Influenza canina, ¿un tema para preocuparse?

Se ha convertido en un problema de salud muy reconocido. Ante la duda de cómo, cuándo, por qué y qué hacer en caso de que nuestro perro padezca esta enfermedad, nos interesan los riesgos, pero sobre todo los métodos de prevención.

¿Qué es la influenza?

Es una enfermedad respiratoria conocida como gripe de los perros, contagiosa y también afecta a gatos. La causa un virus reportado en Asia (H3N2) y Estados Unidos (H3N2 y H3N8). Sus diferentes variedades tienen gran capacidad de cambiar su estructura rápidamente, permitiendo infectar a diferentes especies.

El virus de influenza canina H3N8 fue reportado por primera vez en perros Greyhound en 2004, en Florida, y se cree que se desarrolló de un virus que afecta a caballos. El H3N2 surgió en Corea del Sur, China y Tailandia en 2006-2007 y es posible se originara de un virus de influenza en aves (en 2016 hubo un reporte de H3N2 en un grupo de gatos en Indiana, EU).

Por fortuna a la fecha no hay evidencia de afectación en humanos. La situación en México es desconocida, pero se debe tener precaución, ya que es un virus contagioso y muta fácilmente.

Precauciones

Estos son datos a tomar en cuenta para evitar caer en pánico infundado:

a) Se transmite a través de gotas o aerosoles que contienen secreciones respiratorias de tos, estornudos o expectoraciones. Se puede diseminar a partir utensilios o instalaciones contaminadas o personas en contacto con animales enfermos, así como perros sanos que conviven con canes o lugares contaminados. Es importante una adecuada limpieza de sitios, utensilios y ropa en contacto con los afectados y evitar se acerquen a otros animales; las personas involucradas deben lavar sus manos y cambiarse ropa y calzado antes de acercarse a otro ejemplar.

b) El virus infecta las células del tracto respiratorio, causando rinitis, traqueítis, bronquitis y bronquiolitis, que puede complicarse con infecciones bacterianas. El signo más frecuente es tos persistente hasta por tres semanas, descarga nasal y fiebre. Los gravemente afectados desarrollan neumonía y dificultad respiratoria, aunque la mayoría se recupera sin incidentes mayores.

c) Se le asocia a otras infecciones como el complejo “tos de las perreras” (parainfluenza y Bordetella bronchiseptica), lo que complicaría el cuadro.

d) Si se sospecha de la enfermedad hay que acudir de inmediato con el veterinario, quien realizará pruebas en laboratorio para confirmar o descartar.

e) El tratamiento es como en el resto de las enfermedades virales, corrigiendo las alteraciones concurrentes y permitiendo que el sistema inmune del perro contrarreste la infección.

f) Su mortalidad se reporta como baja (menos del 10 % en países como EU) y no hay reportes de casos letales en gatos infectados con este virus; éstos últimos pueden manifestar secreción nasal y raramente tos.

Finalmente, aunque la vacuna no necesariamente protege de contraer la enfermedad, sí reduce la intensidad de signos, por esto es importante prevenir con las medidas sanitarias antes mencionadas.