Llegada de otra ave a la familia

MVZ Laura Martínez León.

Las aves, en general, son gregarias y bastante sociables, les gusta estar acompañadas y vocalizar la mayor parte del día para comunicarse entre ellas; por lo tanto, tenerlas como animal de compañía implica un esfuerzo de tiempo invertido para mantener una convivencia directa y paciencia a la hora de manejarlas y así evitar problemas de conducta. Por ello lo ideal sería que tengan como mínimo un compañero para convivir y desarrollar ciertas conductas naturales.

Si hemos optado por la opción de adquirir otro ejemplar, mencionaremos algunos pasos que hay que seguir para una mejor habituación del nuevo integrante y disminuir el estrés tanto para el foráneo como para el ave que ya está con nosotros.

 

Misma especie

Lo ideal al juntar o buscarle un compañero, es que sea de su misma especie, e incluso del sexo opuesto; el problema es que para la mayoría de las especies esto último sólo puede resolverse con una prueba de ADN para realizar el sexado.

Hay que tener cuidado si se juntan aves de diferentes tamaños (un loro amazona con un periquito), porque podría haber accidentes que terminarán en graves daños como fracturas y hasta la muerte. El carácter de cada ave es particular y entre especies es más notorio; podremos tener diferentes aves, pero mejor que cada una esté en jaulas aparte y supervisaremos siempre la hora del juego o convivencia.

Cuarentena

No importa si el nuevo ejemplar fue adquirido en un criadero o una tienda de mascotas, será obligatorio mantenerlo en cuarentena (otra habitación donde no haya otras aves). En este periodo observaremos su conducta, sus heces, cómo come (y qué alimentos), con el fin de identificar algún signo de enfermedad.

También ayudará a disminuir el estrés por el cambio de casa, acostumbrarlo a nuestra presencia e incluso al manejo. Se recomienda realizarle un estudio parasitológico para descartar parásitos. La limpieza diaria de la jaula ayudará a disminuir la acumulación de bacterias que podrían propagarse.

Introducción

Pasada la cuarenta y con un estado de salud óptimo (avalado por un veterinario especialista en aves), podemos primero colocar la jaula en la misma habitación de la otra ave. Dependiendo del grado de estrés que presente, podrán estar una al lado de la otra para ver si existen conductas agresivas o de ansiedad; este periodo requerirá de mucha atención y paciencia donde nos involucraremos si queremos socializarlas y posteriormente juntarlas en una misma jaula.

Deben considerarse varios aspectos que ayudarán o imposibilitarán la convivencia, como la edad: se recomienda sean juveniles, ya que un adulto es difícil que acepte a un compañero si se acostumbró a estar solo la mayor parte de su vida. El tipo de manejo previo influye en el carácter (nervioso, agresivo); por lo tanto, lo primero sería trabajar esto con el nuevo antes de juntarlo con otro.

Si nuestra idea es que no estén solos, favorecerá la compañía y entretenimiento con otra ave, pero nuestra atención es primordial para que desarrollen una conducta lo más natural posible.