Teodoro, el perro con grandes orejas y un enorme corazón

Teodoro es un perrito Basset Hound que se encontraba en una situación muy crítica y fue rescatado gracias a un post de Facebook, el post decía: “Por favor ayúdenlo, vaga por las calles de Ciudad Neza y se ve que era de casa”. Las fotos publicadas mostraban fotos de un perro de edad avanzada, triste y notablemente enfermo.

 

Un nuevo comienzo

El perro llegó directo a Clínica Animalitos. Después de dos días de exámenes y revisiones se determinó que Teodoro tenía más de 10 tumores infestándole el cuerpo, entre ellos uno enorme que le colgaba del área entre el recto y el pene. Además, era de edad avanzada y efectivamente parecía haber sido de casa, lo que sugiere que pudo haber sido abandonado o echado a la calle tal vez por su condición o edad.

Médica y racionalmente, quizás, lo lógico hubiese sido ponerlo a dormir (eutanasia), pues su cuadro era complicadísimo. Pero Teodoro miraba a sus rescatistas detenidamente para que no desviaran la atención. Parecía que quería decirles algo y fue en ese momento que decidieron intentar salvarlo.

 

 

Un orejón muy valiente

Fue sometido a una intervención quirúrgica larga y complicada donde le extirparon 14 tumores. Por la severidad de su condición se le tuvo que retirar el pene y en su lugar le hicieron un pequeño orificio por donde saldría la orina, pero advirtieron que sería incontinente. Fue muy valeroso, porque pasó alrededor de cuatro meses hospitalizado recibiendo distintos tratamientos y, finalmente, quedó listo para irse al rancho donde se encuentra la mayoría de los animales que rescatan sus “héroes”.

En cuanto abrieron la transportadora donde venía Teodoro, se dejó ir sobre el pasto arrastrándose, dando vueltas, lleno de emoción, experimentando su textura como si fuese la primera vez. Parecía un niño pequeño conociendo el mundo. Permaneció con sus rescatistas seis meses. Era un perro muy equilibrado y amistoso, por lo que en su jaula metían a los cachorros espantados o a aquellos que eran tímidos o complicados y Teodoro siempre era ecuánime y paciente con ellos.

Aunque milagrosamente recuperó control sobre su orina, habían asumido que se quedaría con  ellos toda su vida. Publicaban su historia y fotos en redes, pero un poco resignados a que nadie lo adoptaría.

 

 

El nuevo hogar

Un día un protector de animales llamó al refugio donde estaba Teodoro para avisar que tenía una casa para Teodoro: una familia que quería adoptar un perro que realmente lo necesitara y darle la vida que se merecía.

Así ocurrió, se fue a su nuevo hogar con sus hermanos, en donde parece haber rejuvenecido varios años en compañía de una amorosa familia que les hizo recobrar la fe en que aún hay personas a quienes no les gana la indiferencia, además, que existen los milagros cuando hay esperanza, y que juntos, todos podemos sumar y cambiar historias.

Por trillado que suene, una vez más Teodoro nos recuerda que no podemos cambiar el mundo, pero sí podemos cambiar el mundo para otro ser vivo, y si esto se hiciera contagioso, ¡imagínense lo que podríamos lograr!