La relación entre obesidad humana y canina

La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha referido a la obesidad como la primera pandemia no infecciosa del siglo XXI, teniendo importantes implicaciones sociales, sanitarias y económicas, convirtiéndose en un grave problema de salud en los países en vías de desarrollo.

La obesidad se trata de un síndrome clínico que se caracteriza por la acumulación excesiva de grasa corporal, que además es considerado la forma más común de malnutrición hoy en día. Refiriéndonos a las mascotas, un animal puede definirse como obeso cuando su peso corporal se encuentra por arriba del 15 o hasta el 20 % de su peso normal. Como dato adicional, podemos mencionar que el porcentaje de incidencia de este padecimiento es del 25 a 40 % de los animales de compañía en el mundo.

 

 

Tener peso excesivo

Esta situación está asociada como factor causal de enfermedades específicas (ortopédicas, endocrinas, cardiovasculares y neoplásicas) en perros y gatos, complicando por añadidura los procedimientos terapéuticos y diagnósticos realizados a animales de compañía poco tolerantes o reincidentes a estrés metabólico.

Existen varios factores que pueden producir obesidad en ambas especies, los cuales pueden clasificarse de la siguiente manera:

a) Factores endógenos: están relacionados con la edad, género y estado reproductivo, así como la presencia de anomalías hormonales y una predisposición genética.

b) Factores exógenos: bajo nivel de actividad voluntaria, influencias externas en la ingestión de comida, composición y palatabilidad de la dieta, además del ambiente y estilo de vida.

 

 

Cómo afectamos en la obesidad de nuestros perros

Para este artículo, nos enfocaremos en los factores exógenos. Hay mucha evidencia que muestra que no se puede entender la obesidad canina sin el conocimiento de la obesidad humana. Parece ser que los factores medioambientales y sociales que rodean tanto a los propietarios como a sus animales de compañía, incrementan el riesgo de obesidad en estos últimos.

Se ha observado que existe una estrecha relación entre ambas obesidades, debida principalmente a que estas especies comparten el mismo entorno ambiental, lo que permite que los factores etiológicos contribuyan de forma similar a la acumulación de energía en forma de grasa y a la ganancia de peso por arriba de lo normal.

 

 

Causas relacionadas con este importante problema de salud:

Sedentarismo: uno de los factores que contribuyen en gran medida al desarrollo de la obesidad en los humanos y que afecta directamente a nuestras mascotas es el sedentarismo. Aquella resulta de un desequilibrio prolongado entre un aumento en la ingesta de energía y una disminución del gasto energético, que a menudo se asocia con una actividad física baja, por lo que si un propietario es sedentario, su actividad física está reducida.

Por tanto, al compartir el perro el mismo ambiente que su propietario, es lógico esperar tenga el mismo resultado, debido a esa baja de actividad y alimentación excesiva, ya que también en las mascotas hay una estrecha relación entre el sedentarismo y el mayor consumo de alimento.

Edad: el riesgo de obesidad se incrementa también con el aumento de la edad de sus propietarios, esto es, que a medida que los dueños envejecen, ambos tienden a aumentar su peso, que asimismo está altamente relacionado con la disminución de la actividad física. Además, parece que el entorno social y el estilo de vida de la mascota tienen más influencia en la presencia de obesidad que la misma edad, debido a la estrecha relación con su responsable.

Cuestiones culturales y económicas: se ha demostrado que tanto el nivel cultural, como el nivel socioeconómico influyen en la presencia de obesidad en los humanos. Se ha observado que a menor nivel cultural la prevalencia de la obesidad se incrementa en las personas, repercutiendo esto en sus animales; algunos estudios indican que dueños de perros obesos tenían mayoritariamente nulos o bajos niveles de estudios, mientras que el 98 % de los dueños de animales con una condición corporal normal poseían estudios medios o superiores.

En cuanto al aspecto socioeconómico, en los países desarrollados la prevalencia de la obesidad es mayor en los grupos de bajo poder adquisitivo, relacionándose directamente con la presencia de problemas de sobrepeso y obesidad en sus animales, ya que son principalmente alimentados con sobras de comida, las cuales tienden a ser ricas en grasas y carbohidratos.

