¿Teñir el pelo a mi mascota?

Ya desde el Antiguo Egipto existían fórmulas para teñir el cabello, desde cáscara de nuez para un negro intenso, hasta la henna que da brillo y un color rojizo, pasando por el agua oxigenada, base de todos los decolorantes. 

 

 

¿Y las mascotas?  

Los animales que han acompañado al hombre también han sido partícipes de estos tintes; recordemos a los indígenas norteamericanos que recorrían las planicies cubiertos con pintura de guerra, ellos y sus fieles caballos. No parece ser la única relación histórica, pues seguramente debe existir alguna imagen que nos muestre tintes aplicados a animales desde el Egipto de los faraones.

Ya en tiempos modernos, con el ingreso de animales al cine y la televisión hubo perros que interpretaron a Lassie y Rin Tin Tin, que fueron retocados para aparecer como dobles o continuación de los originales. Y no podemos dejar fuera al Pitbull Petey, de la clásica serie de los años 20 hasta los 40 Our Gang o Little Rascals (aquí conocida como La Pandilla), que se caracterizaba por su singular aro (como dato curioso fue cortesía de Max Factor). Así como también tenemos a los tristemente célebres pollitos y patitos pigmentados con anilina que se vendían en todos los mercados del país.

 

 

¿Y los tintes especiales?

Aun y cuando existen tintes especiales para mascotas que, aplicados por un estilista canino profesional no representan riesgos a la salud de nuestros animales, tenemos que aceptar que no todos los casos serán así. Sólo hay que recordar la historia de Violet, una perrita tipo Bichón de Florida, Estados Unidos, que sufrió daños y quemaduras graves que casi le cuestan la vida porque a sus amos se les ocurrió la “brillante” idea de pigmentarla de color violeta (acorde a su nombre)… pero utilizando tinte de uso humano.  

¿Es necesario teñirles el pelo a los animales? He tratado de entender sin encontrar la causa de por qué hacerles esto; ellos no necesitan cambiar su apariencia para caerle bien a nadie, es más, ellos nos quieren a pesar de ser gordos, flacos, de cualquier tono de piel, calvos, sin dientes, incluso si nos pintamos el cabello. No les afecta la apariencia: sólo les basta su instinto para querernos.