Zoonosis: enfermedades que te puede contagiar tu mascota

Hay que recordar que como especie no estamos solos: tenemos la fortuna de compartir nuestro planeta con plantas y animales, de esta forma coexistimos en relaciones complejas e interdependientes con estos últimos, ya sean de compañía (como nuestros perros y gatos, entre otras especies), o con aquellos que son usados para consumo o sencillamente los que se encuentran dentro de la naturaleza en cada uno de los diferentes ecosistemas. 

Sin embargo, dentro de esta estrecha relación que tenemos desde hace unos pocos miles de años, hay mucho más, ya que los espacios comunes que compartimos con ellos (principalmente nuestros perros y gatos), así como las interacciones que tenemos con ellos, pueden ser una fuente de contagio de enfermedades, lo que se conoce como zoonosis.

¿Que son las zoonosis?

Una zoonosis (del griego zoo, que significa animal, y de nosis, que se entendería como enfermedad), es cualquier afección que se transmite de forma natural de los animales vertebrados al hombre, en donde los agentes involucrados pueden ser virus, bacterias, parásitos, hongos, entre otros vectores.

La importancia que representan estas enfermedades son dos, principalmente la relacionada con la salud y también está la económica; esta última la podemos entender, ya que implica gastos médicos y pago de consultas veterinarias. Por otra parte, la transmisión de estas enfermedades puede ser de manera directa, es decir, por interacción del animal enfermo con el humano; o de manera indirecta, que se da por un vector (intermediario) entre el afectado y la persona como ocurre por ejemplo, con las pulgas o las garrapatas. A continuación mencionaremos cuáles son las enfermedades de mayor relevancia para las personas que tienen perros o gatos.

Rabia

Seguramente es la zoonosis que la mayoría tiene en mente; esta enfermedad es generada por un virus y se trasmite por el contacto de saliva (de un perro o gato enfermo) con una herida, que es lo que ocurre comúnmente cuando un animal enfermo llega a morder a una persona.

Un ejemplar afectado va a exhibir  un comportamiento agresivo y alteraciones neurológicas, lo que aumenta el riesgo de agresión y de contagio. Sabemos que es una enfermedad mortal, pero que se puede prevenir por medio de la vacunación puntual y periódica. Debido a su importancia existe un plan gubernamental de control al que debemos atender, ya que por ley los perros y gatos deben ser vacunados cada año y existe al menos una campaña anual por localidad en México.

Ambas especies tienen mayor relevancia debido a la cercana convivencia con el humano; sin embargo no son las únicas que pueden trasmitir esta enfermedad. En zonas rurales aquellos murciélagos que se alimentan de sangre, así como otros animales silvestres, pueden contagiar a las personas.

Leptospirosis

Se trata de una enfermedad que es causada por una bacteria que tanto humanos como otros mamíferos en general podemos adquirir al ingerir alimentos contaminados con esta bacteria, la cual es eliminada principalmente por la orina o el excremento del animal enfermo, que puede ser un perro, ya que los gatos son naturalmente más resistentes a esta enfermedad.

Nuestras mascotas a su vez se pueden contagiar por ingerir alimento o agua contaminada con orina de ratas enfermas, que suelen ser los principales vectores para animales de compañía y personas. La prevención se logra con medidas básicas de limpieza, como lavarse las manos, así como una adecuada higiene y desinfección de alimentos.

Entre los síntomas a presentar están los gastroentéricos como diarrea, fiebre, falla renal o hepática, por lo que esta afección puede llegar a ser muy peligrosa y difícil de tratar.

Toxoplasmosis

Se trata de una enfermedad causada por un protozoario, pero que ha sido la causa de muchos mitos sobre los gatos y las mujeres embarazadas. ¿Quién no ha escuchado que “los gatos son muy malos para las mujeres embarazadas” o que “la posesión de gatos es la causa de abortos en mujeres”?

Estas creencias son imprecisas y no deben ser motivo de abandono de mascotas. Es cierto que el gato efectivamente es el huésped de este parásito, pero la mayoría ni siquiera es portador de este parásito, por el contrario, se ha demostrado que gran parte de las personas con diagnóstico de toxoplasmosis nunca han tenido contacto con uno.

