Un nuevo miembro en la familia

Los gatos son animales muy sensibles y cualquier cambio puede afectarlos: se pueden estresar sólo cambiando la distribución del mobiliario. Ahora imagina el estrés que tu minino puede sentir cuando hay una alteración brusca y permanente, como la llegada de un bebé, otro gato o un perro. En cualquiera de esos casos y si no realizas los procedimientos adecuados, puede sufrir mucho y desarrollar problemas de conducta; es por esto que te daremos algunos tips para que la llegada de un nuevo miembro de la familia sea disfrutada por todos.

 

Si es un perro o gato nuevo

Cuando llegue el nuevo integrante del clan, manténlos separados y crea un espacio de transición para ese otro animalito. Dicha área debe ser segura y la puerta debe estar siempre cerrada para evitar accidentes.

  • Debes proveer todo lo que pueda necesitar el gato: comida (siempre dispuesta), agua, arenero, percheros a diferentes alturas, lugares para esconderse, postes para arañar, juguetes, entre otros.
  • Uso de feromonas: para los gatos existen feromonas sintéticas diseñadas para que el proceso de hacer amigos sea más fácil; se deben colocar en difusor unas dos semanas antes de la introducción del animal nuevo (abajo se explicará más al respecto).
  • Debes proveer todo lo que pueda necesitar el perro: comida en horarios fijos, agua, juguetes, así como tiempo para juego y paseos.
  • Uso de feromonas: colocar feromonas de relajación en difusor o en collar para el perro, le ayudarán a estar más relajado y aceptar más rápidamente al gato.
  • Intercambio de territorios: cuando el novel felino parezca ya establecido confortablemente en el cuarto de transición, empieza a rotar los lugares de segregación. Es decir, un día el residente estará en el cuarto de transición y el otro estará en toda la casa (y viceversa).

 

No olvides sacar de la habitación cualquier objeto de valor o que pudiera ser peligroso para el perro o el gato (plantas, cordones eléctricos, cuerdas y demás). Además debes identificar actividades favoritas o recompensas para cada uno.

 

Feromonas: grandes aliadas en unir felinos

Los gatos se reconocen como familia cuando forman un olor de colonia o clan; las feromonas ayudan a que esto suceda al mismo tiempo que harás una asociación positiva entre ellos. Para esto necesitarás una gasa o trapo, sin ningún olor, con el cual colectarás feromonas del gato residente.

Para colectarlas debes frotar la gasa de la comisura de los labios a la base de las orejas y entre las orejas, mientras premias con algo que le guste mucho. Debes hacerlo de la forma en que restriega su carita contra personas o muebles. Ahora permite al gato nuevo oler la gasa y después restriégala sobre su cuerpo (premia también). Deberás hacer la transferencia de feromonas al menos tres veces al día, aunque entre más lo hagas es mejor.

Este procedimiento durará aproximadamente una semana del gato residente al nuevo. A la segunda semana sumarás otra gasa que llevará el olor del recién llegado al residente, y a partir de la tercera semana harás todo el procedimiento con una sola gasa de ida y vuelta. No olvides premiar cada vez que colectas y pones feromonas.

No obstante, en el caso de perros y gatos esta transferencia no funciona igual porque las feromonas son específicas por especie, pero puedes tomar olor de cada uno de ellos en trapitos y ponerlos debajo del plato de comida del otro, con el fin de que hagan asociaciones positivas de la “presencia” del otro animal a algo muy bueno como es la comida.

 

¿Ya están listos para convivir en el mismo espacio?

Coloca el arenero en donde el gato no sea molestado. Este es un punto muy importante a considerar. A muchos perros les gusta comer excremento de gato, parece que es muy apetitoso para ellos, por lo que es fácil que el can identifique cuando su compañero felino va al arenero y aproveche para molestarlo o comer sus heces.

Instala repisas. De tal manera que haya un “segundo piso” para el minino, así tendrá la posibilidad de huir cuando lo necesite.

Introducciones visuales. Una vez que preparaste a tu felino mediante los olores al nuevo miembro de la familia y los notes a ambos relajados, comienza con introducciones visuales muy cortas (menos de cinco minutos). Entre más puedas hacer, mejor.

Los animales deben estar contenidos de alguna forma (en jaulas, con arneses o correas, detrás de puertas con ventanas) de forma que puedan verse, pero sin contacto físico.

