su desarrollo educativo y social, ya que los obliga a asumir responsabilidades, aumenta su autoestima  repercutiendo en una mejor  integración familiar. Los animales fomentan la responsabilidad y el respeto a las expresiones de vida, desarrollan la capacidad para cuidar de alguien; también generan experiencias y sentimientos de competencia y seguridad, dos sentidos a desarrollar para conseguir un equilibrio emocional del niño.

Está demostrado que las personas que en la niñez tuvieron  contacto con una mascota encuentran menos dificultades para mantener una relación interpersonal positiva. La relación con las mascotas contribuye a fomentar la alegría, eliminar la tristeza y las sensaciones de amenaza. Asimismo, de manera inherente  aprendemos muchas cosas  de ellos sin constantes explicaciones. El primer concepto que asocia la mayoría de los niños, en cuanto a la relación con su mascota, es el de cuidar, también los de jugar y alimentar. De esta manera, se fomentan los valores de responsabilidad que los animales de compañía transmiten a los pequeños. Los lazos afectivos con el animal de compañía ayudan a superar la sensación de miedo o tristeza, pues el niño recurre de forma habitual a su perro para abrazarle y encontrar alivio ante estas situaciones. Este comportamiento se repite cuando al niño se le presenta un problema, ya que busca a su mascota como fuente de consuelo en la misma medida que a sus padres. El 50% de los niños asocia al perro como compañero de actividades y juegos,  incluso ocho de cada diez niños de entre 9 y 12 años prefieren jugar con su mascota antes que con videojuegos.

El perro y él bebé.

Se puede crear una maravillosa relación desde bebé. El perro es capaz de aprender a cuidarlo y protegerlo  como si fuera de su propia jauría. Incluso les toleran impertinencias que no permitirían a un adulto. El adulto deberá de encargarse de fomentar esta relación entre ambos. El  perro deberá asociar al bebé con la familia y a buenos momentos y actividades compartidas entre ambos: leer un cuento a ambos, pasear con el perro juntos, jugar con el perro delante del bebé. Fomentar la empatía  hacia el perro, demostrando cariño hacia la mascota. Cuando acaricien al niño en presencia del perro, hagan lo mismo con la mascota para que no se sienta marginada. La mascota va a ser una experiencia única durante el crecimiento de un niño, ya que va a aprender sobre el amor incondicional, la responsabilidad y el respeto.

Las siguientes son algunas de las maneras para enseñarle al niño a cuidar de forma responsable y cariñosa a su mascota:

  • Orientación sobre la alimentación 
  • Asegurarse que siempre tenga agua en su recipiente.
  • Acompañar al perro en sus paseos, mostrándole como manipular la correa
  • Participar en la higiene de su mascota.
  • Enseñarle a jugar con su mascota.
  • Familiarizarle con los materiales de juego de la mascota. 

En una  investigación con niños en edad preescolar, psicólogos de la Universidad Estatal de Oregon encontraron que, enseñar a los niños a cuidar un cachorro, aumenta sus capacidades sociales para el futuro. Tener mascota hace que los niños cooperen más y participen más, esta empatía la pueden aplicar después hacia las relaciones con otros niños.

El perro en particular  da ejemplo de expresividad, aceptación, fidelidad y lealtad, satisfacción ante pequeños regalos, enseña a los niños a saber estar solos si es necesario, a adaptarse a las normas de la familia y de la convivencia.

El gato en particular enseña autonomía e independencia, ya que no siempre responde a las peticiones de juego o interactividad con el niño, entrena a los niños a ser observadores y precavidos.

Perros apropiados para niños

Por supuesto que  existen  muchas razas  (podemos hablar inclusive de cientos) para la convivencia con niños, sin olvidar también a  los mestizos. Sin embargo, ante tal variedad frecuentemente nos enfrentamos a la difícil situación de elegir al perro adecuado. La compatibilidad entre el temperamento de los perros y de los niños probablemente sea el factor  más importante a considerar para que se puedan cumplir con los objetivos  de esta relación, sin olvidarnos de aquellos factores como espacio en la casa, tiempo para atender a la mascota, número de familiares, presencia de otros animales, etc. Un ejemplar que puede ser el ideal para un hogar puede no serlo para otra familia  con características y necesidades diferentes.

Para poder  lograr esta compatibilidad  entre perro e individuo debemos considerar lo siguiente. De manera general  la conducta humana (incluyendo a los niños) se puede evaluar partiendo de dos ejes rectores que son la emotividad y la dominancia, así  podemos tener personas en una escala del 1 al 10,  muy dominantes calificadas con 10 y nada dominantes calificadas con 1 y personas muy emotivas calificadas con 10 y poco emotivas con 1. Cada individuo con base en su evaluación personal  sabría que calificaciones obtendría, también esto nos serviría para calificar a las personas que nos rodean. A pesar de la corta edad de los niños, son capaces de ser evaluados bajo este método. Esta evaluación nos ayuda a predecir un poco la conducta general de las personas frente a distintas situaciones, incluyendo la posible reacción ante una futura mascota.

Por el lado de las mascotas, tendríamos que realizar una evaluación muy similar, existen tablas para las distintas razas, que nos mencionan algunos de estos aspectos que tenemos que evaluar como: que tan dominantes son, que tan activos son, si son independientes o no, tolerancia con otras especies, etc.

Todo esto lo podemos investigar en distintas fuentes bibliográficas, Internet puede ser de mucha ayuda, sin embargo en mi experiencia hay muchas publicaciones con información errónea que en lugar de ayudar confunden  más. Lo mejor será consultar con un profesional (Veterinarios capacitados en este tema, etólogos, entrenadores certificados, criadores responsables). Teniendo la información de ambas partes será más objetiva  la selección de la futura mascota que nos apoyara en la difícil etapa de la infancia. A continuación remarcamos algunos de  los beneficios de esta relación.

Beneficios para la salud:

a.   Disminuye el stress, lo que ayuda a que sean  niños menos agresivos.

b.    Mejora la autoestima, pues se sienten queridos por su mascota

c.    Disminuye el número de afecciones psicosomáticas: ansiedad, dolor de cabeza o abdominal, alteraciones del apetito, o problemas cutáneos.

d.    Exige un incremento en la actividad física, hecho de relevada importancia, dado el sedentarismo que hoy en día padecen los niños.

e.   Regula el ritmo cardiaco y la tensión arterial, el mero acto de acariciar nuestra mascota.

Beneficios sociales:

a   se beneficia de las relaciones sociales en la calle,  al atraer la atención de otros e iniciar conversaciones, estableciendo incluso nuevas relaciones.

b.    Acelera el desarrollo psicomotor a través del juego, el ejercicio, la persecución, las risas, etc.

c.    Les aporta seguridad cuando los padres están ausentes.

d.    Invita a los niños a imitar a los adultos en su rol de cuidadores, por lo que ellos pasan a ser los papás de la mascota y esto hace que desarrollen el valor de la responsabilidad.

e.      Se crea una relación de confianza mutua que promueve el conocimiento de sí mismo

f.    Proporciona aceptación y amor sin prejuicios

 Además de los beneficios descritos en los niños sanos, hay una larga lista de aptitudes positivas que se usan hoy en día en fisioterapia infantil, en la terapia asistida con animales para niños con capacidades diferentes, como el autismo, el síndrome de Asperger, la hiperactividad y las discapacidades psíquicas, etc. Como hemos visto la función de los perros niñeras va mucho más allá de la simple protección y resguardo de los niños.