Nuevo bebé en casa, ¿cómo lo recibirá el perro?

La llegada de un nuevo miembro de la familia, sea de la especie que sea, debe ser siempre motivo de mucha alegría y también de emoción. Aunque por lo general quienes escribimos estas líneas solemos abordar la llegada de los perros a casa, estamos conscientes de que muchas veces en las familias de hoy en día, caninos y felinos forman ya una familia con humanos cuando un bebé está en camino (o incluso ya llegó), por lo que este encuentro es también muy importante y se debe pensar, preparar y claro, disfrutar.

Animales y la infancia

Los niños aprenden muchísimo de la convivencia con los perros, y su vida siempre se verá enriquecida en aspectos sociales y emocionales; una de esas primeras experiencias será la comprensión temprana de los sentimientos del otro o la empatía. Con un perro o un gato en casa, es fácil enseñar esto a nuestros niños, ya que conocen diferentes necesidades, formas de expresarlas, así como distintas maneras de ser.

Esta es una de las primeras y más importantes ventajas de crecer con un animal de compañía, por lo que si ya tienes uno y esperas un bebé o lo estás planeando, no hay necesidad de pensar qué hacer con él, sino será mucho mejor enseñar a convivir desde el embarazo.

Parte de la grandeza de un perro en tu vida, es asumirlo como miembro permanente de tu familia, porque una vez dentro de ese esquema, tu existencia se ajusta y se enriquece con la presencia de todos. Es decir, el perro no va a ser más importante que el bebé, pero su lugar dentro de la familia no debe estar en duda, y con ello en mente para el futuro, debes pensar en los pormenores.

Lo más común es que cuando las parejas se enteran o deciden ser papás ya tengan un perro adulto. Y es algo que va a traer muchos cambios en casa: ruido, llanto, olores, cambios de rutina, muebles nuevos, más visitas. Sin duda, tu amigo canino puede llegar a resentir bastante esas alteraciones, es normal que un cambio mayúsculo de entorno llegue a ser estresante para él y más aún si era el “consentido” y ahora se sentirá “desplazado”. 

Con las debidas proporciones, es semejante a los niños cuando llega un hermanito, con la diferencia de que en el embarazo se va preparando al mayor para dichos cambios. Pero aquí también puedes ir acostumbrando a tu can.

Cuando se acerca la recta final y ese cambio de vida pase de teoría a ser una realidad, tómate el tiempo necesario para ensayar lo que vendrá. Lo más importante en esta etapa es la planeación. Pero no sólo es platicar e imaginar un poco el panorama, no. El compromiso va a ser muy grande, así que vale la pena que todo quede claro antes de que ocurran cosas que, cuando intentes resolver sobre la marcha, generen conflictos innecesarios.

Planeación y reglas

Una buena idea es asentar por escrito las nuevas reglas para el funcionamiento de la casa. No necesariamente son nuevas “reglas para el perro”, porque debes tratar de mantener sus cambios al mínimo, sino de las nuevas actividades de cada uno.

Por ejemplo, debes plantearte junto con tu pareja o demás miembros de la familia cómo y a qué hora serán los paseos, por cuánto tiempo, quién se encargará de pasear al perro, o qué pasará si esta persona se puede ausentar. Asimismo, si el papá será un apoyo a las actividades de casa, o si mamá estará más tiempo con el bebé, ¿será ese un momento de relajarse por un rato y salir con el perro?

En cuanto a las rutinas del hogar, debes platicar y establecer si las limpiezas serán compartidas todo el tiempo o si alguno prefiere hacerse cargo de uno de los dos. Ante las cosas nuevas que vendrán, no debes planear propiamente “cambios” en la vida de tu animal, sino más bien las reglas ante “lo nuevo” de la vida familiar.

