Hurones en la familia

La mayoría de las personas que integran por primera vez un hurón a sus familias no saben de la gran aventura que están por vivir. Aunque de forma errónea, al ser tan pequeños y comparados frecuentemente con roedores, estos pequeños mustélidos logran expresarnos infinidad de sentimientos, logrando ganarse el corazón de quienes tienen la oportunidad de vivir a su lado.

Es cierto que no se expresan igual que los perros, además sus vocalizaciones no siempre las escuchamos y nos cuesta un poco de tiempo conocer su significado.

 

 

Si deseas formen parte de tu familia debes saber lo siguiente:

  • No son perros. Aunque parece una afirmación obvia, solemos compararlos en casi todo con el animal de compañía más conocido. Si les permitimos expresarse y desarrollarse con su propia personalidad, será más sencillo conocerlos, encariñarse y terminar amando su tenacidad, terquedad y su espíritu aventurero.
  • Tampoco son gatos. Igual de obvia que la anterior, pero de mucha importancia. Los hurones requieren de más cuidados que los gatos. Debes tomar muy en cuenta esto, pero te garantizo no te arrepentirás.
  • ¡Mucho menos son roedores! Vas a descubrir que son muy expresivos, se enojan, curiosean, se divierten, son intrépidos, adoran jugar con la gente o con otros animales y disfrutan mucho de tu compañía y del resto de la familia, ¡siempre y cuando los otros miembros no sean roedores o aves!
  • No miden bien el peligro. Una de dos, o no son buenos para medir los riesgos o son demasiado intrépidos… Los hurones suelen lanzarse de casi cualquier lado, no miden distancias cuando la cama se termina y no perciben que si se acercan mucho a la orilla de una ventana, pueden caer al vacío. Así que aunque parezca divertido, no permitas cosas arriesgadas como lanzarse de la cama, silla, mesa, sillón, mucho menos de la ventana.

 

 

  • Desarrollo con bebés. Un infante no puede cuidar de sí mismo, ni cuenta aún con habilidades motrices para convivir con un hurón (u otros animales de compañía), así que lo mejor es esperar a que llegue a una edad en la que coordine bien sus movimientos, sea responsable de su persona y posea la sensibilidad de poder compartir con otro pequeño ser vivo, como un hurón. Además, cada uno debe tener su espacio que debe ser respetado hasta que llegue el momento oportuno de convivir todos juntos.
  • Requieren de cuidados durante las vacaciones. ¿Contemplas que te acompañe a la playa o piensas dejarlo en casa? Es importante consideres esos pequeños detalles. Es necesario conozcas algún lugar donde puedan cuidarlo durante tu ausencia o lo encargues con un familiar o vecino de confianza con conocimientos sobre la especie para que lo cuide durante tu ausencia.
  • Viven de 5 a 8 años: Es un gran compromiso al principio, sin embargo, te garantizo que con el tiempo desearás que viva 100 años. La relación con un hurón puede llegar a convertirse en una experiencia enriquecedora y muy satisfactoria en tu vida.

Los hurones son sumamente expresivos… siempre que te des la oportunidad de conocer más sobre su peculiar lenguaje.