Fanny y Frankie, la historia de un rescate animal

Esta historia bien podría llamarse Bonnie and Clyde, pues trata sobre dos fugitivos que fueron perseguidos y capturados. En el caso de Fanny y Frankie fueron tomados presos y esperaban ser ejecutados, sin embargo, no cometieron ningún delito, ni rompieron la ley. Su único “crimen” fue ser considerados “un estorbo” para sus familias, quienes los llevaron al Centro de Control Animal (CCA) donde morirían menos de una semana después.

Hay quienes entregan a sus perros mintiéndose al creer que serán dados en adopción, como si eso limpiara de su conciencia el abandono. Pero no hay que dejarse engañar: los animales no queridos y que son despiadadamente abandonados en antirrábicos o CCA no esperan una mejor vida.
Pasan sus últimos días esperando el día semanal de matanza, en medio del frío, atemorizados, y la mayoría de las veces sin agua ni comida. Cuando llega la terrible fecha son desechados cruelmente, tal cual basura. Y aunque la ley manda que deben emplearse barbitúricos (muerte digamos indolora), por lo general los sacrifican mediante electrocución, pese a ser ilegal. Como resultado, al año mueren cerca de ¡1.800.000 mil animales! en centros de control animal. Tristemente, el 80 % de ellos son llevados por sus mismos dueños a tan terrible fin.

Una nueva oportunidad

Así llegaron a Defensa Animal Fanny y Frankie, dos perritos sucios, atemorizados y desesperanzados. Los primeros días se resguardaban en su casita y salían sólo a comer y beber cuando consideraban que nadie los miraba. Al poco tiempo percibieron que aquí era diferente. Poco a poco se dejaron agarrar, comenzaron a venir cuando se les llamaba y hasta llegaban a jugar de vez en vez.

Mientras tanto iba transcurriendo primero la cuarentena de salud y luego el protocolo completo, que incluye desparasitación interna y externa, cuadro de vacunación completo y esterilización (el acto de amor más grande para que no sigan naciendo perros condenados a estas terribles historias).

Es importante señalar que esto requiere de recursos para entregarlos ya operados y poder seguir salvando más (por eso las cuotas de adopción). No fomentes una industria terrible y mercenaria comprando animales en mercados y vía publica por “ahorrarte” unos centavos.

Hora de iniciar una nueva vida

Fanny y Frankie ya están listos para irse a un nuevo hogar. Si pudieran hablar nuestro lenguaje (porque nos lo dicen continuamente con su mirada) dirían: “Gracias por adoptar, gracias por darme una oportunidad”. Y quien escribe esta pieza añadiría:

-Adopta, no compres.

-Sé consciente que un animal de compañía es una responsabilidad que dura toda su vida.

-Sé parte del cambio y de la solución.