Nutrición en el gato

Los gatos son criaturas asombrosas que transmiten energía capaz de despojarnos de tensiones y estrés; incluso para muchos significa el alivio de enfermedades. Pero para obtener todos estos beneficios debemos procurar su salud y bienestar.

 

 

Debemos hacernos expertos en las necesidades de nuestros mininos, por lo que el conocimiento que debemos tener de forma prioritaria es el relativo a su nutrición. En este sentido, es indispensable y resulta de vital importancia, considerar que la alimentación de los felinos difiere enormemente con la requerida para otras especies.  En ningún momento se les debe considerar como perros pequeños, así como tampoco hay que alimentarlos con dietas formuladas para canes.

 

 

 

¿Por qué proporcionar un alimento específico para su especie?

En primer lugar, y a diferencia del perro, el gato es un carnívoro estricto, ya que su anatomía está  adaptada para cumplir las funciones del cazador: sus orejas están dirigidas hacia adelante, los ojos están al frente del rostro y sus garras son retráctiles. Además posee una dentadura adaptada para el corte y desgarre, no para macerar alimentos, esto debido a que tiene menos piezas dentales que el perro; de hecho los molares escasean en la dentadura felina.

Aunado a lo anterior, existen características fisiológicas que hacen que sea considerado como tal, las cuales son:

  • La energía en su dieta es aportada principalmente por grasas y proteínas, siendo mínima la aportación de los carbohidratos, ya que no posee las enzimas necesarias para digerirlos. En cambio, dispone de un hígado que contiene grandes cantidades de enzimas que digieren a las proteínas, por lo que el requerimiento de este nutriente es mucho mayor que el de los perros.

 

 

Las grasas a su vez, también aportan un buen contenido energético en su dieta. Por tanto, al ser un carnívoro estricto y cazador, de forma natural obtiene de sus presas las cantidades apropiadas de proteínas y de grasas.

  • Por otro lado, la taurina es un aminoácido que forma parte de las proteínas y es indispensable se encuentre presente en la alimentación de esta especie. En otros animales, es sintetizada por el propio organismo sin necesidad de que se añada a la dieta, pero el gato no tiene esa capacidad. Este compuesto se encuentra presente en muchos tejidos animales, no así en los vegetales, lo que se suma a las características del carnívoro verdadero.

La deficiencia de taurina puede causar varias enfermedades, como algunas alteraciones cardiacas, problemas en los ojos, trastornos reproductivos o retardo en el crecimiento. Sin embargo, esto no debe causar mayor preocupación, ya que las dietas comerciales actuales contienen cantidades adecuadas de este nutriente.

 

Si el gato es un carnívoro, ¿debería ser alimentado exclusivamente con carne?

¡No! En realidad se deben considerar sus hábitos como cazador: cuando un minino caza una presa, de ella no obtiene exclusivamente las fibras musculares, también las vísceras, lo que se encuentra dentro de ellas, la grasa, entre otros componentes. Si a un gato, sobre todo si está en crecimiento, se le alimenta exclusivamente con carne roja, puede presentar una alteración conocida como hiperparatiroidismo nutricional secundario, en donde existe un desequilibrio con el calcio.

 

 

Por otra parte, la carne tiene un alto contenido de fósforo, un mineral que guarda una relación directa con el calcio en la sangre. Cuando existe un exceso de ese primer componente, el organismo obtiene calcio de los huesos para conservar la relación con el fósforo. Como consecuencia los huesos se descalcifican y se pueden fracturar con facilidad.

 

¿Se puede alimentar a un gato sólo con vísceras?

Otra vez la respuesta es no. Si bien es cierto que las vísceras pueden suplementar ciertas vitaminas necesarias (como la vitamina A) y pueden ser adecuadas en la alimentación, no deben dársele en forma exclusiva como único alimento. En el caso de los gatitos que son alimentados únicamente con mollejas, pulmón (bofe), corazón y otras vísceras, pueden presentar un exceso de esta vitamina y manifestar hipervitaminosis, lo cual también puede ocasionar problemas relacionados con claudicación (cojera) o rigidez de miembros.

 

Frecuencia de la dieta

La asiduidad con que se alimente al felino también deberá de considerarse, debido a que es muy importante poder proporcionar los requerimientos calóricos que necesite. Los ejemplares muy jóvenes requieren de una alimentación frecuente, entre cuatro o cinco veces al día, además de que debe tratarse de una dieta altamente energética. Los alimentos comerciales diseñados para gatitos pequeños cumplen con esos requerimientos.

A diferencia de los perros, a los felinos se les puede dejar el alimento disponible durante todo el día e incluso durante la noche, a menos que por indicación del Médico Veterinario sea necesario restringir este aspecto (por ejemplo, en gatos obesos que requieran control de las calorías que ingieren). La visión nocturna que posee esta especie le permite alimentarse o tomar agua en un ambiente que para nosotros sería de completa oscuridad.

 

 

Palatabilidad

Esta cualidad que se refiere al agrado que proporciona un alimento al paladar, también es importante para la adecuada nutrición felina. Se debe considerar que prefieren el alimento tibio al frío. Esto constituye otra característica de los carnívoros, ya que al ser cazadores, consumen a sus presas a la temperatura corporal.

 

Consumo de agua

Existen diferencias en el consumo de agua en relación con otras especies. Los gatos se adaptan con facilidad a condiciones donde el vital líquido es escaso, no obstante, esta adaptación no es del todo benéfica. Cuando se le proporciona a un minino un alimento seco (croquetas), su capacidad compensatoria mediante el consumo de agua voluntaria es menos precisa y rápida que en los perros, es decir, beben la misma cantidad que si el alimento tuviera cierto contenido húmedo, como serían las latas o dietas caseras.

En forma similar, su respuesta de “sed” para poder hidratarse cuando se incrementa la temperatura ambiental, es menos efectiva que en los canes. Esto puede favorecer la aparición de ciertos problemas urinarios, como insuficiencia renal o la formación de cristales o piedras (cálculos), ya que la orina será más concentrada cuando no existe un adecuado consumo de agua. Es por eso que son más recomendables las dietas húmedas que las secas.

 

 

El gato tiende a consumir la misma cantidad de un alimento húmedo que de uno seco. Si se toma en cuenta que este último tiene mayor concentración de calorías que el húmedo, la alimentación con un pobre contenido de agua será uno de los factores que favorezcan la obesidad. 

 

Ahora ya tienes la información necesaria para procurar una correcta alimentación a tus gatitos, aunque ya lo sabes, ante cualquier duda o inquietud, lo mejor es consultar con el Médico Veterinario.