Entonces, ¿cómo se contagia la mayoría de la gente? La respuesta es por contaminación de alimentos o la ingesta de carne cruda o mal cocinada que está infectada por este parásito. Por esta razón, ¡no abandones a tu gato por este temor infundado! Es mejor que observes las medidas básicas de higiene y evites ingerir alimentos contaminados (por ejemplo, en la vía pública) o carne cruda.

Otras enfermedades transmisibles

Hablando de padecimientos frecuentes que pueden ser no tan graves y peligrosos para las personas se encuentran las lesiones en piel por dermatofitos (hongos), comúnmente trasmitidas por el contacto directo de la piel con lesiones de gatos enfermos. Son lesiones o manchas rojas en la superficie cutánea que pueden causar mucha comezón y son muy parecidas en los gatitos, generalmente se trata de lesiones autolimitantes en humanos, es decir, que por sí solas se curan pero que si son muy molestas es recomendable asistir al médico y que determine el tratamiento a seguir. En el caso de un gato enfermo el veterinario será el indicado para dar su valoración.

Además, existen parásitos intestinales en perros y gatos que la gente puede adquirir por ingerir etapas inmaduras del parásito que contaminen los alimentos o por llevarse las manos sucias a la boca. No obstante es fácil prevenirlos con las medidas de higiene básicas y manteniendo el esquema de medicina preventiva del animal doméstico que indique el Médico Veterinario. 

Estas son algunas de las zoonosis más relevantes, pero el veterinario puede brindar la información pertinente ante cualquier duda.

Qué condiciona la presentación de zoonosis

Los cambios en la convivencia con diferentes especies, así como la popularidad de los distintos animales que se adquieren como mascotas puede alterar la presentación de estas enfermedades, por ejemplo, la posesión de especies no convencionales como aves, reptiles, entre otros, que pueden ser portadores de enfermedades comunes a humanos, perros o gatos.

Están también las modificaciones ambientales e incluso algunos expertos sostienen que el cambio climático tiene un efecto dinámico en la presentación de estos padecimientos. Lo que se explica sencillamente al saber que las características del medio ambiente como humedad, temperatura, tienen un dinamismo natural que se modifica cada año o con un evento, por ejemplo, los años con mayor humedad por temporada, por su persistencia durante las distintas temporadas o por un evento como un huracán, favorecerán o no a los distintos seres y lo veremos reflejado en mayor o menor presentación de ciertas afecciones.

Existe además lo que se ha denominado como “enfermedades emergentes”, que se trata de aquellas que originalmente afectaban a una especie, pero por convivencia cercana con otra el patógeno (ente causante de enfermedad, como puede ser un virus), se modifica para ahora afectar a otra especie. Un ejemplo muy sonado lo hemos visto en Asia con la gripe aviar.

El turismo es un factor que determina el tránsito de las diferentes especies con enfermedades por los distintos territorios; es por ello que para viajar con nuestros perros y gatos a otro país o a otras zonas existen restricciones, normas y requisitos que hay que respetar.

¿Cómo se pueden prevenir las zoonosis?

  • La mayoría de estas enfermedades son prevenibles y debemos tomar cartas en el asunto como responsables de un perro, un gato u otra especie.
  • Obtener información especializada ante cualquier duda y evitar tomar decisiones poco fundamentadas, ya que nuestras acciones repercutirán en otros seres (humanos y no humanos). El Médico Veterinario será el profesional indicado para el manejo médico y diagnóstico de enfermedades que puedan ser transmitidas a las personas.
  • Atender las medidas sanitarias indicadas por las instituciones gubernamentales de salud como las  campañas de vacunación o las normas migratorias de animales en nuestro país.
  • Atender a las medidas básicas de higiene, como el manejo adecuado del excremento de nuestro perro cuando salimos a pasear con él, lavarnos las manos antes de ingerir alimentos, no llevarnos las manos sucias a la boca, lavar y desinfectar frutas y verduras, no comer productos animales mal cocidos, atender los cuadros de medicina preventiva sugeridos por el veterinario, así como evitar la contaminación del agua o alimento de nuestros animales, o su contacto con animales sospechosos de zoonosis.

Para la atención de personas enfermas por alguna zoonosis el médico cirujano es el profesional indicado para su atención y en cada localidad existen instituciones gubernamentales de salud responsables de la vigilancia y una adecuada atención médica. Además, la vacunación de nuestros animales, higiene y prevención serán fundamentales.