Su primer celo. ¿Qué hago? 

Por lo general solemos tener una predilección sobre si queremos tener una hembrita o un machito. Si elegimos a la hembra porque creemos que es más hogareña y de mejor carácter, será una experiencia hermosa, pero no todo es miel sobre hojuelas. Un día cualquiera notaremos en el piso unas gotitas de sangre; primero nos inquietará si alguien se ha lastimado, después con más detenimiento veremos que nuestra princesita se lame con insistencia sus genitales y decimos: “ya entró en celo”.

Celo

Este periodo se caracteriza por un sangrado que dura de dos a tres semanas, y es a la mitad del mismo en el que aceptará al macho y quedará preñada (aunque el sangrado continúe). Cuando no esté en celo se comportará como asexual, ya que sus hormonas de la reproducción (principalmente estrógenos y progesterona) estarán “dormidas” y se activarán iniciando con el sangrado como día uno del celo. 

Después vendrá un periodo de 30 a 35 días en que su cuerpo se preparará para la gestación: esté o no preñada sus glándulas mamarias comenzarán a crecer e incluso alrededor del día 40 producirán leche y tendrá cambios de conducta: escondiéndose, buscando “anidar” e incluso adoptando un muñeco como bebé. 

Esto es normal si está preñada, y se llama pseudogestación cuando no lo está. Esta última puede ser muy evidente o apenas perceptible, pero todas las hembras caninas lo cursan. Después pasarán unos cinco meses en donde sus hormonas sexuales de nuevo se “dormirán”, volviéndose asexual, y así el siguiente ciclo.

Puntos importantes sobre el celo

  • El primer celo ocurre entre los seis y los 10 meses, dura unos 20 días y será cíclico. (El de las razas miniatura es más corto, y de las gigantes más tarde).
  • Posterior al sangrado habrá un periodo de crecimiento de glándulas mamarias y de útero llamado diestro, en el que habrá cambios de conducta arrinconándose y “haciendo nido”.
  • Aunque existen los llamados “calzones anti cruza”, para evitar una monta no deseada o que ensucie la casa, deben usarse lo mínimo posible para evitar acumulación de fluidos y consecuente irritación, inflamación e incluso infección.
  • De querer reproducir a nuestra perra no se recomienda hacerlo el primer celo, pues aún no es madura ni ha alcanzado la talla adulta. Previamente hay que prepararla con desparasitación y vacunas (consultar al veterinario).
  • Si no deseamos reproducirla, se le debe esterilizar. Consiste en retirar ovarios y matriz, con las ventajas de que no volverá a entrar en celo ni a sangrar. Y si se realiza en su primer año de vida se reducen a 90 % las posibilidades de tumores en glándulas mamarias (en el segundo año es el 45 %). Al hacerlo sólo prolongamos el periodo de no celo (anestro) normal.
  • No es necesario que primero tenga crías para esterilizarla.
  • Se debe evitar hacerlo durante el celo: los estrógenos impiden la adecuada coagulación de la sangre y podría ser catastrófico durante la cirugía.

Hay que acercarnos a nuestro veterinario de confianza para plantearle con anticipación cualquier duda.