¿Cómo bañar a mi perro?

¿Qué pasa con el baño? Podemos decir que no existe una fórmula especial sobre el cuidado de la piel y el pelo de nuestros canes, sin embargo, para comprender la frecuencia y forma de llevar a cabo la higiene capilar de nuestro querido perro, primero hay que conocer su tipo de pelo

Lo anterior quiere decir que dependerá mucho del tipo de pelo el cepillo que se deba de usar, así como del periodo del año tendrá que ver con la frecuencia del baño, e incluso la posibilidad de que padezca enredos en su manto estará sujeta a la frecuencia del cepillado.

 

 

Consejos sobre acicalamiento canino

Queda a cargo de los especialistas en la higiene (estilistas caninos) en conjunto con el veterinario, recomendar la frecuencia del baño, así como el cepillado y el material utilizado para ello.

  • Cepillar (o en su defecto rasurar) antes de bañar, evitará que el pelo se apelmace (esto es, cepillar con frecuencia a nuestro perro, no sólo para el día de baño).
  • Utilizar agua tibia, cuidando de no tocar los ojos ni el interior de los oídos.
  • Exprimir las glándulas perianales; podemos pedir al estilista o veterinario nos enseñe a realizar este manejo.

  • Emplear jabón especial dependiendo de la raza o manto (no utilizar antipulgas de rutina).
  • Frotar y no tallar, enjuagar y enjabonar las veces que sean necesarias.
  • Ser generosos en el último enjuague, para evitar quede jabón que indudablemente irritará su piel.
  • Secar con toallas lo más posible, y si fuera necesario utilizar una secadora de pelo, debe de ser a temperatura media y con movimientos de “brochazo” (arriba a abajo, izquierda a derecha), para evitar quede en un solo sitio mucho tiempo y queme la piel. No es recomendable dejar secar al sol.
  • Limpiar los oídos en su parte externa (oreja), sin introducir nada en el conducto auditivo, pues esto sólo taponará la cerilla que en forma natural saldrá.  
  • Realizar todo con la mayor premura (de ser posible, pasar de mojado a seco en máximo una hora).
  • Los perros sin pelo son muy sensibles a las temperaturas extremas, a la luz directa del sol y se reseca su piel con mucha facilidad.

 

 

A tomar en cuenta: nosotros no nos bañamos a diario con jabón contra piojos, además nos secamos y ponemos ropa seca y así no nos enfermamos. Recordemos que si nos mojamos la ropa y no nos la cambiamos, seguro nos enfermaremos.

Por último, esta labor puede realizarla alguien especializado y que sabrá realizarlo incluso mejor que nosotros. Es importante buscar a un profesional; preguntemos a amistades y vecinos, de preferencia a nuestro veterinario de cabecera. Si lo hacemos por cuenta propia cuidemos los puntos anteriores, pero sobre todo que el baño sea un momento más de acercamiento entre ambos; terminaremos empapados pero lo disfrutaremos enormemente.