Por otra parte, en los países en vías de desarrollo este padecimiento afecta más a los niveles más acomodados, ya que al tener más recursos, la posibilidad de adquirir más productos puede provocar la sobrealimentación de sus mascotas. En general la obesidad, ya sea en países desarrollados o subdesarrollados, está asociada significativamente con los ingresos de los dueños.

En los países desarrollados, los propietarios con ingresos altos regularmente tienen mayores conocimientos de los riesgos de la obesidad canina y del peso ideal de sus perros en comparación con dueños de ingresos menores, lo que conlleva a que sus animales tengan una menor exposición al problema de obesidad.

 

 

Un problema de peso

El sobreconsumo es uno de los factores externos más importantes como causa de obesidad, tanto para personas como para sus mascotas. El gusto de ver a sus animales comer provoca en gran medida que sus responsables se sientan satisfechos y deseen darles más alimento como forma de demostrarles su afecto, además de que por lo general se tiene la idea que el hecho de comer es un signo de buena salud.

En algunos casos ocurre que a causa de los remordimientos derivados por haber dejado al animal solo y el antropomorfismo en general, provocan que se le ofrezcan raciones más grandes y en mayor cantidad, así como premios y golosinas fuera de las horas de comida, incrementando el riesgo a la obesidad.

La sobrehumanización es, en la actualidad, uno de los factores de riesgo más importantes para este padecimiento. De acuerdo con ciertos estudios, muchas personas con animales obesos los consideran como sustitutos de las relaciones humanas. Esto ha promovido que tiendan a consentirlos en exceso, cumpliendo incluso con caprichos varios que por lo regular están relacionados con un incremento en la ingesta de alimento y la falta de actividad.

 

 

Los propietarios intentan satisfacer por completo a sus animales, que son considerados como hijos, incluso preparando alimentos especiales para ellos con el fin de mejorar y optimizar su salud y  bienestar; sin embargo, estos preparados tienden a ser altamente palatables (muy agradables al paladar), por lo que el animal excede el consumo, corriendo más riesgo de llegar a ser obeso.

Otro gran problema relacionado con este punto, es que los dueños, al sobrehumanizar a sus mascotas, tienden a tener una percepción incorrecta de su condición corporal, considerando que “un animal gordito es un animal sano”, así que aquellas personas que tienen perros obesos, constantemente infravaloran su condición corporal, lo que sugiere que los propietarios no están dispuestos a aceptar el hecho de que su animal tiene esta condición, algo similar a lo que ocurre en algunos padres en relación a la percepción que tienen en torno a la obesidad infantil de sus hijos.

 

Moderación ante todo

Es importante mencionar que los propietarios que tienen más conocimiento y conciencia de un manejo nutricional alimenticio correcto de su mascota, tienden a poseer animales con condiciones corporales normales, mientras aquellos que cuentan con conocimientos pobres sobre estos temas por lo común tendrán animales con problemas de sobrepeso u obesidad.

Las mascotas acaban compartiendo el modo de vida de las personas con las que viven, extrapolándose las costumbres y hábitos hacia ellos, llevándolos a una vida sedentaria y una alimentación inadecuada que dará paso a que tanto propietarios como mascotas padezcan esta situación.

En términos generales se puede concluir que la presencia de sobrepeso y obesidad en los animales de compañía (exceptuando a aquellos que lo padecen debido a factores endógenos mencionados al inicio) está influenciada en gran medida por la interacción con su propietario, ya que dependiendo de los diversos factores que se han comentado, ambas partes tendrán más posibilidades de tener un exceso de energía, el cual se verá reflejado con la presentación de este síndrome clínico.

Por lo tanto aquel dicho que versa “todas las cosas se parecen a su dueño”, podría ser considerado cierto en los casos de propietarios con problemas de sobrepeso u obesidad, cuyas mascotas seguramente tenderán a la misma condición corporal que ellos, debido a condiciones ambientales y estilo de vida similares.