Ejercicio 1. Durante los encuentros visuales debes hacer lo siguiente:

  • Comienza por establecer una distancia de presentación en la que ambos puedan verse, pero se muestren relajados y más interesados en el premio.
  • Para estos ejercicios requerirás de dos personas; cada una debe premiar al perro o al gato.
  • Haz que se vean, y si uno hace contacto visual con el otro y permanece relajado, premia.
  • ¿Cuándo premiar? Si y sólo si suceden dos cosas: el residente está relajado estando el otro animal presente.

 

Alejarse o terminar la sesión si hay tensión

Realiza lo anterior todos los días, de dos a tres veces, y disminuye la distancia paulatinamente.

Una vez que permanezcan relajados estando muy cerca en estática, comienza a hacerlo en movimiento. Recuerda comenzar desde lejos e irte acercando poco a poco.

Trata de que ellos realicen una actividad favorita (juego) en sus respectivas locaciones durante estos contactos visuales. A continuación debes permitirles tener contacto físico supervisado y estar listo para interrumpir cualquier presentación de conducta agresiva, si ocurriera.

Nota: Nunca debes manejar animales que estén en estado de excitación agresiva, porque pueden redirigir rápidamente su agresión hacia el objetivo más cercano.

Con repeticiones exitosas, los periodos de interacción se pueden incrementar de forma gradual en duración y la supervisión humana se puede reducir poco a poco hasta que los animales vivan en armonía.

 

¿Y si llega un bebé?

Sin duda va a traer muchos cambios en la casa: llantos, olores, cambio de horarios, de muebles, visitas, entre otros. Por ello durante los últimos meses del embarazo, los futuros papás deben hacer simulacros de lo que piensan va a cambiar la vida de la familia, y con base en esto tomar decisiones importantes.

Ejercicio 2. Consistirá en escribir las nuevas reglas familiares. Ahí se indicará lo que estará permitido que el gato haga y lo que no, así como la consecuencia a ambas conductas.  

Ejemplo: el cuarto del bebé permanecerá abierto para escucharlo por si llora.

  • Regla: el gato podrá entrar a esta habitación, pero no subir a la cuna.
  • Consecuencia 1: si entra ahí, pero no sube a la cuna, se le premia con caricias y se le dice “¡muy bien!”.
  • Consecuencia 2: si se sube a la cuna, se le retirará de la recamara y se dejará unos minutos en “tiempo fuera” en otra habitación.

Para hacer cumplir las reglas a tu felino puedes hacer varias cosas, empezando por modificar el ambiente (tal vez cerrar la puerta y comprar un monitor de llanto para oírlo), o también puedes entrenarlo para que no entre a ese cuarto. No olvides que para este tipo de entrenamientos debes recurrir a un experto, pues no es “un perro chiquito” y no cualquiera está capacitado como etólogo de gatos.

Esto se debe hacer con cada aspecto de la nueva rutina, recordando siempre que el éxito depende de la constancia y la consistencia. Es decir, siempre que el animal realice una conducta recibirá la misma respuesta de parte de toda la familia. Por eso estas reglas se deben hacer en consenso de todos los integrantes de la misma.

Ejercicio 3. Consiste en acostumbrarlo al llanto de tu bebé. Esto se logra haciendo que escuche sonidos de bebés llorando y poniéndolos a un volumen muy bajo mientras juegas con él; poco a poco, a lo largo de los días incrementarás el volumen, así relacionará ese llanto con una situación muy agradable, como lo es jugar, así que cuando el verdadero llanto de tu pequeño esté presente, tu minino estará acostumbrado.

Ejercicio 4. La presentación también comenzará desde este momento. Para este ejercicio se aconseja que consigas un bebé de juguete, de forma que vamos a presentar sus olores y al “bebé” para quitarle un poco de la curiosidad al gato, además de acostumbrarlo a que recibirá menos atención.

Baña al muñeco con los productos de tu pequeño y vístelo con la ropa que va a usar (como la del baby shower) y envuélvelo en una cobijita, háblale y cárgalo como si fuera real. Esto provocará curiosidad en el minino, así que acércaselo para observar sus reacciones; si se porta bien, no araña, lo lame o lo ignora, prémialo. Una vez que se porte bien con el muñeco quieto, ponle los llantos de bebé mientras mueves el juguete, asemejando los movimientos naturales (si se comporta tranquilo, lo debes premiar).

 

 

No olvides que si sucede lo contrario, dile un firme “no”. En este caso te recomiendamos busques ayuda de un Médico Veterinario especialista en conducta para que te ayude a realizar una terapia más específica de adaptación. Con paciencia, constancia y conocimiento, la aclimatación de un nuevo miembro de la familia con tu gato, será exitosa.