Es válido que plantees cuáles serán áreas en donde no quieras que entre (y debe haber un común acuerdo), o límites de proximidad a zonas que quizá antes no tenían tanto problema (cocina, estufa, zona de lavado), porque con un pequeño ahora habrá cosas y utensilios que les preocuparán más por su posible riesgo.

¿Qué hago?

Si el perro estaba acostumbrado a andar con total libertad y ahora tendrá restricciones de área, es importante que lo visualices de la siguiente forma:

1. Toma en cuenta que requiere mucha paciencia, constancia y consistencia. No se vale que uno de los dos sea el “policía bueno” y dé pequeños “permisos” en las nuevas reglas.

2. No se trata de que el perro ahora identifique la casa como diferente, sino que haga caso a tu voz y tus órdenes.

El segundo punto sobre todo, lo decimos porque te puede frustrar si imaginas que el perro va a interpretar que ahora existe una especie de “campo de fuerza” alrededor de la cuna, la estufa o la cama, y lo va a respetar de forma automática. El nuevo entrenamiento no va por ahí. De hecho lo mejor que puedes lograr es que aprenda nuevas órdenes, como: “afuera”, “alto”, “abajo” (sobre todo de camas y sillones), “no” (para evitar que agarre biberones, sonajas o mordederas del bebé), y que sea tu voz a lo que haga caso, pues no va a encontrar gran diferencia entre muchas cosas de antes y de ahora.

Por ejemplo, para tu can las mordederas del bebé pueden parecerse mucho a sus propios juguetes, en tanto que los biberones se asemejan a las botellas vacías con las que quizá juega, los platitos ni se diga, y alimentos como la leche en polvo que quizá utilices, siempre van a tener un olor apetitoso para él.

Es muy importante que mientras restringes cosas, suplementes con otras. Si llegaras a olvidar renovar sus juguetes o pelotas, tu can va a sentir una gran frustración al ver tantas cosas nuevas que llegan a casa, pero de las que ninguna tiene acceso.

Los ruidos son un aspecto fundamental, y el más fuerte y notoriamente nuevo para tu canino sin duda va a ser el llanto de tu pequeño. Por eso es importante que no escatimes en este punto. Piensa que si el llanto requiere de una habituación para los humanos adultos (para ti como papá o mamá e incluso los vecinos), ¡imagínate para tu perro que escucha todo tan amplificado!

Cómo acostumbrarlo a los nuevos sonidos (llanto del bebé)

1. Busca el sonido de llanto en la web y descárgalo en tu celular.

2. Consigue un bebé falso, un muñeco que nunca haya visto el perro.

3. Sin que el can entre al cuarto, viste al muñeco con ropa real, la que vas comprando o te hayan regalado. Ponle también talco o pomadas que vayas a usar después, con lo que también entrenarás a tu amigo canino a los nuevos olores.

4. Con el muñeco listo en la cuna y tu celular a un lado en volumen medio, dale acceso para que identifique de dónde viene el ruido. Ahora “atiende” al bebé y observa su reacción.

La idea es que corrijas si hay una reacción ansiosa exacerbada, y lo premies si está tranquilo. Repite el ejercicio siempre que puedas, y hasta llegar al máximo de volumen de tu dispositivo. Siempre recuerda que premiar la tranquilidad es mil veces más efectivo que castigar lo contrario.

Tu animal debe estar tan limpio como la normalidad de su propio bienestar lo requiere, pero tampoco conviene exagerar. Uno de los grandes mitos tiene que ver con el pelo, la suciedad y la saliva canina cerca del bebé, pero la verdad es que son sólo eso, mitos. Desafortunadamente muchos médicos y pediatras tienden a echar culpas rápidas a los animales sobre muchos males.

En contraparte, muchos estudios serios han demostrado que los niños que conviven con animales de compañía desde bebés, tienen un fuerte sistema inmune, menos propensión a alergias y faltan menos a la escuela por enfermedad.

Así que disfruta el crecimiento de la nueva familia y ¡felicidades!