Por ser declarados una plaga, los tigres están al borde de la extinción

De acuerdo con datos del World Wildlife Fund (WWF), los tigres han disminuido sus números un 95 % y ahora sólo habitan el 40 % del área que solían cubrir, por lo que más de una subespecie se encuentra en peligro. Éste es el caso del tigre de Amoy, mejor conocido como el tigre del sur de China, que desde 1994 se encuentra en listado como en peligro crítico de extinción en la Lista Roja de la UICN.

 

A la fecha se desconoce el número de tigres de Amoy en la vida silvestre por lo que se cree que está extinto en este medio ya que no ha habido un solo avistamiento en más de 25 años, de acuerdo con WWF. La única esperanza de esta especie, así como muchas otras, son los ejemplares que habitan en cautiverios y zoológicos, que con programas de reintroducción podrían volver a poblar las tierras que anteriormente eran suyas.

 

 

El caso de este tigre es tan especial porque si bien los factores que contribuyeron a su extinción en la vida silvestre son similares a los demás casos, en éste, un gran factor que disminuyó su población de forma crítica fue la caza indiscriminada del animal.

 

La caza indiscriminada comenzó hacia 1950, bajo el régimen de Mao Zedong, el “padre” fundador de la República Popular China, que declaró al tigre Amoy como una peste, y no fue la única especie que sufrió bajo esta clasificación, los leopardos y los lobos también fueron considerados una peste. El argumento para declararlos una peste se basó en el número de reportes de estos animales atacando a humanos o sus ganados, así que en una pésima medida de seguridad, el gobierno permitió la caza sin llevar un control de población que no sólo asegurara que en efecto eran una plaga, sino que no diezmara sus poblaciones y las llevara al borde de la extinción.

 

 

Este permiso estuvo vigente por casi tres décadas, hasta que en 1979 se prohibió la caza, años más tarde en 1995, el gobierno chino declaró que la conservación de los tigres del sur de China sería una prioridad. No obstante, el daño estaba hecho y hasta el momento ha sido prácticamente irreversible.

 

La situación de los tigres en China ya no sólo se reduce al éxito de la reinserción de los animales a la vida salvaje —así como los retos que se enfrentan ante la reproducción exitosa de la especie, en particular cuando se reportan menos de 50 tigres en los zoológicos de dicho país—, sino que la población de las presas usuales de esta especie también han reducido sus números, al tiempo que la deforestación se ha encargado de reducir aún más el hábitat natural. WWF reporta que los espacios silvestres de China donde podrían habitar están densamente fragmentados abarcando cada uno menos de 500 kilómetros cuadrados, lo cual es demasiado pequeño para que una población de tigres se desarrolle adecuadamente.

 

 

Hasta el momento, existen fundaciones dedicadas a la conservación de los tigres, las cuales puedes apoyar adoptando a un tigre de forma simbólica y de manera económica, como el propio World Wild Fund o Save China’s Tigers.